En el adiós a Lázaro Vanegas: Entre risas, cantos y muchos recuerdos

Lazaro Vanegas descansa en paz

Por Guillermo Romero Salamanca

Poco importó el aguacero con granizo, menos los trancones y el frío de la tarde de este 21 de octubre. Después de la una de la tarde llegaron, de uno en uno, amigos del fallecido periodista del espectáculo Lázaro Vanegas.

La sala quedó pequeña, la verdad. Isabel, hija del comunicador vallecaucano, tomó la palabra y dijo: “Quiero decirles que mi padre falleció lleno de vida, alegre, en paz con Dios, con su familia, sus amigos, dando gracias, pidiendo excusas por algún inconveniente y como siempre: de buen humor. En la noche del 18 de octubre miró un poco de televisión y durmió sin novedad. El médico que lo vio calculó que entre las dos y las cuatro de la mañana había sufrido un infarto, uno solo, que lo puso a descansar en paz, sin molestar a nadie, con el amor de su esposa –su entrañable monita—y sus hijas. Mil gracias por ser sus amigos y estar acá”.

Un sonoro aplauso se escuchó en la casa. Fue más duro que la granizada, la intensa lluvia, el constante viento y el ruido de los automóviles.

Un dueto comenzó a cantar algunas melodías que le gustaron a Lázaro Vanegas, el periodista que comenzó su carrera en Santiago de Cali en Todelar y luego llegó a Bogotá para laborar en El Espacio y en varias emisoras de AM.

Los presentes conformaban una historia del espectáculo en Colombia. Habló Carlos Hugo Jiménez –compañero de labores en el periódico—y quien fuera el cronista de la muerte de Rafael Orozco. En esos días, el vespertino alcanzó a vender unos 500 mil ejemplares cada día. De pluma ágil y redacción completa, Carlos Hugo dejó para la historia varias piezas ejemplares de periodismo del espectáculo.

Estaban personajes y amigos que dejaron una huella imborrable en los medios de comunicación y el espectáculo.

Alberto “el gordo” Suárez –ya no tan gordo— estuvo en la grabación de la mítica “Pollera Colorá” en Barranquilla y luego fue el promotor de figuras como Claudia de Colombia, Claudia Osuna, Jorge Oñate, Los hermanos López, Los Hermanos Zuleta y Diomedes Díaz, entre otros.

Estaba el maestro de maestros Jorge Antonio Vega –varias veces presidente de la Asociación Colombiana de Locutores, creador de la Orquídea de Plata Philips, primer gran empresario de conciertos de figuras internacionales, locutor de radio y televisión, grabador de miles de comerciales y hombre de publicidad.

Más de una lágrima soltó Marinela, quien, en 1974, presentó “Amor estudiantil” y fuera impulsada por Lázaro durante muchos años.

La gran Paola, quien acaba de recibir un homenaje en su tierra natal Marquetalia, y quien impusiera el éxito “24 horas” en los años ochenta. Sólo decía: “ese Lázaro, ese Lázaro, ese Lázaro”.

Un día el promotor Leonidas Núñez –presente en la sala también—llegó a las oficinas de El Espacio con la cantante Patricia del Valle, Lázaro, al verla, le dijo: “De ahora en adelante serás Patricia del Valle, la mujer maravilla”. Ella siguió cantando, pero ahora no concede entrevistas.

Uriel Giraldo comentó que hace unos 35 años conoció a Lázaro por su trabajo en Discos Fuentes. “Siempre estuvo atento a las nuevas producciones discográficas”, contó el eximio promotor de figuras como Julio Iglesias, José Luis Rodríguez, Diomedes Díaz, Silvestre Dangond y decenas de rutilantes estrellas de la canción.

Santhos Moreno –el excelso fotógrafo de Shakira en sus años de promoción con CBS y Sony Music—recordó algunos episodios de humor con Lázaro y de la forma como cooperaba con todos los trabajos.

Gyentino Hiparco, quien compusiera hace 50 años “Alguien cantó una canción”, interpretada por Billy Pontoni, comentó que tan pronto conoció a Lázaro fueron amigos de por vida.

El cantautor y pintor –directivo en varias oportunidades de la Sociedad de Autores y Compositores SAYCO—Óscar Javier Ferreira recordó que por años acompañó a Lázaro en todas sus tareas que emprendió. Estuvo presente en los aniversarios matrimoniales y en las reuniones de fin de año en la casa del periodista.

La periodista María Victoria Téllez hizo memoria de sus años como jefe de prensa de varias empresas como MTM y de cómo eran esas visitas a Lázaro en El Espacio. “A todos sus amigos los trataba de “papito” y a todas las mujeres, nos decía “mamita”, pero era una forma cariñosa de llamarnos”, dijo.

Álvaro González –la voz de ébano, como lo bautizó Lázaro—permaneció un rato en silencio en la sala mientras escuchaba una y otra historia de la vida del periodista que bautizó a Helenita Vargas como “La ronca de oro”.

Estuvo presente Ricardo Bicenty Travesero y su esposa, quien fuera el encargado de dar a conocer en el mundo a Jairo Varela, le redactara los primeros boletines, le presentó a los disqueros y lo llevó a grabar a Codiscos. “Lázaro siempre colaboró con todas las producciones con Niche, Guayacán o los artistas que estuvieron en mi empresa”.

Carlos Vargas, conocido como “el campesino gomelo” por su trabajo en Sábados Felices, manifestó su tristeza en la despedida. “Fue un amigo de todos los que se acercaban a él. Era el hombre del millón de amigos”.

El periodista William Giraldo recordó una anécdota: “Yo trabajaba en el Noticiero Cinevisión y un día me vio Lázaro, no nos saludamos, pero entonces escribió en El Espacio –en su columna leída por la gente de los medios de comunicación–: “El periodista William Giraldo no ríe, porque no tiene dientes”. La gerente me llamó a su oficina y mostró su preocupación por la “ausencia de mi dentadura”, pero cuando me vio, soltó la carcajada. Llamé a Lázaro y desde ese momento fuimos amigos”.

Kenny Pacheco –el cantante de “Si yo fuera rico” y gran ídolo de los setenta—recordó que en julio acompañó a la familia de Lázaro a visitar la Catedral de Sal de Zipaquirá. “Ellos no conocían ese complejo turístico y lo disfrutaron. Almorzamos en uno de sus restaurantes típicos y regresamos cantando y contando historias. Así como era él siempre”.

Fernando López Henao desde Medellín envió su mensaje de solidaridad. “Lázaro fue muy amigo de la industria discográfica y un excelente anfitrión”.

El empresario Armín Torres, desde Miami, también sintió el fallecimiento de su amigo y colaborador Lázaro. “Lamento su partida y estaré agradecido por su trabajo”, dijo.

César Ahumada, gerente de Sayco, comentó: “Lázaro estuvo al lado de los maestros autores y compositores de Colombia. Siempre los defendió y habló en pro de sus carreras artísticas. Un eterno agradecimiento por su encomiable labor”.

El presidente de la ACL, Armando Plata Camacho, escribió: “Se nos fue el periodista LÁZARO VANEGAS, uno de los pilares tempranos de la información del espectáculo en Colombia. Para su hija la conocida actriz y locutora Valentina Latyna y toda su familia, mi más sentido pésame”

Fue una tarde de lluvia, canciones, anécdotas y, sobre todo, agradecimientos al hombre y al periodista del espectáculo que tuvo como tarea contagiar de su buen humor a quien se le acercó.

Un abrazo en la eternidad Lázaro. Mil gracias por su amistad.

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