Crónicas con olor a gladiolos (18 y fin) El cronopio Nacho, el fantasma feliz
Por Óscar Domínguez G. Hace quince años, Carmencita Ramírez Boscán, recibía en sueños la visita […]
Por Óscar Domínguez G. Hace quince años, Carmencita Ramírez Boscán, recibía en sueños la visita […]
Su pasión por el deporte lo convirtió en iconoclasta de su oficio.
Las cosas se complican cuando el párroco tiene varios entierros por día.
Lo seguí a ver si se me contagiaba por ósmosis una pizca de su talento: esperanza inútil.
Era un maestro. Enseñaba con ternura y alcahuetería de abuelo, sin regañar, ni tirar línea.
Tenemos que seguir buscando a Dios: ni yo lo he encontrado definitivamente ni él lo ha perdido del todo.
Le importa un bledo destruir la confianza inversionista y el sentido de pertenencia de los medellinenses,
En los días de mi cumpleaños José María Vivas Balcázar me sigue regalando el recuerdo de su amor, su poesía y la seguridad de haber sido amada
lo que hay más allá de la muerte, la única noticia que no habías cubierto.
Compositor, poeta, novelista, cantante, al que no se lo disputen varios sitios, nació en vano.
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