Por Gabriel Ortíz
Me vi enredado en una de las interminables colas con las que Petro y el fatídico Jaramillo, sancionaron a los colombianos, que por infortunio han caído en sus garras desde el 2022. Fue ese fatal año en el que estos síndicos empezaron a destruir la salud y utilizarla para el populismo salvaje al que han conducido al país.
Todavía nos quedan14 tenebrosas semanas, es decir 91 aciagos días, para salir del martirio al que nos conduce el guerrillero del M19 que durante años ha buscado destruirnos. No podemos olvidar que estuvo involucrado en el robo de la espada de Bolivar y el asalto al Cantón Norte, para llevarse centenares de modernas armas, para secuestrar, asesinar y empobrecer a millones de compatriotas, para ajusticiar las Cortes subvencionados por Pablo Escobar y el narcotráfico durante el asalto al Palacio de Justicia.
Hay que recordar que Petro aún no ha explicado ni respondido por la violación del proceso electoral que lo llevó a la presidencia, cuando sobrepasó en más de 5 mil millones de pesos los topes de dinero que se podían utilizar durante la campaña. El gerente y responsable del delito, a quien puso a malograr la principal empresa del país, se fue de vacaciones sin dejar rastro de sus aciagas gestiones.
Sin entrar en más detalles sobre estos casi 4 años de fatal, inútil y estéril labor gubernamental, hay que analizar la manera como ha llevado a este país y a este pueblo por la brecha de la corrupción que ha instaurado en el “arco de los cuchilleros”, como califican a la Casa de Nariño. En ese tremebundo lugar permanecen aterrados más de 20 funcionarios que se debaten entre el saqueo y el robo, unos pocos que quieren impedir la corrupción.
Ese mismo esquema se proyecta en todas las esferas de un gobierno que utiliza las arcas del Estado, para comprar votos, sobornar parlamentarios y aprobar leyes que mancillan las voluntades populares. Por fortuna varios están bajo rejas.
Nada se diga del pillaje y la rapiña que se desparramó durante el proceso electoral. Todo el M19 -cuyos antiguos gendarmes invadieron el gobierno- allanó y asaltó las arcas del Estado para provecho propio y de Iván Cepeda candidato de Petro. Los indígenas, las juntas comunales, los Jóvenes en Paz, los “ninis”, los centenares de contratos para pagar votantes y tantos grupos más reventaron el presupuesto y la deuda pública. Esto se reflejó en las encuestas que dan a Cepeda como ganador de la primera vuelta.
Y de la salud nada. Las colas de pacientes buscando atención médica o medicamentos ¡nada! Ese dinero nadie sabe a los bolsillos de quien o quienes ha llegado. Deberían aplicarle la “repetición” que contempla la justicia para recuperarlo. Que tanto al presidente, como al ministro y demás manejadores, deberían caerles sobre sus abundantes bienes.
Por lo pronto en las elecciones del 31, los colombianos deberían aplicar el voto-castigo a quienes quieran seguir alzándose sobre la salud o llegar al nuevo gobierno. Estos 91 días que le restan a Petro, deben tener fin. Démosle un voto a la salud y a Colombia.
NEGRO 1: Cada día un hospital, un Centro de Salud, un refugio para enfermos, cierra o desaparece. Esta vez le correspondió a la Liga Colombiana contra el Cáncer. Hombres, mujeres y niños mueren porque este gobierno acabó con la salud. Y nadie responde por este genocidio.
NEGRO 2: Otro golpe de Petro: eliminó la exploración y explotación de hidrocarburos. Ahora sube la gasolina $400 porque no nos alcanza la que explotamos y serán los pobres los perjudicados. ..

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