
Daniel Coronell
En el mundo de los abogados serios simplemente no existía. Era el fundador de una firma pretenciosamente llamada Lawyers Enterprise Limitada que el año anterior, 2005, había tenido una minúscula utilidad de un poco menos de dos millones de pesos, 1.704.656 pesos colombianos para ser exactos.
Varios licitantes se sorprendieron cuando la propuesta para la operación del Aeropuerto El Dorado de ASA, de la cual eran socios los Nule y los Char, junto con un grupo mexicano, tuvo que revelar –por disposición legal– que la mayor comisión de éxito sería para Lawyers Enterprise: si ganaban los contratistas iban a pagarle 800.000 dólares. Todo por menos de un mes de trabajo. Lawyers Enterprise se había vinculado a la oferta el 27 de julio y la concesión se iba a adjudicar tres semanas después.
Ninguna otra firma –y estaban interesadas varias de las más grandes e importantes de Colombia– tendría una remuneración tan grande. ¿Cuál era el servicio tan valioso que una empresa diminuta podía prestarle a un interesado en esa megalicitación? Eso me llamó la atención y en ese contexto, en agosto de 2006, oí por primera vez el nombre de Abelardo de la Espriella.
Sus socios en la empresa jurídica eran su esposa de esa época Yoli Beatriz Illidge Pimienta y su mamá María Eugenia Otero Aldana. Yoli Illidge era abogada con una tarjeta profesional recién expedida. La mamá no lo era. Despachaba en una oficina de la Notaría 45 de Bogotá, de la cual era titular su esposo Abelardo de la Espriella Juris, por generoso dedazo del entonces presidente Álvaro Uribe. Era la segunda notaría que Uribe le otorgaba al papá, inmediatamente antes había sido notario tercero de Cartagena. Ellos que, según el ahora candidato, nunca han vivido de “la teta del Estado”.
En ese momento supe que el joven abogado era familiar de los cuestionados políticos José Guerra de la Espriella, condenado en el proceso 8.000, y Miguel de la Espriella, ya en esa época mencionado por el escándalo de la narcoavioneta y por sus relaciones con los paramilitares, por las cuales sería sentenciado unos meses después. Eso por parte de padre, recientemente he sabido que por parte de su mamá es familiar del corrupto Emilio Tapia Aldana, condenado por el carrusel de la contratación, quien, por cierto, pudo continuar sus actividades en la cárcel. Pero esa es otra historia.
Encontré que Abelardo de la Espriella, hoy candidato presidencial, era el representante legal de la Fundación Iniciativas para la Paz, Fipaz, que promovía un referendo que le reconociera estatus político a los paramilitares y cambiara la Constitución para prohibir la extradición.
Entre los directivos de Fipaz estaba Jaime Oviedo, presidente de la junta del Capítulo Medellín, quien se desmovilizó declarándose miembro del Bloque Cacique Nutibara.
Con esos hallazgos, escribí una columna llamada ‘El Apoderado’ que fue publicada en la entonces Revista Semana, el 8 de agosto de 2006.
Los foros que promovía Fipaz en San José de Ralito, en Cali y en otras ciudades de Colombia repetían un formato que incluía la aparición sorpresiva del jefe paramilitar Iván Roberto Duque, alias Ernesto Báez, y el discurso de Abelardo de la Espriella invitando a los asistentes a sumarse a la iniciativa contra la extradición.
En la página web de Fipaz, hoy borrada por completo, se registraron las hazañas de Abelardo, posiblemente escritas por él mismo, en estos términos: “De la Espriella robó aplausos de la multitud, ah, y más de un suspiro entre las universitarias”.
Después de la publicación de mi columna, el consorcio ASA Internacional, que contrató a la pequeña firma de Abelardo de la Espriella, no ganó la licitación de El Dorado y por consiguiente tampoco pagó la jugosa comisión de éxito.
Por otros caminos, la prosperidad tocó a la puerta del hoy candidato.
Me lo volví a encontrar en la grabación de Veredicto, un programa de televisión que dirigí. En medio del escándalo de las pirámides hicimos un capítulo sobre DMG en el que el fiscal era el congresista Germán Navas Talero y el defensor era Abelardo de la Espriella.
Recuerdo que entre los testigos que llevó estaba el abogado Daniel Peñarredonda, señalado ahora como cómplice del exnarcotraficante y paramilitar Jorge Luis Hernández Villazón, alias Boliche, también allegado al hoy candidato, y próximo a ser juzgado por lavado en Estados Unidos.

El programa terminó con una teatralidad de De la Espriella diciendo que ya se iba a comprar con su tarjeta de DMG, el grupo de David Murcia Guzmán.

Un tiempo después, cuando Murcia fue capturado en Panamá, el abogado De la Espriella lo dejó abandonado en la primera audiencia. El contrato de defensa era por 2.700 millones de pesos y lo único que excluía era una eventual casación. No lo defendió, ni le devolvió un centavo.
Murcia asegura que le robó una cantidad mucho mayor. Así me lo dijo hace tres meses en una entrevista en la cárcel La Picota donde sigue recluido. La Comisión de Disciplina Judicial determinó, en primera instancia, que la acción disciplinaria contra el abogado estaba prescrita por el paso del tiempo, lo cual no quiere decir que los graves señalamientos sean falsos.

En 2018, escribí una columna llamada ‘El Avión’ sobre la asombrosa fortuna de Abelardo de la Espriella.
Por cuenta de esa opinión, me demandó en Estados Unidos. Dos años después mi abogada Deanna Shullman le pidió, dentro del proceso, que hiciera públicos sus bienes en cualquier parte del mundo, que mostrara sus balances bancarios y explicara sus relaciones con Alex Saab, Álvaro Pulido y Bruce Bagley, entre otras personas, sin revelar los documentos amparados por la relación cliente-abogado.
El hoy candidato prefirió no responder. Retiró la demanda y publicó un extenso comunicado que concluye: “Prefiero aceptar la pérdida de una batalla ante Coronell que vivir con la deshonra de faltar a la confidencialidad a la que estoy obligado insoslayablemente con mis clientes”.
El juramento del secreto profesional con mis asesorados está por encima de cualquier consideración personal, la confianza que en mi han depositado, siempre estará a salvo. Por ese valor supremo me retiro por primera vez de una batalla pero la lucha sigue. (A.D.L.E) pic.twitter.com/WXHXBOOlDv— DE LA ESPRIELLA STYLE (@DELAESPRIELLAE) July 2, 2020
Y aquí vamos.

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