Álvarez Gardezábal: El escritor que huele a gladiolos

Gustavo Álvarez Gardeazábal paseando los 80's. Foto/Google

El escritor Álvarez Gardeazábal estuvo de mucho cumpleaños 81 el Día de las Brujas. Le plantée una serie de inquietudes. El Colombiano de hoy jueves publica algunas de las preguntas y respuestas. A continuación, todas las respuestas.

Por Óscar Domínguez Giraldo

Quien se proclama  como “un adolescente eterno”  todo lo tiene fríamente calculado, hasta el mausoleo donde reposarán sus restos en el cementerio san Pedro de Medellín, cerca de su paisano Jorge Issacs y de Tomás Carrasquilla cuyos restos hizo trasladar allí desde de la Catedral Metropolitana. Pasará su eternidad en el san Pedro  después de que le cancelaron la sepultura en el Cementerio Libre de Circasia, Quindío, porque no es masón.

Facebook pone a nacer a Gustavo Álvarez Gardeazábal el 3 de octubre. Falso: el prolífico escritor vallecaucano cumplirá 81 abriles el Día de las Brujas. Lo de prolífico no es ninguna hipérbole: con una salud “peor que antes” que lo obliga a usar bastón y a  llevar tres dietas estrictas, escribe una crónica diaria – lleva 1470 al 5 de noviembre- y un comentario semanal sobre libros. “Abuso de la exageración para producir efectos en mis lectores¸ confiesa. Se declara rendido por los años pero disfrutando de su senectud.

Simplemente Gardeazábal, hijo de Evergisto, de Ríonegro, Antioquia, y de María, tulueña, se deja reeditar su obra completa por la Universidad del Valle, de donde es egresado, y por Intermedio. De dentro y fuera del país lo siguen estudiando, lo invitan aquí y allá. Cacaos de múltiples disciplinas lo visitan en su sancta sanctorum de El Porce, en Tulúa. Sólo permite que le paguen sus honorarios de gurú con champaña si es Dom Pérignon.

Se goza su “absoluta falta de religión” y redistribuye su ingreso con perros, gatos, gansos, patos, gallinetas, canarios, cacatúas, torcazas, caballos, vacas. Muchos de sus animales siguen traumatizados por el terremoto de agosto que destruyó su hábitat. Gardeazábal es el siquiatra de su zoológico.

Hablé con el escritor en momentos en que adjudicaban el Nobel de Literatura a la canadiense Ann Carson, aunque dice que hace tiempos el galardón han debido otorgárselo al antioqueño Fernando Vallejo.

Gustavo Álvarez en la lente de Juan Carlos Sierra para Semana

– La mencionaban tanto como favorita que la busqué en la IA y me leí cuatro o cinco poemas insípidos tres días antes.

– ¿Es de los escritores que el 8 de octubre, cuando adjudican el premio, está cerca del teléfono a la espera de la llamada?

– Duermo con el teléfono apagado.

INSIPIDA, LA NOBEL

– ¿Conocía a la nueva Nobel de Literatura o la noticia lo agarró con la guardia abajo?

– Esta vez volvió a ganar una poeta: ¿tiene algo contra los poesía?

. La poesía pasó de moda, es pura arqueología.

– Colombianos que podrían ganarse ese premio…

– Fernando Vallejo debería habérselo ganado hace rato.

– ¿Para qué los premios?

– Para ganárselos.

– ¿Para qué los libros?

– Para quemarlos cuando un terremoto te vuelve mierda la biblioteca.

– ¿Qué porcentaje de poesía hay en su prosa?

– Los que me estudian dicen que muchísima, yo ni con lupa la veo.

– ¿Tiene con qué ganarse ese millón de euros para que no falte la lata para los habitantes de su zoológico?

– Como no gasto en comida porque sigo tres dietas estrictas, me alcanza para el animalerío.

– ¿Mientras más conoce a sus gansos y a sus gatos más quiere a los hombres?

– No soy zoofílico.

ADONIS GARDEAZÁBAL

– ¿Sufrió bulin en su infancia por su condición de homosexual?

– Por el contrario, era tan bonito que me lo vivían pidiendo.

– El gobierno del presidente de revólver al cinto no parece muy tolerante con la comunidad LGBT…

– Los machos que vos creéis primero pasan por el patíbulo.

– ¿Votó por De la Espriella?

– ¿Y cree que se podía votar por Cepeda?

– ¿Si hubiera ganada Cepeda qué?

– Estaría analizando la encartada que se habría pegado, igual o peor que la empantanada de Abelardo por inculto.

– ¿Por qué finalmente no llegó a la presidencia si le jaló con éxito a la política?

– Porque me mandaron a la cárcel cuando saqué 700 mil votos en 1998.

– ¿Hemos mejorado desde la época de los pájaros de la violencia a la guerrilla millonaria de los drones?

– El ejército de los pájaros los pagaban los godos con la plata del SIC. El ejército de los traquetos lo pagan los gringos metiendo perica.

EL GURÚ

– ¿Siguen pasando por su refugio vallecaucano “cacaos” en busca de sus luces?

– El terremoto me tumbó las dos casas. Estoy de arrimado en el bunker que hube de construir cuando me lanzaron una granada para dizque asustarme, o matarme, de pronto.

– ¿Qué consejos suele dar?

– Advertencias para que quien las siga y acierte no vuelva a pasar por mi casa, y quien no las siga me genere la fama que tengo de acertado.

