El Ángelus: la oración con meditación dominical del Papa

El papa Francisco en el Angelus dominical en El Vaticano Foto Vatican News

Por Guillermo Romero Salamanca

Los domingos, a las 12 del día, el Papa sale al balcón en la Plaza de San Pedro. Reza el Ángelus y luego realiza un saludo a los asistentes y pronuncia un corto discurso que es seguido por millones de personas en el mundo entero a través de la radio, la televisión y las redes sociales. Al final pide siempre que recen por él y cierra con un deseo: “¡que tengan una buena cena!”.

El Ángelus es una de las oraciones marianas más conocidas en el mundo, después del Rosario.

Durante su visita a Colombia, el Papa Francisco lo rezó el 10 de septiembre del 2017 en Cartagena, en el atrio del Santuario de San Pedro Claver, el esclavo de los esclavos.

INDULGENCIAS POR EL ÁNGELUS

Se estima que esta oración apareció hacia el siglo XII y se hacía en la tarde. Luego se rezó en la mañana y posteriormente al toque de las campanas del mediodía.

En 1560 apareció impreso por primera vez en un catecismo de Venecia, Italia y el Papa Paulo III concede una indulgencia por su rezo.

En 1724 Benedicto XIII concedió 100 días de indulgencia por cada vez que se rezara y una plenaria al mes al que lo hiciera diariamente de rodillas a las 6 de la mañana, al mediodía y a las 6 de la tarde.

En 1742, Benedicto XIV manifestó que, durante el tiempo pascual, se sustituye por la antífona Regina Caeli.

Pio VII en 1815 añadió al Ángelus tres “glorias al Padre” en acciones de gracias.

JUAN XXII FUE EL INICIADOR DE ESTA COSTUMBRE

El 11 de febrero de 1959 san Juan XXIII–conocido, entre otras cosas, por convocar el Concilio Vaticano II–, rezó el Ángelus desde el balcón del Vaticano y habló del centenario de la primera aparición de la virgen de Lourdes.

“El comienzo de la Cuaresma coincidió con las apariciones en Lourdes porque la idea de penitencia se encuentra en el núcleo del discurso de la Virgen. En su octava aparición, que tuvo lugar el 27 de febrero, repitió en tres ocasiones, con los ojos empañados de lágrimas: “Penitencia, penitencia, penitencia…Rogad a Dios en la tierra por los pecadores”, dijo en esa oportunidad Juan XXIII.

Aprovechó la oportunidad también para recordar la fecha del aniversario de los Pactos de Letrán, que reconocieron al Vaticano como un Estado independiente.

Durante su papado rezó en algunas ocasiones el Ángelus.

UNA TRADICIÓN

Pablo VI, quien fuera el primer Papa que visitó a Colombia, convirtió al rezo del Ángelus en una tradición.

Después de su rezo, los pontífices ofrecen una pequeñísima homilía y entregan saludos a los visitantes, mensajes por algunas catástrofes y dan bendiciones por variados hechos.

San Juan Pablo II rezó esta oración, no sólo en el Vaticano, sino en las Jornadas Mundiales de la Juventud, Encuentros de Familia y en sus visitas pastorales a diferentes países.

EL PRIMER ÁNGELUS DE FRANCISCO

El 17 de marzo del 2013, el Papa Francisco rezó su primer Ángelus desde el balcón del Vaticano.

“Recuerdo –dijo en esa oportunidad– que, en 1992, apenas siendo Obispo, llegó a Buenos Aires la Virgen de Fátima y se celebró una gran Misa por los enfermos. Fui a confesar durante esa Misa. Y, casi al final de la Misa, me levanté, porque debía ir a confirmar. Se acercó entonces una señora anciana, humilde, muy humilde, de más de ochenta años. La miré y le dije: “Abuela —porque así llamamos nosotros a las personas ancianas—: Abuela ¿desea confesarse?” Sí, me dijo. “Pero si usted no tiene pecados…” Y ella me respondió: “Todos tenemos pecados”. Pero, quizás el Señor no la perdona… “El Señor perdona todo”, me dijo segura. Pero, ¿cómo lo sabe usted, señora? “Si el Señor no perdonara todo, el mundo no existiría”. Tuve ganas de preguntarle: Dígame, señora, ¿ha estudiado usted en la Gregoriana? Porque ésa es la sabiduría que concede el Espíritu Santo: la sabiduría interior hacia la misericordia de Dios.

Y finalizó diciendo: No olvidéis esto: el Señor nunca se cansa de perdonar. Somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón. Feliz domingo y buen almuerzo.

EL ÁNGELUS

– El ángel del Señor anunció a María 

– Y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo 

Ave María. Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo.
Bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. 

-He aquí la esclava del Señor

– Hágase en mí según tu palabra 

Avemaría 

– El Verbo de Dios se hizo carne 

– Y habitó entre nosotros 

Avemaría 

– Ruega por nosotros Santa Madre de Dios 

– Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Oración. Infunde Señor tu gracia en nuestras almas para que los que por el anuncio del ángel hemos conocido la encarnación de tu Hijo, por su pasión y su Cruz seamos llevados a la gloria de la resurrección. Por Jesucristo Nuestro Señor.

-Amén

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