Son de la loma. En busca de la radio perdida

Clever Haumán, el adolescente peruano que viajó 18 horas en bus para narrar desde una loma la final de la Copa Libertadores. Conocido como Pol-Deportes, Cliver narrará desde una cabina de radio la final de la Champions Ligue, después de hacerse viral su hazaña radial superando todos los obstáculos. Foto Yahoo

Por Rubén Darío Arcila – Rubencho

Marcel Proust explora la memoria, el tiempo y la conciencia a través de los recuerdos del narrador para enseñarnos que nunca es demasiado tarde para abrazar tu verdadera vocación.

La narración más viral en la final de la reciente Copa Libertadores no salió de una cabina con aire acondicionado. Salió de la garganta de un joven transmitiendo con un celular prestado desde la cima de un cerro en Lima.

Las primeras Vueltas a Colombia se hicieron con el narrador Carlos Arturo Rueda trepado en un poste de telégrafo y luego de montaña en montaña con gorriones y repetidores superando el muro de tres imponentes cordilleras en cuyos lomos se gestó la épica de la radio colombiana: Campanario, Manjuí, la Rusia, Yarumal, Monserrate.

«Hágame un corte si me está escuchando», suplicaba el técnico enviado a los estadios intentando conseguir una línea de 500 (Teléfono fijo), después de tirar 100 metros de cable y desde allí enviar sonido al operador de Telecom que hacía el puente, por fin, al máster de la emisora para salir al aire.

En el mismísimo Tour de Francia nos tocaba cargar una bolsa de monedas para aprovechar cualquier teléfono público, llamar a Bogotá y pedir cambio rápido porque el metálico desaparecía por la ranura en cuestión de minutos. También teníamos que contar con buena suerte no sea que otro competidor se adelantara y te arrebataba al sprint la cabina telefónica. Pasaba con frecuencia.

La locura de transmitir la Vuelta a México desde la carretera y en movimiento con Armando Moncada (el hippie de Jalapa), le pasó factura a Todelar que perdió el Radioguia Veracruz al retornar en barco por Cartagena. Se pudrió en las bodegas de la aduana por falta de documentación.

Entre tanto otras antenas se elevaban al cielo desde un diminuto pueblo boyacense: ¡¡Sutatenza !! Este sistema de escuelas radiofónicas comulgaba con la clase campesina y gracias a su onda de largo alcance miles de habitantes rurales aprendieron a leer y escribir. Arrancando de cero, con un parlante en el parque, Monseñor José Joaquín Salcedo obró el milagro de convertir la radio de púlpito sagrado para alfabetizar millones de seguidores.

Así narró y emocionó a sus oyentes Clever Haumán, en una loma desde la cual divisó el partido final de la Copa Libertadores.

El verdadero héroe con sed y polvo en los labios,  como el chico peruano de 15 años en la inmensidad del cerro, les recordó a tantos colegas sin empleo en estos días grises, que la pasión no se compra. No necesitas la mejor cámara ni la credencial oficial de ningún medio. Solo necesitas la valentía y el talento para subir cualquier montaña y abrazarte, luego de mucho caminar, a tu gran vocación.

Ya saben: cuando estén secas las pilas de todos los timbres que vos apretàs, te acordarás de estas historias que protagonizaron o escribieron periodistas y locutores célebres que siempre resistieron, perseveraron por muy fuertes que fueran los vientos.

Ahora que a todos nos tocó migrar y buscar nuestra propia «nube», para no morir en el intento de reinventarnos y adaptarnos, es bueno repasar esta hoja de vuelo firmada por Bertolt Brecht: «Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda una vida: esos son imprescindibles.

¡¡Buen viento y buena mar !!

Rubén Darío Arcila – Rubencho.

Diciembre 2025.

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