
CATALINA OQUENDO B.
“Las elecciones son ante todo un proceso de confianza”, me dice Pilar Sáenz, física y una de las mayores expertas en software electoral en Colombia. Confianza en otros, en las instituciones, es justamente lo que flaquea en estos días entre los colombianos después de las elecciones del domingo, las más tensas de los últimos años. Lo nuevo de esa desconfianza es que el propio presidente Gustavo Petro, desde su tribuna de 8.5 millones de personas en X, es quien ha hablado de fraude digital, de no aceptar los resultados y ha acusado a la Registraduría de falta de transparencia en el proceso electoral que siempre ha sido respetado en el país.
Como la desinformación abunda y, sabiendo que se trata de un tema tan complejo porque el sistema electoral colombiano lo es, en este boletín intentaremos explicar, con la ayuda de Sáenz, algunos de los puntos del presidente. Petro aseguró este martes que hubo un aumento de mesas y cédulas en uno de los varios ‘softwares’ electorales y que esto da la diferencia del resultado favorable a De La Espriella sobre Iván Cepeda. Afirmó que hay un programa informático llamado Divipol que se usa en el conteo y que fue alterado en dos apartes. El candidato de la izquierda, sin embargo, dijo el lunes dijo que su equipo no encontró indicios de fraude.
Un par de claridades y de contexto: el sistema electoral colombiano es mixto. El voto y el preconteo son manuales, aunque participan varias empresas y hay software involucrado en la transmisión de los datos desde los puestos de votación, la consolidación de resultados y la divulgación; luego, el escrutinio final también es asistido por otros programas de software que el Estado contrata con empresas privadas. Ninguno de ellos se llama Divipol; lo que hay es un sistema que determina la cantidad y ubicación de los puestos y mesas de votación, llamado Divipole.
Las dudas no nacen en el vacío. En 2018, el partido cristiano MIRA recuperó tres escaños al Congreso después de demostrar ante el Consejo de Estado que, en las legislativas de 2014, “hubo manipulación y sabotaje al software que manejaba el sistema de información de los escrutinios”. Y desde entonces comenzó a hablarse del fantasma del fraude, aunque tras eso se hicieron ajustes en el sistema. Sin embargo, el presidente lleva meses agitando ese fantasma, que este martes buscó sustentar con un largo trino y un link a un documento de Excel con “5.300 mesas atípicas”, como la supuesta prueba de que lo hubo. El documento, bastante ininteligible para los ciudadanos, colapsó durante unas horas ante la cantidad de personas intentando entrar en él.
Sáenz, consultora en temas de tecnología, lo analizó y aseguró que, a primera vista, no muestra nada irregular; si bien se observan votaciones altas con una concentración de votos por De la Espriella en muchas de esas mesas, que seguramente preocupan al mandatario. De otro lado, este martes, la Misión de la Unión Europea también afirmó que no hubo fraude: “No se evidenció alteración del software”.
Pero, en redes, la declaración del presidente sigue causando preguntas. Algunos hablan de más votos que votantes, mientras otros sectores de la población piden calma para evitar violencia política. La raíz del problema, según el presidente, es el censo electoral. Argumenta que la cantidad de votantes habilitados pasó, en un software, de los 41.421.973 oficiales a 42.303.373, una diferencia de 885.409 nuevas cédulas, que “no se inscribieron en la fecha legal”. En la página de la Registraduría aparece la primera.
Sáenz afirma que es normal que el censo cambie porque hay nuevos registros de personas, defunciones o personas que llegan a la mayoría de edad, y que también se permiten cambios de lugar de votación hasta dos meses antes de las elecciones. Aclara que, si fuera cierto el aumento de más 885.000 cédulas en tan pocos meses, sí merecería una explicación de la Registraduría “para dar transparencia y confianza en el sistema”. Para ella, se requiere pedagogía de la entidad electoral, algo que organizaciones de derechos digitales venían pidiendo hace meses. Además, ni el software de preconteo ni el del escrutinio tienen acceso a cédulas.
A partir ese número de nuevos registros se desprendería la otra denuncia de Petro. El mandatario afirma que el “software Divipol” fue intervenido el 26 de mayo en dos oportunidades para aumentar los puestos de votación y las mesas. Sáenz explica que es común actualizar el archivo Divipole días antes de elecciones para responder a circunstancias puntuales, como situaciones de último momento como problemas de orden público o en instalaciones físicas que requieran reasignaciones. Se trata de cambios permitidos antes del congelamiento del software. “Cuando congelan se supone que ya no harán más cambios y que ese software congelado es el que entregan a todos los computadores de las comisiones escrutadoras”. De acuerdo con la información pública, el congelamiento se hizo el 28, así que en principio no habría nada irregular. Aunque no es claro si el presidente habla del software de preconteo o de escrutinio.
Pero la Registraduría informó que ese 26 no se hizo ninguna modificación. “Por el contrario, ese día, en un ejercicio de transparencia, se dejó a disposición de los auditores de los partidos políticos la carpeta denominada ‘Básicos auditores presidente 2026’ y el archivo de la DIVIPOLE (División Política Electoral)». Agregó que la fecha y hora que menciona el presidente, “corresponde al momento en que se dispuso esta información para los auditores de las agrupaciones políticas”.
El asunto no se resolverá rápido y exige muchas claridades. No solo pone a la campaña de Cepeda en una encrucijada política frente a Petro, sino a los colombianos a navegar en un mar de información y de desinformación con muchos detalles técnicos. Esto mientras el país se prepara para la segunda vuelta que ya se avizora intensa. Al cierre de este boletín, el presidente Donald Trump respaldó abiertamente a De La Espriella.

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