Martes de la luenga lengua. Concordancia, tipo, tabú, derribar

Español-Castellano

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA  

por  Efraim Osorio López

eolo1056@yahoo.com

‘Fuimos a cine con Filemón’ –en lugar de ‘fui a cine con Filemón’–  era una frase que, en mis años de secundaria, les oía a compañeros de otras regiones del país. Nunca la oí ni la leí de mis coterráneos hasta la semana pasada, cuando la leí en la columna del señor Ricardo Correa Robledo, que la empleó dos veces en el escrito sobre su amistad con León Valencia, así: “Con León nos conocimos hace 25 años…”   y “Con León fuimos construyendo una amistad entrañable” (LA PATRIA, 11/9/2025). En la primera oración no hay ninguna razón gramatical que justifique la presencia de la preposición ‘con’. Como tampoco tiene razón de ser el plural de primera persona, ya que el agente de ese verbo es singular. Castizamente, hay otras formas de expresar la misma idea, por ejemplo, ‘conocí a León hace 25 años’ y ‘León y yo nos conocemos hace 25 años’. En la segunda, el error está en el plural del verbo, por la misma razón anteriormente anotada. Correctamente, “con León fui construyendo una amistad entrañable” o, en plural, “León y yo fuimos construyendo…”. Es la gramática, acertada siempre. ***

Copiando a Ripley, aunque usted no lo crea, se están inventando hoy unas formas de expresar algo que parecen tomadas del ‘extraño mundo del Subuso’. Como ésta: después de narrar el atraco a los pasajeros de una buseta del SITP en Suba (Cundinamarca), el policía consultado terminó con esta joya: “Los delincuentes pretendían fugarse en un vehículo tipo taxi” (RCN, noticiero del mediodía, 11/9/2025). ¿Por qué no decir, como hasta hace muy poco tiempo, ‘en un taxi’? ¿Esnobismo? Y no faltará quien diga o escriba que ‘fulano de tal venía montado en un equino tipo caballo’. ¡Bendito! ***

Entrevistada sobre la longevidad, Miriam de Paoli dijo: “Estamos hablando de una temática* que es uno de los grandes tabús de la sociedad” (LA PATRIA, 8/9/2025). Un lector me escribió para decirme que el plural de ‘tabú’ es ‘tabúes’. Estoy de acuerdo, porque hasta hace relativamente muy poco tiempo la norma gramatical era ésta: los nombres terminados en ‘i’ y ‘u’ acentuados (sustantivos agudos) forman su plural añadiendo ‘es’, como ‘colibrí’, ‘colibríes’; ‘alhelí’, ‘alhelíes’; ‘caribú’, ‘caribúes’, y ‘tabú’, ‘tabúes’. Pero actualmente, no sé por qué, la Academia de la Lengua decidió que también es castiza la formación del plural de esos nombres agregando solamente la ‘ese’: ‘colibrís’, ‘alhelís’, ‘caribús’ y ‘tabús’. Advierte, sin embargo, que en el lenguaje culto debe observarse la norma tradicional. ¿Por qué, entonces, no conservarla intacta? *Mejor ‘tema’ –no obstante su uso desmedido– que ‘temática’, porque este término es un adjetivo (‘del asunto o tema’), y, como sustantivo, es el ‘conjunto de los temas parciales de un asunto general’, que no es el caso  que ocupa estas líneas. ***

El verbo ‘derribar’ (del latino ‘deripere’ –‘quitar de, arrancar’) significa “hacer caer al suelo una cosa que está en un lugar alto. ‘El caballo derribó al jinete. Derribar una estatua’” (M. Moliner). Algunos de sus sinónimos, ‘tumbar, derrocar, abatir; postrar, humillar, desendiosar’. De acuerdo con estas nociones, dicho verbo está mal empleado en la siguiente información de Efe: “Estados Unidos derribó ayer una segunda lancha en el mar” (LA PATRIA, Efe, 16/9/2025). Información que repite más adelante en el mismo texto, aludiendo a la primera lancha atacada. Una embarcación, del tamaño que fuere, se puede ‘hundir, destruir, bombardear, incendiar’, pero de ninguna manera ‘derribar’. 

Marcel Marceau a través de las redes como You Tube que facilita esta imagen

Marceau pasó por aquí

Por Óscar Domínguez Giraldo

El 22 de septiembre, hace 18 años con sus días y sus noches, agarró el silencio y se fue.

Nacido un 22 de marzo de 1922 en Estrasburgo, Francia, Marcel Marceau, heredó la pantomima de los griegos quienes no sólo produjeron Demóstenes que masticaban piedritas para poder hablar de corrido, como ciertos oradores. También hubo Demóstenes y Platones del silencio, del gesto.

