Martes de la luenga lengua. Terremotos en Venezuela, claves de redacción

Fundación para el español urgente/RAE

Con motivo de los terremotos en Venezuela, se muestran algunas recomendaciones sobre expresiones que pueden plantear dudas al elaborar las informaciones de estos hechos.

1. Sismo y seísmo, opciones válidas

Para nombrar los temblores o terremotos pueden emplearse tanto sismo, más común en América, como seísmo, cuyo uso es más frecuente en España.

2. Hipocentro y epicentro, diferencias

El hipocentro, también llamado foco sísmico, es el lugar en el interior de la corteza terrestre donde tiene origen un sismo; el epicentro es el punto en la superficie terrestre —⁠aunque puede estar sumergido⁠— donde el terremoto es más intenso. Además, puesto que no son hechos o eventos, sino lugares o puntos de la corteza terrestre, lo apropiado es decir que se localizan, no que ocurren o se producen.

3. Doblete sísmico no necesita comillas

En las informaciones aparece la expresión doblete sísmico para aludir a la naturaleza de lo ocurrido, que no requiere comillas.

4. Magnitud de 7,5, no de 7,5 magnitud

La expresión adecuada de la magnitud de un terremoto es con la cifra exacta tras ese sustantivo (magnitud de 7,5), no antepuesta (de 7,5 magnitud), pues esto es un calco de la construcción inglesa correspondiente. Por otro lado, se recuerda que, en la expresión de cifras con decimales, el signo que separa la parte entera de la decimal puede ser un punto o una coma: «Dos fuertes terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacuden Venezuela» o «Dos fuertes terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 sacuden Venezuela».

5. El estado de La Guaira, grafía adecuada

La palabra estado se escribe con minúscula inicial cuando se refiere a una entidad política no independiente, como es el caso de estado de La Guaira, con el artículo en mayúscula por ser parte del nombre propio.

6. El estado de emergencia, con minúsculas

Expresiones como estado de emergencia, estado de alarma, etc., se escriben con minúsculas iniciales.

7. Puntos cardinales, con minúsculas

Los nombres de los puntos cardinales se escriben con inicial minúscula, salvo cuando forman parte de un nombre propio (América del Sur). De este modo, en frases como «Un doble terremoto sacude el noroeste de Venezuela», lo adecuado es escribir noroeste con minúscula.

8. El aeropuerto internacional Simón Bolívar, escritura adecuada

En los nombres de estaciones, puertos y aeropuertos, el sustantivo genérico se escribe con minúscula inicial, salvo que no se aluda al espacio físico, sino a la entidad que lo gestiona, según la ortografía académica. Por tanto, en este contexto, lo apropiado sería escribir aeropuerto internacional Simón Bolívar.

9. Sobreviviente y superviviente, ambas válidas

Tanto sobreviviente como superviviente son formas adecuadas. De acuerdo con la gramática académica, en América alterna el uso de ambas, mientras que en España se emplea más la segunda.

10. Colapsar, uso adecuado

El verbo colapsar se construye habitualmente como transitivo («El terremoto ha colapsado cientos de edificios») con el sentido de ‘producir colapso a alguien o en algo’, pero también como intransitivo no pronominal («Cientos de edificios han colapsado») o pronominal («Cientos de edificios se colapsaron») con el significado de ‘sufrir colapso o caer en él’.

11. Conjugación de asolar

El verbo asolar, cuando significa ‘destruir o arrasar’, se conjuga tradicionalmente de forma irregular (asuelo, asuelas, asuela, asuelen…), pero con este sentido también es admisible hacerlo como regular (asolo, asolas, asola, asolen…), de acuerdo con la Nueva gramática de la lengua española.

12. Devastar, y no desbastar

Con el sentido de ‘destruir’, la forma adecuada es devastar, no desbastar, que significa ‘quitar las partes más bastas a algo’, según el Diccionario panhispánico de dudas. No son apropiados, sin embargo, los híbridos debastar y desvastar.

13. La construcción zona cero, en minúscula

La expresión zona cero, que alude al área de mayor devastación en un desastre, se escribe en minúscula y no necesita cursiva ni comillas.

14. Labores de rescate, no esfuerzos de rescate

La expresión labores de rescate, u otras como tareas de rescate y trabajos de rescate, es la más adecuada para expresar la idea que tiene el inglés rescue effort, no esfuerzo de rescate.

