Desvertebrada. Vidas para lelos: Camila y Camilo

Los "Camis" de paseo por el mundo. Que no falte la "crispatura" en la foto.

Por Óscar Domínguez G.

El Colombiano

Los Camis tienen el mundo y la libertad por patria y por hábitat. No se sienten extranjeros en ningún lugar, como en la canción de Serrat. Persiguen juntos el sol desde  hace 18 años de los cuales llevan 8 de convivencia.  El uno sin el otro son como la ribera sin la ola.

Este par de reposadas y sonrientes almas viajeras, Camilo a Domínguez, ingeniero electricista de UPB, y Camila Arango Restrepo,  comunicadora social de EAFIT, de pronto toman distancia de las piedras del fogón casero, le dan el besito de las buenas noches a sus empleos, renuncian a las certezas y dejan que el azar trabaje por y para ellos. 

Hace unos años se acostaron aliviados y despertaron con ganas de perfeccionar su inglés. ¿Estados Unidos? ¿Inglaterra?  Esos países quedan a la vuelta de la esquina: que sea Melbourne. Y se radicaron en la tierra de los canguros.

Los Camis en momentos de su travesía

Acaban de realizar un viaje de 26 mil kilómetros en una frágil Volkswagen Kombi modelo 1954 convertida en coche-cama que los llevó hasta la Patagonia. Siete meses invirtieron en la aventura que los movilizó por ciudades de Ecuador, Perú, Brasil, Bolivia, Chile y Argentina. Se guían por el poema de Kavafis: “Ten siempre a Itaca en tu mente. Llegar allí es tu destino. Mas no apresures nunca el viaje”.

Al cachivache alemán (modelo arrierita, en la  antigua jerga) que los transportó hubo que bajarle el motor dos veces. Como tuvieron problemas de encendido, durante miles de kilómetros lo arrancaron en segunda con destornillador en mano. Y empujándolo. 

Pero esas no son penas. Iba al mando, Camilo, cirujano plástico de vehículos. Con alegría y sonrisa de oreja a oreja,  la reportera Camila iba narrando las peripecias por Instagram. Búsquenlos en @la_ crispetera. Servir y viajar son los verbos que Camila adora conjugar.

La bautizaron Crispetera porque al arrancar suena como las crispetas cuando se van tostando. Además, pensaban vender  crispetas  si el dulce se ponía a mordiscos. El Kombi se dedica ahora el reposo del guerrero. Misión cumplida.

Para este par de audaces y envidiados marcopolos paisas, muy zen ellos,  lo único malo de esas andanzas es que no duren más. Así les toque renunciar a lujos  como el agua, la electricidad, el gas, el bar preferido, sus mascotas, la segunda trinidad bendita: frisoles, mazamorra arepas. Y así se alejen de sus taitas que quedan pegados del techo. Cuando se aparecieron de sorpresa, los recibieron con el alboroto con que fue recibido el hijo pródigo de la Biblia. Los hacían a dos meses luz de sus casitas…

El GPS o el WAZE llevarán ahora a los Camis por la tierra firme colombiana. Quieren ganar esa asignatura. Es lo que piensan hoy. Pueden resultar en Cafarnaún. Nunca se sabe con estos vagabundos que también aman la moto.

“Caminante, son tus huellas el camino y nada más”, seguirán cantando con Antonio Machado, otro de los gurúes que guían su andadura por este acabadero de ropa llamado mundo.

MI SOBRINO JUAN CAMILO RESPONDIÓ ALGUNAS INQUIETUDES

Lo bueno:

  • Indudablemente, la gente que conocimos por su amabilidad, calor humano y gran corazón. 
  • Los paisajes exorbitantes de cada país, que llamaremos ¨los colores de la naturaleza”.
  • La diversidad gastronómica.
  • Brasil, un país en el que sin duda viviríamos. (Y donde fueron invitados a una boda).
  • Viajeros de otros países hablando maravillas de nuestra gente y de nuestra hermosa tierra.
  • Despertar todos los días con un patio diferente.

Lo malo :

  • Que no durara más… 

Lo feo:

  • Estar de cierta manera limitados a los recursos básicos como agua, electricidad y gas.
  • La «mala» fama que tenemos los colombianos en el exterior.
  • Enfermarte en Bolivia es una pesadilla.

Los consejos que les daría a futuros caminantes:

  • Fijar fecha de salida.
  • Establecer un presupuesto mensual y en lo posible serle fiel.
  • Hacer una programación de viaje con las ciudades y sitios que les gustaría conocer; y en caso de querer descubrir…»caminante no hay camino …se hace camino al andar».
  • Tener muy en cuenta el clima a la hora de escoger los destinos.
  • Bajar apps que te ayuden en el camino.
  • Tener un plan B para no depender de los ahorros.
  • Viajar libre de equipaje, sólo lo necesario.
  • No postergar; salir como sea que en el camino se equilibran las cargas. 
  • Si tienes un sueño, visualízalo, persíguelo, trabájalo y ve por él: nada mejor que la satisfacción de haberlo hecho realidad. 
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