Marceau nos dio varias veces con su arte en Colombia: en 1957, 1989 y en 2005, cuando anunció su retiro definitivo del silencio que convirtió en otra de las bellas artes.

La última vez estuvo presente a través de la Compañía “Mr. et Mme. O” en el Teatro Colón y en un Taller de Teatro Gestual (Teatro Delia Zapata), convocados a instancias de la embajada de Francia. Algo empeñé para ver en acción al señor Marceau.

El mimo es el imitador por excelencia. El papel carbón de la realidad. Marceau es el silencio cuando éste es más elocuente que la palabra. Con un gesto suyo editorializaba en voz baja sobre los achaques de la humanidad.

El silencio es algo que existe en el interior de uno mismo. Para mí el silencio es una música interior. Es necesario para encontrarse a sí mismo y para encontrar la paz”, filosofaba.

Como al «más grande mimo contemporáneo» no le peinaron mimos cuando estaba niño, se dedicó a ellos. Debe ostentar una marca mundial no reconocida por el Guinness, como el hombre que más ha hablado sin caer en la tentación pedestre de pronunciar palabras. Nuestros políticos criollos deberían hacer un cursillo intensivo de Marceau.

Después de perseguirlo por el escenario uno se pregunta: ¿La lengua para qué? Dan ganas de empeñar esa lengua. O de prepararla alcaparrada. O de imitarlo precariamente como lo hago en este retrato en el que estoy acompañado de un aprendiz de pirata, mi hijo Juan, en su fiesta de grado de bachiller.

Si el papa es el Messi de Dios, Marceau es el papá de Bip, su personaje inolvidable, el Sumo Pontífice de los mimos. Él solito es una escuela porque tiene la sospecha de que, salvo sus paisanos de la Academia Francesa, el resto de los mortales somos mortales. Así la muerte sea por una sola vez y para siempre, como suelen decir los que todavía están vivos.

No hay que acreditar carné de intelectual puro ni impuro para disfrutarlo. No es sino mirarlo con los ojos del asombro.

Los niños sí que lo paladean. Al fin y al cabo un mimo es un mago a partir de sus gestos. Esto lo saben los «locos bajitos» que son los dueños de la imaginación.

Los adultos nos gastamos medio cerebro tratando de traducir lo que quiso decir el mago Marceau, o inventando aplausos para llenar los vacíos que a veces nos produce el oficio de este Pierrot sorprendente.

El matinal, el matiné, el vespertino y el nocturno de la pantomima pasa por este hombre que moldeó el silencio con sus manos, como si fuera de barro.

Si quiere disfrutar el mejor de los goces estéticos, déjese masajear el alma y su ventrílocuo el corazón con gestos que van desde una “certaine sourire” hasta su antípoda la lágrima. O sea que en su oficio refleja lo que sucede a cada minuto en la aldea global.

La pantomima es el verdadero esperanto: lo sentimos cuando en tierra extraña nos volvemos mimos para solicitar un plato de comida con las ganas, el gesto, el hambre, o simplemente los dedos.

En ese instante hacemos un fugaz reencarnación en M. Marceau. Menos mal que el artista no se entera de que estamos estropeando su arte universal mediante el cual vuelve visible lo invisible y viceversa.

Su rostro vestido de blanco dispara metáforas por todos los poros. No es un hombre. Parece una manifestación por todo lo que ejecuta.

De pronto se ayuda con música, generalmente de Mozart, su preferido. O con un chorro de luz que le ayuda a desaparecer. O a reaparecer, a la manera del mago David Copperfield quien admite que se copió de su arte.

Cuando este BIP – tan VIP – pasa, es el mimo Chaplin – su primera gran influencia- el que pasa-. O Buster Keaton, otro de sus gurúes. O Étienne Decroux en quien reconoce su mayor maestro “porque uno no puede ejercer un arte sin haber tenido un maestro”.

Marceau globalizó el arte del silencio. “Yo pienso que toda la vida es un mensaje. En todo lo que hacemos estamos mostrando lo que se hace en el mundo”, comentó en una entrevista hecha en otro anuncio “definitivo” sobre su retiro.

Ha dicho que “cuelga” el gesto como esos toreros nostálgicos que generalmente vuelven al ruedo. Ojalá pase siempre lo mismo con M. Marcel. Paz sobre su eterno silencio. (Estas líneas han sido ligeramente retocadas. En la foto con mi hijo Juan Fernando hace por muchos años cuando se graduó de bachiller). (Publicada en diarios de Colprensa).

