Por Jesús González Barcha, MD
Ayer mi último paciente del día me dejó preocupado. Él había hecho todo “bien”: cambió la alimentación, caminaba juicioso, bajó algo de peso… pero la presión arterial seguía elevada.
Por su edad y por otros antecedentes de riesgo, insistir solo con buena voluntad ya no era opción. Le propuse tomar un medicamento y apareció la resistencia clásica: “Doctor, ¿no habrá otra forma?, ¿no puedo intentarlo un poco más sin pastillas?”
El riesgo no era teórico: una presión mal controlada a esa edad no avisa, golpea y te noquea. Salí del consultorio pensando en eso… y durante mi caminata de tarde-noche, me asaltó una idea absurda pero reveladora: ¿qué pasaría si mi paciente y yo cayéramos en un agujero de gusano rumbo al año 1400?
En esa época, el médico más influyente —aunque ya llevaba 3 siglos muerto— seguía siendo Avicena. Su Canon de la Medicina mandaba. Era el Google de entonces. ¿Hipertensión? No existía. Nadie medía la presión, nadie hablaba de riesgo cardiovascular. Si mi paciente tenía dolor de cabeza o mareo, el tratamiento estrella sería una sangría (quitarle sangre… a alguien ya en problemas), purgantes, hierbas misteriosas y rezos premium. El objetivo no era bajar la presión, sino “equilibrar los humores”. Y, sí, muchos pacientes se iban equilibrados… pero al barrio de Avicena.
Lo irónico es que hoy tenemos tensiómetros, estudios basados en ciencia sólida y medicamentos seguros y eficaces, pero aun así intentamos enfrentar enfermedades del siglo XXI con una mentalidad del siglo XV: todo menos pastillas, incluso cuando el riesgo ya no es una amenaza abstracta, sino alguien sentado en la sala de espera, con número en mano, listo para levantarse detrás de ti y acompañarte a donde vayas.
No es que Avicena fuera malo; es que no tenía opciones. Nosotros sí. Comer mejor y moverse más es la base, pero cuando las arterias ya pasaron los 60, la medicina moderna no es valentía ni terquedad: es usar todas las herramientas antes de que el agujero de gusano cardiometabólico te lleve y no regreses.
