
Ana Bejarano Ricaurte
Tiemblan algunos de los señores más poderosos del mundo. La posibilidad de que se revelen los nombres de cómplices y asociados del pedófilo Jeffrey Epstein los tiene nerviosos. Aquel mundo del Make America Great Again, la base recalcitrante que llevó en dos ocasiones a Trump a la Casa Blanca, atiza el fuego porque sabe que puede alcanzar a los Clinton: la amistad del expresidente Bill Clinton con Epstein y sus múltiples viajes a la isla Little St. James están ampliamente documentados. Sin embargo, al mismo Donald Trump no le interesa porque su nombre y el de Epstein se entrelazan desde hace décadas.
Una de las banderas más ondeadas por MAGA es la publicación del expediente del más grande explotador sexual de menores que ha conocido el planeta. De acuerdo con algunas teorías, esos papeles incluyen una lista en la que constan algunos de los clientes de Epstein y su proxeneta Ghislaine Maxwell, así como documentos incriminatorios de otros pedófilos pudientes.
Trump no ha cumplido su promesa de revelar los archivos secretos y esa reticencia ha despertado enorme atención de la opinión pública gringa, incluyendo a todos los youtubers y fanáticos que vociferan desde el megáfono trumpista. En ese revuelo, el 5 de agosto The New York Timespublicó un reportaje titulado “Una mirada adentro de la guarida de Manhattan de Epstein”.
Así inicia el reportaje de The New York Times que registra la mezcla de lujos y detalles inquietantes que se hallaron en la residencia neoyorquina del magnate.
La publicación incluye varias fotografías de la mansión de Epstein en Nueva York, otro de los centros de tortura donde atrapaba a adolescentes con promesas falsas para someterlas sexualmente ante él y sus amigos. Varias imágenes revelan las cámaras que las víctimas narraron que existían por todas sus casas.
Una de las fotografías registra una mesa en la que están dispuestas varias fotos que exhibía Epstein en su zona social. En una de ellas aparece el pedófilo con su cómplice Ghislaine Maxwell, Fidel Castro y el expresidente colombiano Andrés Pastrana y su ex secretario y comisionado de paz Camilo Gómez.
Se lee en el reportaje: “Las fotos muestran un mueble de comedor lleno de fotos enmarcadas alardeando de las conexiones del señor Epstein con algunas de las personas más reconocibles del mundo”.
En un comunicado del 14 de agosto de 2019, el expresidente Pastrana señaló que conoció al traficante de menores en la “cumbre de los logros en Dublín” y que nunca viajó a la famosa isla Little St. James.
El 28 de febrero de este año publicó en su página de X el siguiente mensaje: “Documentos de @TheJusticeDept [cita la cuenta del Departamento de Estado] confirman que nunca volé en el llamado lolita express (Boeing 727-31 H, N908JE). Viajé única y exclusivamente a La Habana a entrevistarme con Fidel Castro en un Gulfstream ejecutivo (N909JE) y otro aprobado por Cuba. Como consta, allí me quedé”.
En ese entonces, el expresidente explicó en radio que “Epstein pidió hablar con el presidente de Cuba” y que, por tanto, él hizo las gestiones correspondientes. Al parecer, rindieron frutos, pues los registros del encuentro quedaron plasmados en la sala del pedófilo en su mansión de Manhattan.
Pastrana insiste en que no era amigo de Epstein, en que nunca viajó en su avión conocido como el “Lolita Express” —el cual empleaban para el tráfico sexual —, en que nunca visitó la isla en la que torturaron a centenares de niñas por años y en que cuando viajó con Epstein no había menores. Todo eso puede ser cierto, pero aún faltan muchas explicaciones.
¿Cuántas veces frecuentó a Epstein y a su cómplice? ¿En qué escenarios se reunió con ellos? ¿Observó menores de edad o algún otro hecho que merezca la pena recordar? ¿Qué fue lo que quería conversar Epstein con Fidel Castro y cómo se enteró de su cercanía con el entonces dictador para pedirle que adelantara esas gestiones? ¿Qué más ocurrió durante la visita a Cuba que promovió para el pedófilo? ¿Qué rol cumplió su muy cercano ex funcionario Camilo Gómez en el evento? ¿Cómo se comunicaba con Epstein y quién más pertenecía a ese círculo social que compartían?
Pastrana también invitó a un foro en Cartagena a Ghislaine Maxwell, hoy presa por tráfico sexual infantil. ¿Dónde se hospedó a Maxwell y qué espacios compartió con ella? ¿Qué tipo de compromisos o proyectos surgieron de esa invitación? ¿Hizo algún negocio con ella o la puso en contacto con algún empresario colombiano? ¿Cuándo fue la última vez que vio a los explotadores sexuales? ¿Conoce otros documentos que den cuenta de su relación con el pedófilo que no hayan salido a la luz?
La posibilidad de que Trump perdone a Maxwell o de que continúen las filtraciones de información tiene visiblemente preocupados a muchos personajes ilustres, como Bill Clinton, Bill Gates, el príncipe Andrew de Inglaterra o Larry Summers (exrector de Harvard).
Aquellos que no tengan nada que temer deben salir a dar las explicaciones que faltan, que no son pocas y que son indispensables para entender cómo funcionó el tráfico sexual de niñas que impulsó Epstein en los más altos círculos de poder. No se trata de descartar una simple foto con Epstein, sino de contribuir al esclarecimiento de la verdad sobre un horror que transcurrió a plena luz del día por décadas sin que nadie lo detuviera.