DESCACHADAS IDIOMÁTICAS

Por Jairo Cala Otero / Corrector de textos – Cultor del español correcto

  1. – «Según testigos, el hecho ocurrió justo en la calle 56 con carrera 17 C-80 de Bucaramanga». Tres errores en esta cita de una noticia en el diario Vanguardia (Bucaramanga): 1.- Faltó un verbo al principio de esta oración para darle sentido completo. 2.- Sobra la palabra justo, que constituye un cliché nada más. 3. La dirección quedó tan errada como estaba la persona que la escribió. Solamente se citan los números de una calle y la carrera que colinda con ella cuando no se sabe el número de nomenclatura de un inmueble (casa u oficina). Ejemplo: calle 56 con carrera 17 C. Como en este caso se conocía la ubicación precisa donde ocurrió un hecho, debió escribirse: «Según dijeron testigos, el hecho ocurrió en la calle 56 # 17 C-80, de Bucaramanga». 

2.- «La captura del mandatario local está relacionada con la entrega de 400 tablets a 12 instituciones educativas del municipio, el cual estaba condicionado a un contrato de mantenimiento de las mismas». Al redactor de esta frase en el portal Kienyke se le apareció un «bulto de anzuelos» ante su pantalla de computador, y no fue capaz de desenredarlos. Con maña: «El mandatario local fue capturado por donar irregularmente 400 tabletas electrónicas a 12 instituciones educativas del municipio. La entrega estuvo ligada a la firma de un contrato para hacerles mantenimiento».

3.- «Tenía 5 anotaciones judiciales y lo asesinan de un balazo en cabeza». Título noticioso en el periódico El Universal (Cartagena). Errores: 1.- Un verbo en tiempo pasado combinado con un verbo en presente es como que una dama salga a la calle calzando una zapatilla negra y una chancleta roja. 2.- Faltó la coma enseguida de la palabra judiciales. En la segunda oración (subordinada), al redactor se le perdió del teclado el artículo determinante femenino la para acompañar el sustantivo cabeza. Recomposición: «Tenía cinco anotaciones judiciales, lo asesinaron de un balazo en la cabeza». Otra opción: «Hombre con cinco anotaciones judiciales fue acribillado de un balazo».

4.- «Precio del galón de gasolina: el valor de este combustible ha subido $4.062 en los últimos nueve meses en Bucaramanga». Título «kilométrico» en el diario Vanguardia (Bucaramanga), con repetición inane incluida. «Lo bueno, si es breve, es dos veces bueno», reza un aforismo antiguo. Además, las cifras las escriben todavía con punto, signo que fue eliminado hace más de diez años por la Real Academia Española (RAE). El título habría sido mejor sin rodeos innecesarios: «Precio del galón de gasolina ha subido $4062 en los últimos nueve meses en Bucaramanga».

5.- «Ojeda dio a conocer que le dio el aval a su abogado para que iniciara un proceso de demanda que busca reconocerla como víctima (…)». De una noticia publicada por el diario El Colombiano. Un aval es: «Garantía que alguien presta sobre la conducta o cualidades de otra persona». Lo que se otorga a un abogado no es un aval, sino un poder; sí, poder para que represente al cliente que contrata sus servicios jurídicos. Entonces, lo que el redactor de esta expresión quería decir era: «Ojeda informó que dio poder a su abogado para que instaure una demanda pidiendo que sea reconocida como víctima (…)».

6.- «Jesús nació en una época donde los pueblos hebreos padecían las arbitrariedades más infames». En un artículo de Iván Antonio Jurado Cortés, en el portal Las 2 Orillas. El adverbio de lugar donde no es preciso en esta oración gramatical, pues época no es un lugar; es un periodo de tiempo. Corrección: «Jesús nació en una época en la que los pueblos hebreos padecían las arbitrariedades más infames».  

7.- «(…) el uso que le damos a las redes sociales (…)». Del articulista Luis Fernando Rueda en el periódico Vanguardia. Claramente hay una falla de concordancia de número gramatical: el dativo del pronombre personal le debe estar en plural, porque redes sociales son palabras en plural. Corrección: «(…) el uso que les damos a las redes sociales». Aunque la frase es mejor con el verbo hacer que con el verbo dar«(…) el uso que hacemos de las redes sociales».

