Por Salvador Álvarez
Poco a poco se fue desfigurando el carácter noticioso de los programas matutinos de la radio colombiana para convertirse en juzgados informales, radioventas, tribunas de opinión de «editorialistas» y periodistas de cada emisora y también para lanzamientos o nostalgias musicales de sus «conductores».
Las mañanas fueron espacios estelares de los grandes talentos de la radiodifusión colombiana.
En el presente adolecen del aporte noticioso inmediato de lo que pasa en el país. Desaparecieron corresponsales y reporteros para abrir micrófonos al lucimiento personal del director y sus acompañantes en la mesa de trabajo.
En la frecuencia de Blu Radio Néstor Morales posa. Yo Néstor cree saberlo todo en política, economía, educación, moral y ética. Posa como dictando cátedra y corrigiendo a sus entrevistados y a los miembros de su ‘equipo’.Pontífice de su verdad, quiere imponerla y apaga con su voz las intervenciones de sus compañeros de mesa de trabajo. Otros del dial, como él, y con otras herramientas pretenden con regaños y la histeria de las preguntadoras, que los personajes orienten sus respuestas a lo que ellas y ellos quieren oír.
En esas primeras horas diarias de Blu las noticias las presenta de manera profesional Ricardo Ospina, aunque a veces incurre también en el vicio de editorializar.
En Caracol, la aterciopelada voz de Julio Sánchez coordina amablemente las intervenciones de sus colaboradores que, sin embargo, se salen de su control con el subido tono que para preguntar editorializan y dan discursos moralistas para someter a los entrevistados a interrogatorios irrespetuosos, agresivos o a las payasadas que según algunos personajes, ponen en riesgo la vida de quienes creyeron tener la oportunidad de aclarar versiones sobre su comportamiento o gestión en algún cargo público.
Una noticia extraordinaria de una tragedia, una medida extraordinaria del gobierno, un atentado, una calamidad o un magnicidio apenas pasan como bulla en Caracol de hoy.
Es el culto a la personalidad de Sánchez para enterrar el 6am-9am. Nada se sabe del con acoso laboral aplicado al antiguo director y no se dice nada de las abismales diferencias salariales entre el nuevo y el anterior equipo de los periodistas marginados.
En otro lado y después de fracasar con todos los directores que no pudieron reemplazar a Juan Gossaín, la cadena RCN persiste en la agitación política conservadora con el exministro y comunicador social Juan Lozano. La Organización Ardila Lulle se anticipó a los demás medios haciendo a un lado el trabajo y talento de los periodistas de la llamada estructura radial básica.
En RCN ‘envasaron’ las actividades de radio y televisión con un presupuesto manejado desde el grupo de gaseosas que suministra recursos humanos y técnicos para sus medios de comunicación, incluido el diario La República.
En las cadenas radiales la caída de credibilidad y la importancia del periodismo que ejercían fueron reemplazadas por la frivolidad.
Caso aparte en Blu Radio es Camila Zuluaga tiene el criterio periodístico sobre la importancia de los hechos, las noticias y los movimientos políticos que agitan al país. Es la entrevistadora, periodista con el olfato, la credibilidad y la agilidad que enganchan a los oyentes.
Ella y su equipo están en el espacio noticioso posterior al programa de yo Nestor que es una charla entre amigos, pura paja según los cachacos, el opinometro de Morales y sus acompañantes.

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