Descachadas idiomáticas

Hay titulares de prensa que... Foto La Voz del Muro

Por Jairo Cala Otero

  1. «Primera Dama de Colombia, María Juliana Ruiz, tiene Covid-19». Desactualización y desinformación, un binomio que ningún beneficio le genera en calidad a un diario de tan larga trayectoria como Vanguardia, de Bucaramanga. Los escribidores de las noticias allí aún no se enteran de que el mentado «cargo» de primera dama no existe en el organigrama del Gobierno, en ningún nivel (nacional, departamental y municipal). La esposa de un mandatario se denomina gestora social, y aun así no es funcionaria; es una designación motu proprio para llenar la vanidad humana, no para desempeñar tareas por encargo oficial. Una enfermedad no se tiene, se contrae. El nombre de la enfermedad pandémica se escribe COVID-19, así lo determinaron las autoridades sanitarias mundiales. Entonces: «María Juliana Ruiz, esposa del presidente, contrajo la COVID-19». Más diciente, además.
  • «Un preso mandó a matar a la abogada Hilda Lasso desde la cárcel». En una noticia de El Tiempo. Vale preguntar si la abogada acató la orden siniestra que le dio el preso, o sea, matar a otra persona. El título de la información no solamente es erróneo, sino acusatorio contra la víctima; además de haber sido eliminada, el redactor ¡le adjudicó a doña Hilda un crimen que no pudo haber cometido! Todo por culpa de la preposición a, que sobra en esta oración gramatical. «Mandar a matar» es darle orden a alguien para que elimine a otra persona. El caso fue al revés: a la abogada la mandó matar un bandido preso. O sea: «Un preso mandó matar a la abogada Hilda Lasso desde la cárcel».
  • «El equipo de Biden anuncia empezará reuniones con los funcionarios de Trump». Este título noticioso de la agencia española EFE carece de un conector imprescindible (que), por lo cual resulta «cojo» o incompleto. Pudo ser más corto, además, con lo que se hubiese evitado esa falla. Veamos: «Equipo de Biden anuncia que empezará reuniones con funcionarios de Trump». Otra alternativa: «Comenzará empalme del gobierno de Trump con presidente electo».
  • «Ángela Hernández, compartió una fotografía en la que muestra el resultado de la mastectomía que se realizó el pasado 28 de octubre». Titular noticioso en el diario Vanguardia, de Bucaramanga. El primer error es la coma detrás del nombre de la lideresa política. Jamás se debe romper el vínculo entre el sujeto (Ángela) y el verbo (compartió). El segundo es una mentira: ningún paciente se hace operaciones por sus propios medios («…la mastectomía que se realizó…»). El sentido común fue tirado al cesto de la basura, por lo que el resultado fue esa oración ilógica. En realidad: «Ángela Hernández compartió una fotografía en la que muestra el resultado de la mastectomía que le practicaron el pasado 28 de octubre».
  • «Para Duque, ‘el contubernio con el narcotráfico’ fue el que asesinó a Álvaro Gómez Hurtado». La reportera Johana Rodríguez, en la página de RCN Radio, insinúa en este titular que Gómez Hurtado tenía oscura alianza con el narcotráfico; y pone esa afirmación en boca del presidente de Colombia. Vea, pues, por un mal titular de prensa se puede pasar de víctima a verdugo. La preposición con en el título fue fatal. Curiosamente, en un párrafo del texto se leía: «Tengo el pesar de haber visto cómo las ráfagas asesinas del contubernio del narcotráfico le arrebataron su existencia…». ¡Cómo cambia el sentido de una expresión al modificarse una preposición! Bella es la gramática, pero la desprecian muchos trabajadores de las noticias. 
  • «Le dieron 24 años por abusar 26 veces de su ahijado en Manizales». Este título corresponde a una noticia publicada en el diario La Patria (Manizales). ¿Años de qué? ¿De aplausos, de castigo, de felicitaciones, de qué diablos? Escrito así, este titular determina que quienes son juzgados por cometer delitos solicitan que les den tiempo (¿tiempo para qué?). La semántica inapropiada y las oraciones inconclusas son las causantes de esas erróneas expresiones. Corrección: «Le impusieron 24 años de cárcel por abusar 26 veces de su ahijado». La ubicación geográfica sobraba, pues podía hablarse de ese aspecto en el texto de la información.
Malos titulares en los diarios del mundo
