El presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos habla sobre el rumbo de la derecha colombiana y asegura que le preocupa que la independencia gremial pueda verse comprometida por los Gobiernos

Bogotá –
José Félix Lafaurie (Villanueva, 68 años) lleva años en la vida pública colombiana defendiendo el legado del expresidente Álvaro Uribe Vélez. Fue uno de los fundadores del Centro Democrático, el partido del exmandatario, y es esposo de una de las figuras más representativas de la derecha, la exsenadora María Fernanda Cabal. Desde la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), una que tiene representación en casi todos los departamentos del país, Lafaurie se ha convertido en una de las voces más reconocibles en los últimos cinco gobiernos. Hoy, sin embargo, mira con distancia el rumbo que ha tomado el uribismo al que perteneció hasta hace poco. En entrevista con EL PAÍS, Lafaurie posa y habla al lado de una cabeza de toro negra que parece observar la conversación desde la pared: comenta la recomposición de la derecha, su simpatía por el nuevo Gobierno y su preocupación por preservar la independencia de los gremios frente a la política.
Pregunta. Usted salió de pelea del Centro Democrático, el partido que ayudó a fundar, y se acercó a este Gobierno de ultraderecha. ¿Se identifica con lo que está haciendo Abelardo de la Espriella?
Respuesta. Sí, a mí me gusta lo que está haciendo. Tomar decisiones tan controvertidas y tan controversiales como restablecer el porte de armas, como fumigar con ciertos herbicidas para poder destruir las plantaciones de coca, como decir que los campos universitarios no son vetados para la fuerza pública, por supuesto que me gusta.
P. ¿Y qué diferencia ideológica encuentra entre esta ultraderecha y el uribismo del que se apartó?
R. Por ejemplo, [Iván] Duque no fue capaz de establecer el porte de armas. Se lo pedimos a Guillermo Botero, ministro de Defensa, una persona con la cual me une una muy profunda amistad, pero tampoco. Lo pedimos muchas veces al presidente Uribe y decía que no era posible. ¿Cómo que no es posible? El criminal asesinando a la gente y los ciudadanos indefensos, sobre todo los ganaderos.
P. ¿Y por qué cree que Uribe nunca quiso acceder a eso?
R. Porque yo creo que él tiene una dualidad después de su Gobierno. Él intenta ser políticamente correcto ante ciertos sectores de la opinión pública. Él ha querido siempre atrapar a los criminales, pero uno no atrapa gente tratando de pensar como ellos, sino pensando con claridad en qué es lo que le conviene más al país. Y lo que le convenía más al país no era eso que él decidió. La prueba es que aquí han asesinado a mucha gente.
P. Esta semana la tensión entre el Centro Democrático y su partido, Salvación Nacional, se ha acentuado porque dicen que Uribe es un socialdemócrata. ¿Usted lo define así?
R. Sí. Uribe cree que a través del gasto público se puede hacer una política muy activa del purista social. Y dice que ha tenido decisiones que muchas veces van en contravía de lo que el Consejo Gremial ha querido en materia laboral, en materia de salarios. Uribe impulsó varios subsidios. Pero el verdadero subsidio es el que te saca de pobre. Yo creo en una teoría de la sociología del siglo XX, y es que la verdadera circulación de élites está dada por la educación, e incluso por la alimentación temprana, en lo que coincido con Petro.
P. Este Gobierno se ha alineado con los gobiernos de ultraderecha. ¿Por qué cree que Colombia se decidió por un gobierno así?
R. Abelardo ganó porque estábamos saturados de haber irrespetado las instituciones republicanas. Yo creo que el mayor daño que hizo Petro es que no entendió la dignidad que implica ser presidente de la República. Y yo sí creo que hubo un giro, por lo menos de Occidente, donde hay democracia representativa a gobiernos que tengan un corte más de derecha. Es que la gente tiene que entender que el poder apareja autoridad.
P. Usted ha tenido una relación cordial con Iván Cepeda, a pesar de sus diferencias. ¿Por qué cree que perdió las elecciones?
R. El señor Cepeda es una persona de izquierda, pero institucional. Cree en las instituciones republicanas. Yo no recuerdo que haya tenido una salida que uno pueda cuestionar desde una postura democrática. Que a mí no me gustan sus ideas, y a él no le gusten las mías, es otra cosa. Pero es un tipo, como lo he dicho mil veces, razonable. Y con quien se puede dialogar. Ellos tendrán que evaluar por qué perdieron la campaña. Yo no lo sé; lo que yo sí sé es por qué perdimos en el Centro Democrático.