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA

 por  Efraim Osorio López/La Patria, de Manizales

eolo1056@yahoo.com

Por parte de, a-de, por-para

Las preposiciones, ellas solas, sin ayuda alguna, cumplen a cabalidad su oficio en la oración. 

La omnipresente e inútil locución ‘por parte de’ se ha convertido en una plaga que ha infectado la redacción de escritores y columnistas de calidad, como lo comprueban los dos siguientes ejemplos, ambos del columnista de El Tiempo Mauricio Vargas: “…lo acercan a 12 millones de votos (a Abelardo de La Espriella), meta muy difícil de alcanzar por parte de Cepeda” y “…necesita un poderoso espaldarazo por parte de los electores” (21/6/2026). Lo demuestra también esta frase del columnista de Eje 21 Alberto Zuluaga Trujillo: “…día límite para la recepción por parte del periódico, para ser publicada hoy lunes” (22/6/2026). Sin la estomagante locución, la redacción de las dos muestras del señor Vargas quedarían así, sin cambiar la idea del redactor: “….muy difícil de alcanzar por Cepeda” y “…un espaldarazo de los electores”. Y el ejemplo del columnista Zuluaga, de esta manera: “…para la recepción por el periódico”. Las preposiciones, ellas solas, sin ayuda alguna, cumplen a cabalidad su oficio en la oración. Es para mí un arcano insondable la propagación de esta omnipresente e inútil locución. ***  

Las preposiciones tienen cada una su oficio en la oración, oficio que, por regla general, no pueden intercambiar. Puntualmente, las preposiciones ‘a’ y ‘de’, ya que los complementos que introducen son, respectivamente, de ‘término’ y de ‘origen’ o ‘procedencia’ (opuestos, sin duda), por ejemplo, ‘vengo de Pereira’ (‘procedencia’) y ‘me dirijo a Manizales’ (‘término, final’). Según un oyente de radio, una presentadora de la W Radio en Miami se expresó así: “Estaremos muy pendientes a cómo continúa la jornada» (21/6/2026). “Estaremos muy pendientes de cómo…”, correctamente, por lo arriba expresado. La locución ‘estar pendiente de’ significa ‘prestar mucha atención a lo que alguno hace o dice’ o ‘a lo que sucede o está sucediendo’, verbigracia, ‘estamos pendientes de los nombramientos que hará el nuevo presidente de Colombia’. Nota: en alguna de mis fuentes leí que es un error colombiano el empleo de la preposición ‘a’ con los adjetivos ‘distinto’ y ‘diferente’, en lugar de la preposición ‘de’, como tiene que ser. Muestra de ello, esta frase de Gustavo Álvarez Gardeazábal: “…no hay forma de hallar respaldo a esos datos distinto al de creer en las 300 mil hectáreas sembradas…”, que, castizamente redactada, queda así: “…no hay forma de (….) distinta de la de creer…”. Colombiano o no, es un error gramatical que debe ser desterrado de nuestro lenguaje. ***

Así como las preposiciones ‘a’ y ‘de’ no pueden intercambiar oficios, así tampoco las preposiciones ‘por’ y ‘para’ en algunos casos, pues hay otros en los que sí lo pueden hacer, en éste, por ejemplo: ‘da muchas vueltas por no pasar por ese lugar’ o ‘para no pasar’. Pero no en el siguiente: “Cepeda no se ha quedado atrás: instauró una demanda contra Abelardo por financiación de paramilitarismo y concierto por delinquir.” (El Tiempo, Gustavo Duncan, Un panorama turbio, 17/6/026). ‘Concierto por delinquir’ no significa nada, o, tal vez, ‘con música de cámara, celebración por los delitos cometidos’. Seriamente: en este caso, la preposición ‘por’ no hace el oficio de ‘para’, ya que ésta introduce un complemento circunstancial de propósito, de finalidad. Debe decirse, entonces, ‘concierto para delinquir’, o, con la locución consagrada, ‘asociación para delinquir’,  a saber, ‘el convenio o acuerdo que hacen dos o más personas para cometer delitos’. Es la lógica de la gramática. 

EN POCAS PALABRAS

Yo soy de donde comen mis hijos (madre de Serrat)

No se puede ser feliz en todo. Entonces hay que saber elegir (Antonio Segui, pintor argentino)

Es una alegría estar vivos (Joaquín Sabina)

Yo vivo la vida, la vida no me vive a mí (Garrincha)

Del amor al odio no hay más que un marido (Aleyda, la de Vladdo)

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