Los Danieles. El precio del silencio

Daniel Coronell

Daniel Coronell

El gobierno está pagando con dineros públicos el silencio de Armando Benedetti. Su nombramiento como embajador ante la Organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura (FAO), en Roma, debe ser explicado por el presidente Gustavo Petro. El nuevo embajador no es un experto en alimentación, ni en agricultura; su misión previa en la diplomacia, como embajador en Venezuela, resultó decepcionante porque abandonó varias veces su cargo para estar en Colombia o viajar a Estados Unidos sin permiso de la Cancillería. Incluso la visa de ingreso a Estados Unidos le fue cancelada por el Departamento de Estado porque consideran que abusó del pasaporte diplomático. 

Como si faltaran motivos para que el gobierno no hiciera esta designación, Colombia cerró hace 25 años su embajada ante la FAO por razones prácticas y de austeridad. Nadie ha echado de menos esa representación diplomática en un cuarto de siglo. Las gestiones ante el organismo multilateral las ha cumplido, sin inconvenientes, la Embajada de Colombia en Italia.
Lo único que explica el nombramiento de un funcionario pobremente preparado para un cargo que además no se necesita, es el pago por su silencio.

Cuando estalló el escándalo de Marelbys Meza, la niñera al servicio de la entonces jefa de gabinete presidencial Laura Sarabia, el nombre de Armando Benedetti no aparecía por ninguna parte. Sin embargo, y como en su momento lo revelé, Marelbys había llegado de Venezuela en un avión privado junto con el entonces embajador –su antiguo patrón Armando Benedetti– directamente a hablar con Semana.

Investigando las circunstancias que antecedieron a la publicación, me encontré con un mensaje de WhatsApp enviado por Benedetti a Sarabia el jueves 25 de mayo de 2023, dos días antes de la carátula de Semana. El embajador sugiere que tiene el poder de impedir la divulgación de los hechos: 

“Acabo de hablar con Vicky después de lo que me dijiste sobre la Mari…Tenías razón. Es posible que se pueda evitar esas circunstancias… Ojalá entiendas el sentido de este mensaje!”. 

Imagen columna Daniel Coronell

Esa velada amenaza no era la primera que Benedetti profería. Días antes, de acuerdo a unos audios que divulgó Semana le había dicho a Sarabia: “Yo no me voy a dejar mamar gallo, Laura, te lo juro por la vida de mis hijos que no pasará nunca. Nos hundimos todos. Nos acabamos todos. Nos vamos presos, acabamos toda la hijueputa verga”.

El mismo día que se conocieron esos audios, Armando Benedetti aceptó hablar conmigo para CAMBIO. En la entrevista titulada “Para mí era más fácil amenazar al presidente que a Laura”, el ahora embajador ante la FAO me dijo: 

 –A ver, yo tengo no muchísima, sino toda la información de lo que pasó en la campaña. Por lo cual puedo decir que no hay nada irregular y al mismo tiempo que yo no haría nada parecido a lo que dicen. Pero sí digo que de 100 llamadas que recibo, 99 son porque creen que yo tengo información de la financiación o de la vida privada del presidente. Y no es así. Eso es un mito, una leyenda.

En esa entrevista, que quizás ustedes quieran volver a ver, Benedetti asegura:

– Ella en algún momento de la pelea dice “entonces a mí no me joda más y amenace al presidente y no a mí”. Si yo la tengo en frente, la mato: “¿Tú te las estás tirando de amenazada?, entonces ahora sí hijueputa graba. Entonces ahora sí hay amenaza para ti y para el presidente. Ahora sí se va a armar un verguero”. Entonces ahí le digo “tal tema”. Para mí era más fácil amenazar al presidente que a ella.

–¿Y con qué tema pensaba amenazar al presidente Petro? –le pregunté.  

–No. No tenía nada pensado –asegura Benedetti– Es un tema ahí y no es una amenaza. Es que ella me reta a mí de forma… ahí es cuando yo monto en ira y le doy una patada a una mesa que tenía al lado. ¿Tú quieres que te amenace de verdad? ¿Tú te sientes amenazada? Cuando no ha habido amenaza. Entonces yo te amenazo con esto y se lo dices al presidente. Y es algo en lo que nada tiene que ver Mary. Mary no existe ahí. Está conmigo en Venezuela pero nada tiene que ver con los planes. El presidente no me quiere creer, pero yo no soy conspirador. Yo no construyo la conspiración. 

–Pero en la conversación surge la palabra amenaza, está el reto de Laura Sarabia diciendo “amenace al presidente”, y el disgusto suyo. ¿Con qué se supone que iba a amenazar al presidente? –le insistí.

–A ver, no es un tema que yo crea que pueda ser amenazante. Es algo que surge en medio de una rabia y una pelea y el tema, si lo supiera, no te lo podría decir.

El presidente Petro respondió “Yo no acepto chantajes, ni veo la política como un espacio de favores personales”. Cuesta trabajo creer que este nombramiento no es un chantaje, ni un favor.
 

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