Homilía con Darío Silva-Silva

El pastor y periodista Dario Silva Silva (Q.E.P.D.)

Por Óscar Domínguez G.   

Todos los domingos, el fallecido pastor Darío Silva-Silva tiraba línea en su iglesia Casa sobre la Roca, predicando la palabra del Galileo con su voz firme de Catón de Radio Colosal, en Neiva. Predicaba con la misma ardentía con la que se graduó de biógrafo del entonces presidente Turbay. Antes le daba a Julio César lo que era de Turbay.

Posteriormente, todo se lo entregó a Dios, su copartidario. Aleluya. El autor de “Antinoticias” en cuyas páginas se graduó de “poeta maldito” huilense, manejaba la sorprendente lucidez de la bohemia de la fuente de soda del Hotel Plaza, donde despotricaba con el dueño Jaime París (q.e.p.d.) hasta cuando en la emisora le metían el tema del director. 

Siempre me impactó la fluidez del viejo “Papelípola”, el movimiento literario de la Neiva de los años sesenta, cuando se batía a soneto limpio con sus pares Julián Polanía (también queepediado), y Luis Ernesto Luna (“Éramos seis, tú el elegido”). 

Otro camarada con el que cruzó sables literarios y dialécticos fue Ignacio Ramírez Pinzón, de feliz memoria,  también recogido por el silencio. Nacho fue su fórmula periodística en los espacios televisivos del maestro  Alberto Acosta. Le obedecían al jefe de redacción, Yamid Amat.

El chiquito César Fernández, de la misma cuerda, sería reclutado luego por Silva para su causa religiosa. Todos chorriábamos la baba por nuestras compañeras de nómina Amparito Pérez, Virginia Vallejo y Sonia Gómez. Impecable en el vestir, le inventamos la calumnia de que compraba la ropa donde “confeccionaba” su elegante prosa.   

Claro que si bien renunció irrevocablemente al turbayismo,  siguió siendo fiel a sus tics. Empezando por esa manía de estar colocándolo todo en su sitio. Tampoco renunció  a la pasión de manejar el bolígrafo de director – con su tocayo Darío Restrepo Vélez-  del Noticiero Noticolor: “Y ya para terminar por hoy”, decía Darío, bolígrafo en alto, y se dejaba venir con la diatriba que le valió a su informativo el implacable apodo de Lambicolor, como lo bautizó el eterno Klim. 

Si la palabra no existiera, habría nacido con Silva, el encantador de serpientes de Dios. En la homilía que nos regaló aquel domingo que lo visité en su sancta sanctórum, se despachó sobre los peligros de excederse en la palabra. Para su charla, el hombre fuerte de Tarqui, Huila (1938), se inspiró en Santiago 3.6 donde se lee que “la lengua es uno de nuestros miembros que contamina todo el cuerpo”.  Citando capítulos y versículos, este memorioso Funes opita se remitió al salmista para quien la lengua es áspid. Jeremías la llamó saeta; Job, azote.

En sus años mozos la lengua de Darío no fue viperina. Era triperita. Tal como la describió su colega el apóstol Santiago. En un poema se describía así: “Exacto al Demonio y a Francisco de Así”. La película de su vida anda narrada en su libro “El hombre que volvió del infierno”.

Comió tanto prójimo en su ejercicio del periodismo que él mismo se encargaba periódicamente de darse cilicio en público. Se reconoció como el bebé de Esther Lucia, su mujer, quien lo arrebató al “mundo” para convertirlo en pastor presidente de la Unión de Hogares Cristianos Casa sobre la Roca. El pastor  sostenía que “me atacan porque Dios me ama mucho”. Hasta el momento, Dios no lo ha rectificado.

Rodondeando aquella homilía dominical, el hermano Darío sostuvo que Colombia es el país peor hablado del mundo. Vaticinó que si ese lenguaje no cambia, tampoco cambiará el país. Tras arrojar el chisme a las tinieblas exteriores propuso “racionamiento de la energía eléctrica”, o sea, frenar la locuacidad criolla. 

Nos recordó que tenemos dos orejas y una lengua, lo que significa que debemos hablar la mitad de lo que escuchamos. Pero no. Según Silva-Silva, el colombiano parece haber interpretado la Biblia a su acomodo: “Escucha, Señor, que tu siervo habla”. “Cotorras de Dios”, nos llamó el ex papelípola-pastor.

En represalia por el epíteto con plumas, sentí ganas de retirar la tímida ofrenda que había depositado pero ya el ujier estaba a prudente distancia. (A la hora de pedir la ofrenda, le cedía los trastos a otro pastor quien se lució a la hora de escurrir el bolsillo de los creyentes). Deserté del culto a las dos horas y media.

Sus de-votos seguían quietos en primera, hipnotizados por Silva, quien sacó tiempo para imponer sus manos de pianista sobre un aspirante a programador de televisión. Como no estaba interesado en que me retiraran el saludo y la mirada  mi católica madre y los agustinos recoletos que hicieron hasta lo imposible por desasnarme, no volví a escucharlo.

De pronto incurro en transfuguismo teológico. De lejitos, mi esposa y yo le dijimos adiós  al convincente pastor Darío, de quien sus fans dicen que ha obrado milagros.  Antes de regresar a mi música religiosa de siempre (Bach y amiguitos), felicité a mi antiguo  compañero de redacción por su perestroika espiritual y religiosa y lo dejé con su dialéctica celestial.

Y regresé a mi fe de carbonero.   