  • «Dane advierte mayor aumento de muertes a noviembre por COVID». Este título de una noticia divulgada por Vanguardia presentaba tres desaciertos: 1. La sigla del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (DANE) fue escrita en letras bajas (minúsculas). La norma indica que si las letras componentes no pasan de cuatro (4), el nombre se escribirá con mayúsculas enteras. En Vanguardia, por simple capricho, decidieron quebrantar la regla desde hace mucho tiempo; siempre escriben siglas y acrónimos en minúsculas. 2. Como no es lógico que haya menor aumento, pues aumento significa más, es una redundancia escribir «mayor aumento». Si algo aumenta, obviamente, es mayor. 3. El nombre exacto de la enfermedad derivada del Coronavirus es COVID-19. Corrección: «DANE advierte aumento de muertes en noviembre por COVID-19».
  • «Duro viajado de Santiago Alarcón a Carlos Antonio Vélez». Título en el portal de Internet Las2orillas.co. El lenguaje de la calle en los medios periodísticos desluce el trabajo que tanto sacrificio demanda. El que la gente del común hable de modo coloquial, no expide licencia extrema para imitarla en las labores periodísticas. El participio viajado es castizo, pero es derivación del verbo viajar; por lo tanto, de quien viaja mucho se dice coloquialmente que es alguien viajado (recorrido). Además, esa es conjugación en pasado de ese verbo. «Anacleta ha viajado intensamente». El redactor de La Patria pudo haber escrito: «Dura embestida de Santiago Alarcón contra Carlos Antonio Vélez».
  • «Merlano ha hablado desde Venezuela, donde fue recapturada». En el diario El Tiempo sobre el caso de la prófuga Aída Merlano, política costeña enjuiciada por corrupción y otros delitos. Recapturar significa volver a capturar por las mismas autoridades. ¡Claro como el Sol! La señora Merlano no fue recapturada, porque su fuga no sucedió en Venezuela, sino en Colombia. Ella no había sido capturada en el vecino país, porque, simplemente, no era juzgada allí por ningún delito. Por lo tanto: «Merlano ha hablado desde Venezuela, donde fue capturada».
  1. «El indictment contra Maduro…». Expresión publicada en El Tiempo (Bogotá). Dos errores en tan corta oración gramatical: 1. La palabra inglesa que se utilizó no es de género masculino, sino femenino; por lo tanto, el artículo determinante correcto es la, no el. 2. El término indictent traduce acusación. No es tan difícil escribir acusación en español; más enredado es acudir al vocablo inglés. El llamado espanglish deteriora el lustre de los dos idiomas, pero a ciertos comunicadores irreflexivos les parece una gran novedad.
  1. «… se producieron los casos confirmados y la mesa directiva informó que está a la espera del resultado de cinco casos más». Que esta descachada la cometa un niño de escuela, es comprensible; pero que lo haga un periodista de El Espectador, reliquia del periodismo colombiano, indica varias fallas, entre otras, no contar allí con un corrector de estilo y gramática, dado que los periodistas de hoy viven divorciados de las normas gramaticales. El pretérito simple del verbo producir, en tercera persona, es produjeron, no producieron. Corrección: «… se produjeron los casos confirmados y la mesa directiva informó que está a la espera del resultado de cinco casos más». 
  1. «Lo único que quedaba claro era que todos estaban convencidos que Semana era el único lugar de Colombia donde se podía hacer periodismo honorable y de calidad». En el portal Las2orillas.co, el articulista Iván Gallo se aventó con res «perlas» oscuras que deslucen el idioma español: 1.- ¿De qué estaban convencidos todos? De que Semana era… El método de formular una pregunta previa da lugar al uso de la forma de que en este tipo de oraciones. 2.- Una revista no es un lugar, lo es su sede. 3.- ¿Qué clase de calidad? Hay mala calidad, pésima calidad, buena calidad, excelente calidad, estupenda calidad… Corrijamos: «Lo único que quedaba claro era que todos estaban convencidos de que Semana era la única empresa de Colombia donde se podía hacer periodismo honorable y de buena calidad».

«Cuando sabemos que el paraíso de Providencia se debe reconstruir casa por casa, techo por techo, aspiro que no nombren otro gerente como el del Covid». La expresión es propiedad de Gustavo Álvarez Gardeazábal. Dos errores idiomáticos en una oración escrita por un reconocido novelista, resultan difíciles de admitir. Pero cierta y sabia es la sentencia: «De todo hay en la viña del Señor». Enmienda: «Cuando sabemos que el paraíso de Providencia se debe reconstruir casa por casa, techo por techo, aspiro a que no nombren otro gerente como el de la COVID-19».

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