8.- «En Medellín, este año han muerto 17 extranjeros en hechos que son investigados por la policía judicial; hay decesos causados por sobredosis». Aunque la mayoría de los delitos perpetrados quedan sin castigo para sus autores, las autoridades deben investigarlos todos, sin excepción; luego sobra advertir en las noticias que tales delitos «son investigados por la Policía Judicial». Además, se escribe mal el nombre de ese Departamento de la Policía Nacional, como se hizo en la página del canal Teleantioquia (Medellín). En síntesis: «En Medellín, este año han muerto 17 extranjeros en diversos hechos; algunas muertes fueron causadas por sobredosis de alucinógenos».

9.- «(…) Se estima que un General, la máxima autoridad uniformada, percibirá aproximadamente $32.406.609 al mes; un Mayor General pasaría a ganar alrededor de $24.359.600 mensuales (…)». Estas cifras corresponden a los rangos y sueldos en la Policía de Colombia, después del aumento del 7 % aprobado por el Gobierno para sus integrantes. En la información, todos los demás rangos citados y las cifras mantenían el mismo error: mayúsculas iniciales y puntos entre cifras; ambas grafías son equivocadas. La nota de RCN Noticias (televisión nacional) era: «(…) Se estima que un general, la máxima autoridad uniformada, percibirá aproximadamente $32 406 609 al mes; un mayor general pasaría a ganar alrededor de $24 359 600 mensuales (…)».

10.- «Luego del atentado contra el precandidato presidencial colombiano Miguel Uribe Turbay durante un evento de campaña en Fontibón (Bogotá), distintos representantes internacionales reaccionaron al ataque rechazando el atentado». Lo más parecido a unos anzuelos enredados es un galimatías, como este que «confeccionó» Eddy Mosquera en la página de Caracol Radio. Redacción coherente: «Representantes de instituciones internacionales rechazaron el atentado del que fue víctima el precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, en Fontibón (Bogotá), el sábado, durante un acto de campaña electoral».  

11.- «Las autoridades policiales capturan es a los del menudeo (…), pero opino que mientras hayan consumidores,habran vendedores»Comentario de Carlos A. Hernández, de Barrancabermeja, en la cajuela de opinión de los lectores del diario Vanguardia. Correcciones: 1.- Sobra el presente del verbo ser (es). 2.- El verbo haber no tiene plural en los tiempos simples, como el del caso citado. 3.- El verbo es habrá, con tilde; no habrán. Enmienda: «Las autoridades policiales capturan a los del menudeo (…), pero opino que mientras haya consumidores, habrá vendedores».

12.- «Estos 11 ‘piratas’ fueron puestos bajo captura por incurrir en el delito de violencia contra servidor público».Información de José Luis Pineda en el diario Vanguardia. Innecesario y ampuloso lenguaje: «puestos bajo captura». ¿Se podrá poner a alguien encima de captura? Además, el demostrativo ‘estos’ está mal aplicado, pues no era una leyenda de fotografía en la que aparecieran los transportadores «piratas» (clandestinos), ni ellos estaban cerca del redactor. Directamente: «Los 11 “piratas” fueron capturados por incurrir en el delito de violencia contra servidor público».

13.- «Hay frases en la vida de todo hombre que al ser pronunciadas desde el particular mundo femenino nos encausany acorralan». De un artículo de José Ordóñez en el periódico Vanguardia. Errores: 1.- Omitió las comas, pese a que hay un inciso clarísimo: «al ser pronunciadas desde el particular mundo femenino». 2.- Encausar es adelantar un juicio (seguir una causa judicial) por un delito cometido. Ese no es el caso al que se refería el humorista colombiano. Expresión bien encauzada: «Hay frases en la vida de todo hombre que, al ser pronunciadas desde el particular mundo femenino, nos encauzan y acorralan».

14.- «El menor de 14 años…; Capturaron al menor de 14 años…; Fiscalía le imputó cargos por tentativa de homicidio al menor de 14 años…». Como estas, muchas otras afirmaciones semejantes en todos los periódicos de Colombia, hacían referencia al sicario que disparó contra el senador Miguel Uribe Turbay, el 7 de junio de 2025, en Bogotá. Dos detalles que los redactores judiciales no tienen en cuenta y los induce a error: 1.- Es evidente que quien no tiene todavía 18 años es un menor de edad; sobra rastrillar que es menor porque tiene 14 años. 2.- Al omitirse la coma enseguida del adjetivo menor, se dice que el señalado tiene otra edad; «menor de…» equivale a «menos de…»; si alguien tiene menos de 14 años, ¿cuántos años tiene, entonces? Sin rodeos: «El menor fulano…; Capturaron al menor que disparó…; La Fiscalía le imputó cargos por tentativa de homicidio al adolescente…».

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