ENTREVISTA 

Alguna vez le soplé estas preguntas por la anómala via del correo electrónico.

Me respondió así:   –        

¿Primer recuerdo que tiene de niño? – Mi abuelo a caballo –        

¿De qué material están hechos los opitas como usted? – Autenticidad –        

¿Quién lo metió en el camino del Galileo? – Esther Lucía Ángel fue mi «ángel» –        

¿Una prueba de la existencia de Dios? – Que usted y yo estamos dialogando –        

¿Y si de pronto Dios no existiera? – Usted y yo no estaríamos dialogando –        

¿No es muy complicado el celibato para quienes lo practican? – Pregúnteles a ellos –        

¿Mejor consejo que ha oído? – En boca cerrada no entran moscas –        

¿Mejor consejo que ha dado? – Ninguno –        

¿Propósito que siempre se ha hecho  y que no ha cumplido? – Publicar mi libro de versos –        

¿Cosas que se le han quedado entre el tintero? – Respuestas a insultos –        

¿De qué le gustaría morir? – De vida natural 

Cree en el más allá? – Sí, allá nos vemos –        

¿Qué piensa del más acá? – Que es mejor estar allá –        

¿Fue traumático el tránsito del turbayismo a la teología? – Solo cambié el corbatín por la cruz –        

¿Qué rescata de su viejo turbayismo? – El sentido de la lealtad –        

¿Qué significó Noticolor para el periodismo? – Un salto en garrocha –        

¿Cuando Klim habla de Lambicolor, se le dañaba el opíparo almuerzo? – No, se me condimentaba –        

¿La mejor herencia que le dejó el  doctor Turbay? – Ser amigo de los amigos –        

¿Sigue firme en su devoción por el presidente Santos por el que votó? – Los evangélicos no rendimos culto a los santos. A Juan Manuel le dí mi voto sin ser su devoto. –        

Si cambiara de profesión ¿cuál le gustaría ejercer? – Ya pasé de pe a pa, de periodista a pastor –        

¿Mientras más conoce a los hombres (¿o a las mujeres) más quiere a su mascota? – No, mi mascota más me quiere a mí – 

¿Qué ha aprendido de su perro (o gato)? – Dulcinea, mi perra me ha enseñado a obedecer. Ella es el amo. –        

¿Objetos que siempre lleva consigo? – La cédula, la tarjeta de crédito, y – por supuesto- ¡el bolígrafo! –        

¿Le ha pasado algo que le cambió la vida? – Sí, el encuentro con Jesús –        

¿Está preparado para envejecer? – Ya empecé a envejecer sin estar preparado –        

¿La virtud y el defecto que le gustaría tener? – La virtud, la perfección. En ella el defecto no cabe. –        

¿El fracaso más creativo que ha tenido? – Noticolor –        

¿Lo que más le gusta regalar? – Abrazos –        

¿Lo que detesta que le regalen? – Pachulíes –        

¿Qué día de la semana  le gusta más? – El domingo, día del Señor –        

¿Con qué amigo o amiga de infancia le gustaría reencontrarse? – Con Tutú, que me enseñó a jugar a yoyo –        

¿Libro que desearía haber escrito? – La Epístola a los Romanos –        

¿Disfruta a cabalidad de lo que tiene? – Absolutamente –        

¿Sigue a pie juntillas las sugerencias de su horóscopo? – Gracias a Dios el horóscopo es pura paja, porque mi signo produce Cáncer –        

¿Es más lo que sabe o lo que desconoce de usted? – ¡Quién sabe! –        

¿La habilidad manual que le gustaría tener – Aprender a firmar cheques –        

¿Persona que más admira? – Un carpintero de Nazareth –        

¿Sigue con el tic-obsesión de colocar las cosas en su lugar? – Sí, y a las personas también. Usted verá… –        

¿Casa sobre la Roca le borró su viejo sentido del humor o todo lo contrario? – O todo lo contrario –        

¿En quién le gustaría reencarnar? – Como la reencarnación no existe, prefiero seguir siendo yo mismo. –        

¿Se sometería al detector de mentiras? – La verdad es que tal vez quién sabe. –        

¿De los años que tiene, cuál le ha gustado más? – Yo también tuve 20 años **** 

CAMARA ARDIENTE 

(Templo Casa Sobre la Roca Bogotá, Calle 102 # 14-20) Martes 8 de septiembre a partir de las 2:00 pm. Hasta las 9:00 pm La congregación podrá acompañar y despedir al pastor Darío en un espacio de respeto, oración y gratitud. 

Miércoles 9 de septiembre (Templo Casa Sobre la Roca Bogotá, Calle 102 # 14-20) Desde las 8:00 a.m.  Continuará en cámara ardiente para quienes deseen acercarse y rendir homenaje a nuestro pastor. CEREMONIA DE HONRAS FÚNEBRES (Templo Casa Sobre la Roca Bogotá, Calle 102 # 14-20) 11:00 am. 

Se realizará la ceremonia de honras funebres, en la que nos reuniremos para recordar su vida, celebrar su legado y elevar una oración por su familia y por toda la congregación que hoy siente profundamente su partida. Invitamos a toda la congregación a acompañarnos en este momento de despedida, con respeto, amor y gratitud por la vida de nuestro pastor. Su legado continuará hablando en cada vida que fue alcanzada por su ministerio. 

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Directores Orlando Cadavid Correa (Q.E.P.D.) y William Giraldo Ceballos. Exprese sus opiniones o comentarios a través del correo: williamgiraldo@revistacorrientes.com

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