
El Pacto Histórico puede inclinar la balanza entre Alfredo Deluque, apoyado por el presidente electo Abelardo de la Espriella, y Honorio Henríquez, respaldado por el expresidente Álvaro Uribe
Bogotá –
El enemigo de mi enemigo es mi amigo. Esa es la lógica que ha predominado en las fallidas negociaciones de los últimos días para la elección del presidente del Congreso el próximo 20 de julio. La disputa por el cargo más poderoso del Legislativo, entre el senador Alfredo Deluque, candidato del presidente electo Abelardo de la Espriella, y el senador Honorio Henríquez, candidato del Centro Democrático, respaldado por el expresidente Álvaro Uribe, ha ahondado las divisiones en la derecha colombiana y le da un rol protagónico e inesperado al Pacto Histórico, partido del presidente Gustavo Petro.
La bancada del Pacto es la más grande, con 26 de los 103 senadores, 25 que obtuvo con la votación más alta de todos los partidos en marzo, y uno adicional que ocupará quien ocupó el segundo lugar en las presidenciales, Iván Cepeda. Estos votos pueden ser determinantes en un Senado fragmentado para inclinar la balanza entre Deluque y Henriquez. Por eso, los dos sectores de la derecha han buscado el apoyo de un partido al que llevan años criticando.
La presidencia la tendrá asegurada quien sume 52 votos, la mayoría simple. Hasta la publicación de este artículo, Deluque contaba con los ocho votos de La U, su partido, y uno que tiende más a apoyar al Ejecutivo de turno que a tener una ideología definida; los cuatro de Salvación Nacional, el pequeño partido que avaló a De la Espriella; los siete de Cambio Radical, el partido en el que hizo carrera el ministro del Interior, Rodrigo Lara; los ocho de la Alianza Verde y los tres del partido ASI, que anunciaron su respaldo este viernes; y nueve del Partido Conservador, que tiene a su décimo senador, Wadith Manzur, detenido por el escándalo de corrupción de la Unidad de Gestión de Riesgos y Desastres (UNGRD) y aún no es claro si podrá votar. Estas cuentas le dan 39 senadores. Por su parte, Henríquez tiene fijos los 17 votos de su partido y el del senador Jota Pe Hernández, disidente de derecha de la Alianza Verde, que este viernes aseguró que respaldará al candidato del Centro Democrático.
En el medio están los 13 senadores del partido Liberal, los 3 del partido cristiano MIRA, dos de las curules indígenas, uno del Nuevo Liberalismo, uno de Dignidad y Compromiso y los 26 del Pacto Histórico. Con estas matemáticas, el apoyo del petrismo se hace determinante. Aunque la bancada no ha dicho oficialmente a quién apoyará, es probable que respalden al senador Henríquez para tratar de detener, o por lo menos hacer contrapeso, al candidato del ultraderechista De la Espriella.
Por eso, el expresidente Uribe ha abierto las puertas al diálogo con sus eternos contrincantes. Este martes, en una gira de medios, el fundador y presidente del Centro Democrático prometió que en la eventual presidencia de Henríquez en el Congreso, la izquierda no será maltratada: “Si los amigos del Pacto Histórico, del petrismo y del Partido Verde, quieren garantías, las tienen todas: ellos conocen a Honorio (…) Si lo que quieren los del Pacto Histórico es garantías al presidente Petro, las tienen todas. Nosotros no perseguimos seres humanos, solo perseguimos que se cumpla la ley”, dijo en entrevista con Caracol Noticias. Las palabras conciliadoras del expresidente marcan un contraste con las amenazas de personas cercanas a De la Espriella, que aseguran que van a buscar la extradición del presidente a Estados Unidos.
La exsenadora y excandidata presidencial del Centro Democrático, Paloma Valencia, también reivindicó los motivos por los cuales su partido debe quedarse con la presidencia del Congreso y por los que cree que Deluque no representa a la derecha. “Nos crea desconcierto que digan que están en contra de los Acuerdos de La Habana [el divisivo pacto de paz con la extinta guerrilla de las FARC, cuya oposición es la marca básica de la derecha colombiana] pero que quieran elegir de presidente del Congreso a alguien que ayudó en el proceso, así como también ayudó a Petro los primeros meses de su gobierno. El Centro Democrático no está pidiendo que le den la presidencia; se la ganó”, escribió en sus redes sociales, en referencia a tener la bancada más grande de la derecha. Y, aunque negó que su partido estuviera buscando reuniones con el Pacto Histórico, reconoció que los votos de la izquierda son necesarios para ganar y serían bien recibidos.
Los coqueteos entre el uribismo y el petrismo, impensables hasta hace pocos días, tienen detrás el distanciamiento entre el expresidente y De la Espriella. El presidente electo y su círculo íntimo han solicitado la conformación de un partido propio, uno que le terminaría de quitar a Uribe la hegemonía que ha tenido en la derecha colombiana durante un cuarto de siglo.
La puja está abierta, y puede salir de los pasillos del Capitolio a las calles, en un pulso por las bases de la derecha que el uribismo ganó en las elecciones legislativas y De la Espriella en las presidenciales. El ministro Lara ha dado cuenta de ella. En la tarde de este viernes, el encargado de los acuerdos políticos en el nuevo Gobierno dejó el mensaje de que el uribismo es menos representativo de la derecha. “Todo el mundo sabe que Petro quiere votar por Henríquez para hacerle daño al nuevo Gobierno (…) pero nosotros no somos mancos y en este Gobierno no hay tibios”, dijo.
El senador Cepeda reconoció en una entrevista radial que no descarta una alianza con el uribismo. “El Congreso es un organismo que cambia. No todo lo que se anuncia en un primer momento se convierte en realidad durante cuatro años. (…) Ya hay antecedentes de diálogos entre el sector de la derecha, del uribismo y el progresismo”, dijo. Su compañero de bancada David Racero, muy cercano a Petro, publicó un mensaje en X en el que deja entrever su apoyo a Henríquez, con una comparación histórica que recuerda que el enemigo de su enemigo es su amigo: “Sólo diré una cosa que será nuestra premisa durante estos años: para derrotar a Hitler y al fascismo, tuvieron que sentarse Stalin, Roosevelt y Churchill”.
Sin embargo, el senador Deluque ha reconocido que también busca los votos del petrismo. Este viernes aseguró que se ha reunido con congresistas del Pacto Histórico y que ha sostenido conversaciones con la senadora Martha Peralta, petrista, pero del partido MAIS, y oriunda del departamento de La Guajira, igual que él. “No lo niego; yo puedo reunirme con ellos porque quieren saber si, bajo mi presidencia, se les garantizarán los derechos como oposición”, dijo en diálogo con medios de comunicación, a las afueras del lugar en el que negociaban los delegados de varios partidos, en el norte de Bogotá.
Esos diálogos que comenzaron desde el miércoles y pueden extenderse hasta el domingo, tienen como propósito llegar a acuerdos entre todas las colectividades para definir los presidentes del Senado y la Cámara de Representantes, la composición de las distintas comisiones del Congreso y el reparto de otros cargos y dignidades. De no lograrse el consenso, el lunes 20 de julio, la presidencia del Senado se elegirá a voto limpio, algo inusual en el primer año del Legislativo y el Ejecutivo.

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