P. ¿Por qué?
R. Porque el partido no supo cuál era el lugar que tenía que tener en Colombia para hacer una faena, hablando en términos taurinos. Es decir, no supieron estar a la altura de una coyuntura tan compleja como la que habíamos vivido. Yo terminé viendo a Paloma dando periodicazos. Y terminé viendo el partido enredado con aquello que durante mucho tiempo fue la contraparte de nuestra política.
P. ¿Con quién?
R. Sectores cercanos al petrismo. Y de la defensa del Acuerdo de Paz, al que yo me opuse, y que ahora cumplen 10 años…
P. ¿Entonces usted cree que Uribe ya no es el jefe de la derecha?
R. Yo no sé si es jefe o no de la derecha. Por fortuna, ya yo no estoy ahí. Por eso María Fernanda [Cabal] ha dicho que va a fundar un partido de derecha. Pero de derecha de verdad. Porque la derecha sabe, no de saber de conocimiento, sino de que las cosas saben algo. La derecha de Uribe ya no sabe a nada.
P. Si ya no tienen ese sabor, ¿en qué espectro ubica usted al Centro Democrático? ¿En la derecha, todavía, o en el centro?
R. Ellos lo tienen que resolver. Tienen que definir en dónde están. Eso es un lío interno y yo no sé en qué va a terminar.
P. Usted participó en unas negociaciones fallidas con el ELN en el Gobierno pasado. Esta nueva administración ya no va a priorizar el diálogo. ¿Qué piensa de esa nueva estrategia de seguridad militarista?
R. Yo creo que lo de la paz total fue una locura. Lo de los gestores de paz no fue bueno. Les faltó contundencia; eso no puede ser posible. El nuevo Gobierno no tomó esa línea, y ha dicho una frase en la que yo coincido: con los criminales tienen que hablar los jueces y los fiscales. Yo no tengo por qué hablar con un criminal.
P. Pero usted habló con ellos, en el Gobierno pasado y como negociador…
R. Sí, pero la forma de derrotar al ELN no es esa. Hay que hacerlo militarmente y acabando los cultivos ilícitos con inteligencia, y recuperar todas las acciones del Estado que se han desmontado desde el Gobierno de Santos en adelante.
P. ¿Usted diría que estamos volviendo a épocas parecidas a las de la Seguridad Democrática en 2002?
R. Sí, aunque toda coyuntura merece ser atendida con los elementos diferenciales. Este Gobierno encontró una multiplicidad de problemas. Pero soy de los que creo que, si bien el tema de seguridad es crítico, va a salir adelante.
P. Usted lleva muchos años siendo líder gremial, y desde allí han reclamado independencia, pero el Gobierno retiró el nombramiento de Carolina Soto de la Cámara de Infraestructura después de haber sido anunciada, al parecer por su relación con Sergio Fajardo. ¿Ve amenazada la independencia de los gremios?
R. Yo siempre he sido, al interior del Consejo Gremial, crítico. Más bien, siempre he advertido los peligros de la intervención del Gobierno. Cuando yo me enfrenté a Santos, todo el consejo gremial miró para otro lado. Cuando Petro intentó desafiar a un gremio tan importante como Fedecafé, respetamos mucho la estrategia que se usó inteligentemente frente al Gobierno. Yo supongo que este tema de la Cámara Colombiana de la Infraestructura es un tema que sus agremiados lograron solventar. Pero yo sí soy de los que creo que el Consejo Gremial tiene que tener mayor claridad frente a su independencia, no con este Gobierno, sino con cualquiera.
P. ¿Entonces sí le pareció una amenaza a la independencia de los gremios?
R. Yo no conozco ese tema en particular porque no he ido al Consejo Gremial y no he visto a mis colegas. Me he enterado de todo por los medios. Pero eso tuvo su manejo y entiendo que ya está resuelto. Pero fue lo que pasó en Venezuela con Chávez. Acabaron con Fedecámara y todos los gremios porque necesitaban el poder absoluto.
P. Este Gobierno llega a cambiar muchas lógicas de la política agrícola; entre esas, anunció que no habrá más compra de tierras. Fedegán fue el que más vendió tierras en el Gobierno pasado. ¿Cómo los afecta el cambio?
R. Yo firmé un acuerdo de venta de tierras porque el Gobierno lo iba a hacer con Fedegán, sin Fedegán o contra Fedegán. Entonces, mejor que lo hicieran con nosotros. Pero no terminó por satisfacerme que entregar tierra a un campesino es condenarlo a más pobreza.

P. ¿Por qué?
R. Porque tienen que tener un proyecto productivo y tienen que tener un crédito, y el Gobierno no lo hizo. Yo lo reclamé y lo escribí. Sin embargo, este gobierno ahora ha tomado un camino de priorizar la titulación de tierras, pero ojalá lo hagan con un proyecto productivo en mano. Que garanticen la asistencia técnica porque el campesino necesita crédito.
P. Eso es lo mismo que Petro propuso con la reforma agraria…
R. En la teoría. Pero no se materializó. Yo escribí un documento sobre eso y a Petro le gustó y lo firmó conmigo. Pero el balance es terrible porque sí entregaron tierra, pero algunas no las han pagado, y proyectos productivos no he visto.
P. Usted acaba de hablar de los ganaderos como campesinos. Esa palabra el Gobierno de De la Espriella quiere eliminarla también. ¿Qué opinión le merece?
R. El campesino se llama así porque así está consignado en la Constitución. Con la izquierda pasaba que decían que Fedegán tenía 584.000 pequeños productores o ganaderos terratenientes. Pero ellos realmente son campesinos. Perdóneme, pero yo tengo 584.000 campesinos, no pequeños productores con animales. El sector que más campesinos tiene es el sector ganadero.
P. Usted o María Fernanda Cabal tienen espacio en el proyecto político de Abelardo de la Espriella, ¿van a tocar esas puertas o el camino es crear su propio partido?
R. Vamos a apostar por la creación del partido. Es que ella quedó saturada de una jefatura que nunca le permitió ser lo que ella quería ser, que era el camino para buscar la presidencia. Entonces que lo sea. Como un artículo que leí sobre la canción de Paul McCartney, Let It Be. Yo creo en ella y ese es el proyecto.

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