El son de la loma. El milagro de sal

Egan Bernal, en el pasado, el presente y en el futuro Tour de Francia. Todo un milagro. Foto France 24

Por Rubén Darío Arcila M

Las ciudades y los pueblos están hechos por los escritores y los deportistas. A Zipaquirá la hicieron un premio Nobel, un campeón del Tour de Francia, Egan Bernal y un indomable Zipa, Efraín Forero Triviño.

En un clima de especial expectativa, pleno y ardiente verano, estamos a pocos días de ver, con no poco asombro, a Egan completar los casi 3.500 km del Tour contra todo pronóstico y diagnóstico. Algo sobrenatural.

¿Está loco?

Bernal no está loco; llegado a ese ápice de la vida decide pegar el salto cualitativo y cambiante en su retorno del infierno.

En este «Boucle» caprichoso del destino, empieza por hacer realidad una metáfora manchega: los molinos que parecen gigantes indestructibles y arremete contra ellos con su fiel escudero, Carlos Rodríguez, a quien le sirve en cada batalla que los enfrenta en un duelo sin cuartel a monstruos llegados de Eslovenia, Bélgica y Dinamarca.

«Yo, como Don Quijote, me invento pasiones para ejercitarme».

Es probable que este nuevo título del Tour esté lejano, pero después de lo padecido por nuestro campeón podrá milagrosamente revivir la sabia frase del Caballero Hidalgo: «No hay mal que por bien no venga».

«El milagro de sal» (​1958) Protagonistas: Teresa Quintero, Julio Sánchez Vanegas, Bernardo Romero Lozano, Hugo Pérez

Rubencho

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