De reclutamiento y TikTok

Reclutamiento de niños y adolescentes, crisis humanitaria y familiar en Colombia. El País

CATALINA OQUENDO B.

Cada semana, cuando me siento a escribir este boletín pienso, bueno esta vez sí, vamos a contar alguna buena noticia. No tengo dudas de que algo bueno debe estar pasando en algún rincón del país, porque incluso en los momentos más oscuros de nuestra historia ha habido gente haciendo cultura o ciencia, resistiendo con alegría.

‌Sin embargo, queda imposible hablar de eso en estos párrafos cuando hay tres hechos que me parecen particularmente graves: Hay un niño de 11 años secuestrado; decenas de niños indígenas volvieron a dormir al frío del Parque Nacional; y, como contó esta semana Valentina Parada, los grupos armados están reclutando niños y niñas por TikTok. Por supuesto, la responsabilidad en este último caso es de los armados- disidencias de las Farc, del Eln, el Clan del Golfo y tantos otros alias y siglas de terror- pero, ¿y las plataformas qué están haciendo?

Comienzo por el final. Hace rato, TikTok es el reino de la información más cruda. Como usuaria pasiva de esa plataforma que considero el crack de las redes sociales, he visto cómo la vida real del campo ocurre allí- muy al margen de la burbuja de X-: los raspachines muestran cómo recogen la hoja de coca, grupos armados e incluso soldados difunden los combates y ataques, las balas que silvan, el nuevo escenario de batalla; los migrantes muestran los muertos que se cruzan en el camino, los coyotes dan información sobre rutas. Así como esos traficantes de migrantes están en Tik Tok también los reclutadores de niños. La regulación es un problema dijo hace unos meses la defensora del pueblo Iris Marín. “Son cuentas pasajeras. Las abren, las cierran, las cambian. No es evidente para cualquier persona de que se trata de una cuenta del grupo armado y, para cuando se cierran, ya generaron una voz a voz”. 

‌Es un asunto serio: hasta ahora, se sabe que la Consejería de Derechos Humanos, el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones y el Ministerio de Defensa hacen un rastreo periódico de esa y otras redes sociales para reportar la forma como los grupos armados incentivan el reclutamiento infantil.

El dato nuevo y aterrador es que van 140 casos de reclutamiento infantil entre enero y abril de este año, de acuerdo con la JEP. “Cada 48 horas, un niño, niña o adolescente es reclutado por grupos armados ilegales en Colombia”, informa la jurisdicción que identificó también, al menos 146 cuentas activas en TikTok que promueven la vinculación de los grupos armados destrozan familias.

‌En el Valle hay otra familia destruida. El 7 de mayo pasado cinco hombres armados raptaron a un niño de 11 años mientras jugaba en su casa en la zona rural de Jamundí. Los videos de las cámaras mostraron la brutalidad del secuestro: armas largas, amenazas, súplicas. La angustia, mientras tanto, ha ido en aumento. “Esto es la muerte en vida porque es una pérdida de un hijo que no sé en qué condiciones está”, dijo la mamá de Lyan quien pidió misericordia a los secuestradores.

Y en Bogotá volvió una escena dolorosa: al menos 220 niños de la comunidad emberá pasaron la noche bajo la lluvia y el frío en carpas improvisadas. Líderes indígenas de esa comunidad ocuparon de nuevo el Parque Nacional para protestar y exigir el retorno seguro a sus comunidades. El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, dijo que “la ciudad no puede seguir pagando por los incumplimientos que el gobierno Nacional tiene con esta población para garantizar su retorno o reubicación”, y advirtió que los niños están siendo instrumentalizados por los líderes de la comunidad indígena.

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