Jericó

El País

CATALINA OQUENDO

Se murió Pepe Mújica y en una de sus últimas entrevistas dijo con orgullo: “En el fondo soy un campesino”. Mujica, exguerrillero, preso durante 12 años —de los cuales siete estuvo en soledad en una pequeña celda—, presidente de Uruguay, el último de los líderes latinoamericanos quiso recordar su origen como campesino.   

También lo están repitiendo los 11 campesinos de Jericó, que se oponen al proyecto minero Quebradona de la multinacional AngloGold Ashanti en su territorio y que este lunes fueron citados por la Fiscalía para responder por los presuntos delitos de secuestro simple y hurto calificado y daños personales. La minera los denuncia por haber entrado en diciembre pasado a un predio de la empresa, sacar maquinaria e impedir el paso de empleados para evitar que se hicieran unos estudios. Y la familia Arteaga Olivares, dueña de una finca de la zona, los denuncia por impedirles presuntamente el “acceso libre y seguro” a su predio, y de “retenciones ilegales, amenazas y hostigamientos”.

Para los manifestantes, se trata de una clara persecución por defender el agua:  

‌“Me siento orgulloso de ser campesino y de defender el agua, porque la necesita todo el mundo. Al llamado de la Fiscalía no le temo porque nosotros no hemos hecho nada malo. Necesitamos que escuchen nuestras pruebas, solo hemos defendido el territorio pacíficamente”. Las palabras de Albeiro se escuchan en la voz de distintas personas que se sumaron a una campaña para apoyar a estos líderes.

Las de Rodolfo recuerdan que vende plátanos, fríjoles y maíz, que se siente extraño por la citación de la Fiscalía. “Tenemos tierras muy fértiles para dejarlas dañar de una minería de esas”. Rubiel, que se metió hace dos años a protestar, dice que le da susto lo de la Fiscalía porque se nota que los quieren debilitar, lo mismo que piensa Gustavo: “La empresa minera quiere aplastarnos, encerrarnos y así a ellos les queda más fácil meterse al territorio”; José Gabriel dice que su preocupación con la minería a gran escala es de tipo social; Argiro, que lleva 14 años protestando, dice que se siente jugado. “Estoy contento y voy bien. Si me van a meter a la cárcel por estar defendiendo el agua me voy para allá tranquilamente”.

Porfirio se presenta como un campesino al que le gusta la música clásica y el folclor y cree que el llamado que les hace la Fiscalía “es un atropello al agua, al medio ambiente, a la vida”; William dice que son falsas denuncias. “En ningún momento hemos secuestrado a nadie, estamos haciendo una protesta por defender del agua y el territorio. José Luis lo secunda: “La citación es un atropello, no somos delincuentes. Mauricio afirma que si la acusación es “por defender el agua son muchos a los que tienen que condenar” y Juan, que está agobiado por el impacto de la acusación en sus niños, dice que se encomienda a Dios.

‌El presidente Gustavo Petro había dicho antes, el 20 de marzo, que estaba con el campesinado de Jericó. “Primero es el agua y el alimento”, escribió.

Este martes, la Fiscalía pidió medida de aseguramiento domiciliario y fue apoyada por la Procuraduría. Entre los defensores de los campesinos, causó escozor que la fiscal presentara a los líderes con alias. “Vemos una estigmatización muy peligrosa”, dijo Vanessa Vasco Vargas, abogada de la Corporación Jurídica Libertad que acompaña a los campesinos. Vasco agregó que lo que han hecho los líderes es bloqueo de vías, en ningún caso, secuestro.

La audiencia continuará el 26 de mayo, pero se conoció que estos 11 de Jericó son apenas los primeros campesinos investigados. La minera le respondió a este periódico que solo se pronunciará después de esa fecha.

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