De la Espriella acata la orden judicial de pedir disculpas por vulnerar la neutralidad religiosa en su posesión

Abelardo de la Espriella en Bogotá, Colombia, el 25 de agosto. LUISA GONZALEZ (REUTERS)

El mandatario se excusa, pero resalta sus creencias al cierre del discurso: “Viva Cristo Rey”

CAMILA OSORIO

Bogotá – 

En la noche del domingo, en una alocución presidencial que tocó varios temas de Gobierno, el presidente Abelardo de la Espriella dedicó unos minutos para pedir disculpas. Lo hace acatando la orden de un juez de pedir excusas por vulnerar la neutralidad religiosa en su ceremonia de investidura presidencial, en la que hubo oraciones con sacerdotes católicos, un pastor evangélico y un rabino. Con ello, dice la sentencia de una acción de tutela, vulneró la neutralidad religiosa que se exige a los jefes de Estado en los actos públicos, en un Estado que se define como laico y exige no priorizar unas creencias sobre otras. “Si este acto pudo generar incomodidad, o si ofendió a alguna persona, en mi condición de jefe de Estado, ofrezco excusas por ello”, dijo el presidente. Pero luego volvió a profesar sus creencias en un acto público. “Viva a Cristo Rey. Que Dios bendiga Colombia”, dijo al terminar su discurso.

Con este acto el mandatario acata un fallo de tutela, solo cuatro días después de la decisión. “Aunque me identifico como creyente, y soy católico, respeto la separación entre la Iglesia y el Estado y garantizaré, en el marco de mis funciones, las libertades y los derechos de todos los colombianos, incluida la libertad de profesar cualquier religión, o de no profesar ninguna”, dijo el jefe de Estado. Sin embargo, también deja claro que está en desacuerdo con esa exigencia de neutralidad religiosa en los actos públicos. “La Constitución ampara mi derecho a profesar libremente la mía, y hacerlo de manera pública y privada”, argumenta. “Le quiero decir al pueblo colombiano que su presidente hoy más que nunca está firme por la patria y que viva a Cristo Rey”, terminó.

Las excusas, más que cerrar la disputa, abren una nueva polémica, pues el fallo de primera instancia ordenó a De la Espriella abstenerse de incurrir en cualquier conducta que lleve aparejada “su inclinación a la Iglesia católica o a cualquier otro credo particular”― y el presidente volvió a mostrar su inclinación. Cuando un político de centroizquierda, el exministro del Interior Guillermo Rivera, criticó la alocución y recordó que el Estado se define como laico, el mandatario le respondió: “Un estado laico no es un estado anti Dios, precisamente un estado laico te permite decir: ¡Viva Cristo Rey!“. 

Rivera y otros han defendido que ninguna sentencia de la Corte Constitucional le impide a los funcionarios tener sus creencias, pero sí exige la neutralidad en las comunicaciones oficiales, cuando actúan como funcionarios. En la otra esquina, los defensores de De la Espriella insisten en que el presidente tiene derecho a ejercer su “libertad religiosa”, incluso en los canales oficiales. Carlos Suárez, amigo y estratega de la campaña presidencial del mandatario, añadió que el fallo de tutela será impugnado y podría llegar eventualmente a manos de la Corte Constitucional. “Ideal que el juez constitucional se pronuncie sobre el ejercicio de los derechos de libertad religiosa y de expresión del Presidente de La República. Mientras tanto: ¡Que viva Cristo Rey!“, escribió en sus redes sociales. 

La última vez que el alto tribunal se pronunció al respecto fue en 2021, cuando exigió neutralidad después de que la exvicepresidenta del 2020, Marta Lucía Ramírez, celebrara a la virgen de Fátima en las redes oficiales de la vicepresidencia. El mensaje de redes fue borrado, la vicepresidenta compartió la decisión de la Corte en sus redes sociales, y afirmó que su ”fe es íntima e inquebrantable». 

Los funcionarios pueden compartir sus creencias en su espacio íntimo, incluidas sus redes sociales privadas. Solo no pueden hacerlo con las oficiales. Y efectivamente, hay algunas personas que no son católicas ni cristianas y que se han sentido ofendidas. Pero el presidente y otros altos funcionarios del Gobierno han dado una visibilidad considerable a su fe católica en sus primeras tres semanas. Además de la oración el día de su juramento como presidente, De la Espriella también ha nombrado a varios líderes religiosos en cargos públicos, como sus ministros de Vivienda y de Educación. Su primera reunión con su equipo de Gobierno contó con un pastor que le pidió a los asistentes elevar los brazos al cielo y rezar a Dios., y ha nombrado como su delegado en las principales universidades públicas del país a un sacerdota católico.

El viernes pasado presidencia promovió también una oración colectiva en la Plaza de Bolívar, de Bogotá, en la que de nuevo estuvieron líderes cristianos y católicos. En esta el presidente puso una corona en la virgen de Fátima, la misma que llevó el día de su posesión presidencial. El evento fue luego promovido con fotos en redes sociales del Gobierno, con la foto del presidente junto a la virgen. “¿Ignorancia o provocación?“, preguntó el exministro de Justicia, Jorge Iván Cuervo, crítico del Gobierno y una de varias voces que exigen al presidente neutralidad religiosa en las redes y eventos oficiales.

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