– ¿Las tarifas que cobra están al alcance de cualquier bolsillo?

– Cuando me visitaba William Vélez le exigía una botella de Dom Pérignon pero el viejo en la visita se tomaba tres.

– ¿En qué momento se jodió Colombia?

– Cuando los liberales se inventaron el Olimpo Radical.

ADOLESCENTE ETERNO

– La vejez le salió mal a Dios, dice un adagio polaco. ¿Cómo le ha ido en su condición de mueble viejo?

– Esperar a que me fallen  las patas como al sofá.

– ¿Cómo anda de achaques?

– Peor que antes y con bastón.

– Por más achaques que tenga, a su edad mantiene una columna y un podcast diarios, amén de un comentario semanal sobre libros. Comparta la receta de su vitalidad intelectual.

– Es solo ilusión del adolescente eterno que sigo siendo. Creo que me leen y oyen todos los días.

– ¿Sus relaciones con la hermana parca?

El escritor Gustavo Álvarez Gardeazábal habla en la inauguración de la escultura que acompañará sus restos en el Cementerio de San Pedro, de Medellín. En la otro foto, en primer plano, el escultor Jorge Vélez Correa (Odg)

– Esperándola a la vuelta de la esquina.

– ¿Por qué sacaron su estatua del cementerio libre de Circasia, Quindío?

– Porque no era masón.

– ¿Se muere de las ganas de estrenar el mausoleo que lo espera en el Cementerio San Pedro de Medellín donde le darán posada eterna?

– A veces pienso que como me van a enterrar parado me voy a cansar muy rápido.

– ¿Repetiría el libreto de su vida o prefiere que la reencarnación se la den en plata o en ficciones?

– Preferiría no reencarnarme.

– ¿Valió la pena vivir?

– ¡Por supuesto que sí!

– ¿Tiene entre ceja y ceja algún epitafio?

– Ya está esculpido en mi mausoleo del cementrio-museo de san Pedro en Medellín: “Cóndores no entierran todos los días”.

«Cóndores no entierran todos los días», la obra que lo consagró como escritor de parte fundamental de la historia política de Colombia

NACER A TEMPRANA EDAD

  • Qué hacía el 31 de octubre, hace 81 años; qué hará este 31 ?
  • Hace 81 años vomitaba la leche que intentó darme mi madre. Si no hay más terremotos ni maluquerías este 31 seguiré fiel a mis dietas añorando la buena mesa y los buenos licores que no pude volver a probar
  • ¿Qué tiene de su primer apellido, Álvarez; del segundo, Gardeazábal?
  • De los Álvarez, la berraca vena paisa y el olor a sudor de minería del cañón de El Porce. De los Gardeazábal, el amor por los animales y la capacidad humanística del abuelo librero.
  • Primer recuerdo que tiene de niño; el último
  • El primero, el día que me tomaron una foto en la finca del abuelo, en las afueras de Tuluá, antes de cumplir los tres años. Del último, ya no me acuerdo
  • Primer maestro que tuvo; el último
  • La primera, la postulanta Teresa Gordillo en el colegio de las Madres Franciscanas. El último, el maestro Jorge Zalamea  en el Taller de Escritores de Univalle.
  • Primer libro que leyó; el último.
  • El primero EL LIBRO DE ORO DE LOS NIÑOS,1950. El último, San Francisco, de Alessandro Barbero

ENTRE ROKE Y ALFREDO

  • Primer amor que tuvo; el último
  • El primero y por muchos años, Roke, muerto en olor a resignación; el último y todavía  a mi lado, Alfredo, que dejó de pintar por cuidarme
  • Primer amigo que tuvo; el último
  • El primero, Gabriel Peláez Vallejo; el último, todavía no sé porque aun recibo gente nueva a consultarme
  • Primer enemigo que tuvo; el último
  • Ni primero ni último, he tenido tantos y me han dado tanto garrote que hasta a la Corte Suprema me mandaron a juicio y creo que fue suficiente para que aprendiera que la envidia siempre hará florecer al último enemigo.
  • Primer texto que escribió; el último
  • El primero, PIEDRA PINTADA, Editorial Gamma, Medellin 1965; el último, PRISIONERO DE LA ESPERANZA, # 12 de la Biblioteca Gardeazábal de El Tiempo y el Éxito.
  • Primer podcast; el último
  • El primero , Crónica del Enchuspado, cuando Duque nos mandó  a los ancianos a encerrarnos por el delito de haber sobrevivido al Covid; el último, el que colgué ayer.
  • DECEPCIONES
  • Primera decepción; la última.
  • La primera, el día que se me murió  el abuelo Gardeazábal; la última, el día que me muera.
  • Primer triunfo; el último.
  • El primero, el premio Manacor de novela por CÓNDORES; el último, cuando entre al mausoleo que me espera en el Cementerio-Museo de San Pedro en Medellín
  • Primer recuerdo que tiene de su ciudad; el último.
  • El primero, el parque Boyacá de Tuluá en la procesión del domingo de resurrección; el último, el día enterré a mi madre en la Iglesia de San Bartolomé, en el Parque Boyacá.
  • Primer Dios que tuvo; el último.
  • Ni primero ni último.
  • La primera palabra que pronunció; la última que gustaría decir
  • La primera: no quiero leche; la última: Me fui al agujero negro.

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Directores Orlando Cadavid Correa (Q.E.P.D.) y William Giraldo Ceballos. Exprese sus opiniones o comentarios a través del correo: williamgiraldo@revistacorrientes.com

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