Por Gabriel Ortíz
¡Nos quedan cuatro días! 48 horas para conocer quien será el nuevo mandatario, el encargado de recuperarlo todo, de reconstruir y fijar las bases de una nación que ha llegado al desastre, al desgreño y la ruina.
Este debate electoral, ha puesto al descubierto la peor de las épocas que haya sufrido y soportado Colombia. Quisieron esquematizarnos como un territorio de solo pobres, miseros e indigentes, con unos cuantos ricos, millonarios, opulentos y esclavistas.
Según este gobierno, aquí existe un puñado de privilegiados, que son dueños de todo, rodeados de indigentes oprimidos y esclavos.
El gobernante actual desconoce la clase media, los grupos económicamente productivos, las gentes que sobreviven decorosamente, los estratos que laboriosamente sostienen y mantienen la economía, agricultores, ganaderos, campesinos, mineros y millones de habitantes que viven y trabajan para que todo el país genere y reparta riqueza.
Pero existen los que invaden el Estado para lucrarse, despilfarrar y montar la deshonestidad. Entre estos últimos se encuentran politiqueros extremistas y excriminales que han aprovechado la pobreza absoluta para sembrar el odio clasista, el desempleo, la informalidad y cuanto oficio existe para sobrevivir. Muchos engrosan los grupos de menesterosos que reciben miseros subsidios.
Sin embargo, una parte de nuestra sociedad escapa a los explotadores y trabaja ardorosamente para aliviar la existencia de quienes han sido desplazados y colocados en difíciles situaciones por esos que los engañan y ofrecen lo divino y humano.
Hay dos tendencias bien marcadas que están disputándose la presidencia en el debate de este 21 de junio. Las extremas derecha e izquierda ventilan sus ofertas, en aguerridos debates que, valga la pena expresarlo, solo han contribuido a exasperar los ánimos de los electores porque… ¡todo voto vale! “Quienes desperdicien esa oportunidad, pueden impedir que Colombia, salga de la tragedia a la que nos han conducido”, advierten.
La polarización nació de la corrupción, la politiquería y especialmente del narcoterrorismo. Esta venalidad, infortunio y podredumbre, ha invadido todo y contaminado la nación.
De la Espriella y Cepeda, tienen la obligación de afrontar el narcoterrorismo con toda la fuerza de sus corazones, si quieren sacar a esta Patria de Estas horas son clave para sanearnos, purificar nuestra nación y como todo voto vale, impulsarlo para salir de la encrucijada.
Lástima grande que la compra de votos, pueda empañar el debate y llevarnos como en la primera vuelta, al colmo de que un mal gobernante y su candidato, cuestionen los cristalinos resultados que recibieron los mayores elogios nacionales e internacionales. Petro aún no resiste las derrotas y seguirá sin aceptarlas.
Nuestras elecciones son transparentes, limpias y claras. Cuenta con todos los controles.
Salud Colombianos, salud compatriotas, brindemos este domingo por quien salga triunfador y pidámosle a Dios que lo lleve y lo conduzca por los caminos de la paz, la seguridad, la riqueza y el progreso que ubique esta Patria en la cúspide de las mejores naciones del mundo.
BLANCO: La primera vuelta electoral, nos abrió el optimismo económico que ha significado favorable apertura a nuestra economía. Se nos han abierto las puertas del mundo financiero.
NEGRO: Lamentable el fallecimiento del colega Fabio Rincón, quien fue mano derecha de Darío Silva y Dario Restrepo en el recordado Noticolor. Mi sentido pésame para Héctor Rincón y para su querida familia. Paz en su tumba.
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