Deliberada hecatombe

Iván Cepeda, candidato presidencial de la izquierda colombiana. Foto gaceta.es

Por Carlos Alberto Ospina M.

No tiene sentido defender lo insostenible. Los fanáticos cerrados no saben escuchar razones ni tampoco les interesa considerarlas, a pesar de la barbarie de los actos terroristas indiscriminados, las masacres, el reclutamiento forzado de niños, el desplazamiento de miles de familias y el asesinato sistemático de líderes sociales. ¿Estas víctimas votarían por la continuidad de las políticas discriminatorias de Petro y el esperpento de la mal llamada Paz total? «Amanecerá y veremos» hasta dónde llega la falta de escrúpulos de ciertos sectores de la sociedad colombiana.

Algo queda claro en vista de los macabros acontecimientos y es la posición del declarado simpatizante de la guerrilla Iván Cepeda Castro que, sin escrúpulos, afirma: “…estos hechos buscan generar un clima de miedo que favorezca intereses de sectores de extrema derecha empeñados en desestabilizar el país… en donde existe un amplio respaldo ciudadano” (sic), refiriéndose a varias regiones del sur del país. Una vez más, de forma deliberada omite el incremento de todos los indicadores de violencia durante el actual gobierno denominado «progresista». Por ejemplo, entre enero y abril de 2025, la Defensoría del Pueblo registró en el Catatumbo 64.783 desplazados y 16.615 personas confinadas por la política de confrontación territorial entre las disidencias Farc y el ELN. Al respecto, Cepeda Castro no dice nada.

Esa disimulada capacidad de darle la vuelta a los fenómenos de violencia que su propuesta de Paz Total elevó a la enésima potencia no es de extrañar en un individuo acostumbrado al discurso cacofónico, a los ambages y a la hipocresía de implementar todas las formas de lucha con tal de llevar a la nación a un régimen estatista y limitante de las libertades individuales. Acá no hay invención argumentativa, sino hechos ciertos verificables en condiciones de modo, tiempo y lugar.

Las insolentes condiciones para asistir a los debates con los demás candidatos o la inasistencia a los mismos demuestran la plataforma política efectista y engañabobos amnésicos. Hay que expresarlo sin rodeos: en cuarenta y cuatro meses de desgobierno y complacencia con las distintas organizaciones armadas y grupos delincuenciales, el heredero del pacto Iván Cepeda Castro no ha tenido una posición radical a favor de la sociedad civil. Eso sí, muchos giros verbales y esguinces, pero poco de defensa de la democracia y el Estado de derecho. Todo conduce a una deliberada hecatombe al estilo de pescar en río revuelto.

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