Una sola fotografía complica el discurso sobre la deportación en EE. UU.

En una foto publicada por el Departamento de Estado de presos recién liberados que van camino a Estados Unidos, aparece Dahud Hanid Ortiz, señalado con un círculo. El hombre que muestra tres dedos es un peruano con estatus de residente en EE. UU. Según dos exreclusos, el gesto era utilizado por los detenidos para señalar que eran rehenes. Foto Departamento de Estado

El presidente Trump prometió expulsar del país a los delincuentes. Pero la foto de un asesino convicto trasladado a Estados Unidos en un intercambio de prisioneros envía otro mensaje.

Por Eric Nagourney

“Nadie me va a perdonar jamás”.

Esas fueron las palabras que Dahud Hanid Ortiz escribió en un correo electrónico a una pariente política después de haber irrumpido en el despacho de un abogado que creyó que tenía una aventura con su esposa y asesinar brutalmente a tres personas, según las autoridades. Por este crimen fue condenado a 30 años de prisión.

Pero, haya sido perdonado o no, Hanid Ortiz aparece radiante en una foto publicada por el Departamento de Estado que muestra a 10 estadounidenses y residentes permanentes de Estados Unidos recién liberados de una prisión venezolana como parte de un intercambio de prisioneros.

En el momento del intercambio, el secretario de Estado Marco Rubio dijo que los presos habían estado “detenidos injustamente” en Venezuela. Pero Hanid Ortiz ha sido menos generoso en su autoevaluación; al menos en lo que se refiere a sus acciones en Madrid, hace casi una década.

“Soy responsable de todo”, escribió en el correo electrónico a la hermana de su esposa, según dijeron las autoridades españolascuando solicitaron su extradición desde Venezuela, adonde Hanid Ortiz, que cuenta con doble nacionalidad, estadounidense y venezolana, había huido.

Los asesinatos tuvieron lugar en 2016.

Retrato de poca resulución de un hombre calvo que mira a la cámara
Dahud Hanid Ortiz. Foto Victor Salas

Según las autoridades españolas, Hanid Ortiz llegó al despacho del abogado en busca de un hombre que creía que tenía una aventura con su esposa, pero mató al hombre equivocado, golpeándolo hasta la muerte junto con una mujer que también se encontraba en el lugar. Ahí mató a otra mujer a puñaladas.

“Hice cosas terribles”, escribió Hanid Ortiz, veterano del ejército estadounidense condecorado con el Corazón Púrpura por las heridas sufridas en Irak. Dijo: “Perdí la cabeza”.

No se sabe cómo Hanid Ortiz llegó a abordar el avión con los demás estadounidenses liberados, algunos de los cuales habían sido capturados por el gobierno venezolano como fichas de negociación. El presidente Donald Trump es más conocido por sus promesas de expulsar a supuestos criminales de Estados Unidos, no por repatriarlos.

La imagen de un asesino convicto en un avión procedente de Venezuela, rodeado de personas alegres que sostienen banderas estadounidenses, es problemática, en el mejor de los casos, para la Casa Blanca.

Un grupo de hombres, uno de ellos con traje y corbata, de pie detrás de una bandera estadounidense.
John McNamara, en el centro, el principal diplomático estadounidense para asuntos venezolanos, con ciudadanos estadounidenses y residentes permanentes liberados de Venezuela. Dahud Hanid Ortiz está en la fila de atrás, segundo por la derecha, con una bandera en la mano. Foto Enviado Presidencial Especial para Asuntos de Rehenes.

“Eso va en contra del mensaje de Trump de que está intentando purgar este país de inmigrantes que son delincuentes violentos”, dijo Jennifer Stromer-Galley, profesora de la Escuela de Estudios de la Información de la Universidad de Syracuse.

El Departamento de Estado no respondió a las preguntas sobre por qué el gobierno había decidido incluir a Hanid Ortiz en el canje de prisioneros. Tampoco informó de su estatus tras llegar a Estados Unidos. Pero el jueves, dos personas con conocimiento del caso dijeron que Hanid Ortiz era ahora un hombre libre.

Parin Behrooz y Julie Turkewitz colaboraron con reportería.

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