Por Gabriel Ortiz
Que se recuerde, nunca antes se había atendido una catástrofe, como esta del terremoto del 10 de agosto, que con tal violencia y destrucción atacó a Colombia, su población, su estructura y su tranquilidad.
Las 10:30 fue la hora de la partida y casi de inmediato empezaron el movimiento telúrico y la acción de un nuevo gobierno para atender la tragedia, casi simultáneamente en los 15 departamentos y los más de 200 municipios.
Fue el bautizo del nuevo presidente Abelardo De La Espriella, quien en instantes, alertó a su novel pero ágil equipo, para asumir la situación e iniciar el arduo trabajo que requería un país aún en movimiento. Da risa la tardía reacción de Petro, quien 5 días después tomo la X para decir que el nuevo gobierno había actuado tardíamente.
Era tal la catástrofe, que minuto a minuto, los 52 millones de habitantes se encadenaron con los medios de comunicación y redes, para sintonizarse e iniciar el socorro de sus compatriotas. Con la misma velocidad de las trágicas noticias, se preparaban las labores de apoyo, ayuda y socorro.
Así nacieron Fondo Milagro y demás entidades “Milagro”, que creó Abelardo para que actuaran de inmediato. Antes de 12 horas, ya había un plan en acción, que con “mangas remangadas”, ya tenía en su poder a millares de compatriotas esperando el respaldo nacional y el que el mundo entero desplegaba sobre nuestra patria.
Los colombianos buscaban afanosamente los sitios encargados de recibir la ayuda nacional, para pronunciarse con generosidad lo mucho o poco que tenían para sus paisanos en penuria.
Los colombianos pudientes se volcaron como nunca para entregar millones en dinero, materiales y bienes e igualmente lo hicieron pobres, medianos y pudientes.
Podría decirse que no ha habido un solo habitante de nuestro país, que no se haya compungido con esta situación. Hombres, mujeres y niños estmos dolidos y listos para toda la labor de reconstrucción y manejo de los recursos públicos.
Colombia con De La Espriella, va camino del progreso. Cada día se percibe su voluntad fortalecida para alcanzar todo lo que determina una reconstrucción y supervivencia que de seguro nos aportará la unidad nacional y las metas de progreso, riqueza y felicidad.
Colombia posee líderes de todas las tendencias. Los de centro están listos para sumarse a la lucha que requerimos si de salvarnos se trata, , la derecha marcha con Abelardo en su misión y mucho dirigente de izquierda, está adportas de abandonar el petrismo.
En general la dirigencia pensante se mueve hacia otra dimensión que elimine la polarización, destruya el odio, genere cordialidad, armonía y respaldo.
El nuevo mandatario ha reiterado ser el presidente de los colombianos, es decir de todos los compatriotas y qué mejor que esta oportunidad única y feliz para sellarlo.
Bienvenido presidente a Milagro Colombia, con un equipo en el que estén sentados los grupos políticos siguiéndole el paso con toda la honestidad y respaldo.
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