Martes de la luenga lengua. Neologismos, por parte de, ni, amerizar

Ilustración LinkedIn

Programa Artemis o Ártemis, pronunciación

Fundación para el español urgente/RAE

En el nombre del programa espacial liderado por la NASA para volver a la Luna, la sílaba tónica es la primera, por lo que no es adecuada la pronunciación llana /artémis/.

En los medios de comunicación, esta denominación aparece escrita casi siempre en su forma original inglesa, sin tilde, como en «El Congreso de Estados Unidos respalda el programa Artemis de la NASA» o «Los retos que enfrentan los astronautas de Artemis II».

Este proyecto toma su nombre de la deidad Ártemis, que en la mitología griega se ha asociado con nuestro satélite. Aunque depende de la variante, la pronunciación en inglés es, aproximadamente, /ártimis/ o /ártemes/, siempre esdrújula. En español, tal como se comprueba en la etimología de artemisia ofrecida en el diccionario académico, se escribe con tilde en la primera sílaba, por lo que también es una voz esdrújula. 

Aunque los nombres de programas espaciales se dejan por regla general en su forma original, en este caso ya se puede encontrar en los medios la hispanización proyecto Ártemis, pronunciada y escrita enteramente en español. 

Por ello, los ejemplos anteriores pueden considerarse adecuados si se opta por la pronunciación original, pero no serían censurables con la posible adaptación: «El Congreso de Estados Unidos respalda el programa Ártemis de la NASA» y «Los retos que enfrentan los astronautas de Ártemis II».

Ver también

➤ exploración espacial, claves de redacción

La luna vista desde las playas de Cancún, México (en ese  momento Ártemis estaba en la cara oculta (foto de PDG).

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA  

por  Efraim Osorio López

eolo1056@yahoo.com

Las omnipresentes y redundantes locuciones ‘por parte de’ y ‘de parte de’ deben ser proscritas de nuestro lenguaje.

Del griego ‘neos’ (‘nuevo’) y ‘logos’ (‘palabra’), el término ‘neologismo’ se aplica a las palabras recientemente introducidas en un idioma. “Son, en general, considerados legítimos, sin necesidad de que estén sancionados por la Real Academia, los tecnicismos necesarios para designar conceptos nuevos, así como las designaciones científicas formadas con una raíz culta para atender una nueva necesidad, de acuerdo con las normas generales de la derivación” (M. Moliner). Palabras como ‘ciberespacio’ y ‘cibernauta’, que aparecen por primera vez en la vigésima segunda edición de El Diccionario (2001). Esto, en lo relacionado con la tecnología. Ya en el campo de la literatura propiamente dicha, los ‘neologismos’, para ser aceptados, deben ser no solamente necesarios, sino también enriquecedores del idioma y ajustados a su estructura. Lo que no se aplica al verbo ‘jefear’, utilizado en la siguiente comunicación de DW Español: “El funcionario reemplaza a Kristi Noem quien  jefeó una política dura contra los migrantes” (25/3/2026). Dicho verbo afea la redacción y es innecesario, puesto que el castellano tiene los adecuados para expresar la idea  pretendida, como ‘encabezar, iniciar, dirigir, promover’. A propósito, recuerdo que Gabriel García Márquez quiso introducir en nuestro léxico el sustantivo ‘átimo’ (del italiano ‘attimo’ –‘momento, minuto’), pero su deseo, a pesar de su autoridad, no se hizo realidad. ***

Las preposiciones ‘por’ y ‘de’, ellas solas, sin necesidad de la ayuda de otras palabras, desempeñan cabalmente su oficio en la oración. Por esto, las omnipresentes y redundantes locuciones ‘por parte de’ y ‘de parte de’ deben ser proscritas de nuestro lenguaje. Algo ya imposible de realizar, pues su uso es general: se oyen y se leen en cualquier declaración, en los reportajes de radio y televisión, en los comentarios de los narradores de fútbol, que la usan cada minuto, y en los artículos de la prensa escrita, como en las dos siguientes muestras: “Pero se necesita autocrítica y realismo por parte de todos sus integrantes, comenzando por su técnico Néstor Lorenzo…” (El Tiempo, editorial 2, 31/3/2026). “…para su defensa personal y de su círculo familiar ante su inclusión en la lista Clinton por parte de Estados Unidos…” (LA PATRIA, Alberto Arce Londoño, 2/4/2026). En la primera, “…de todos sus integrantes…”, suficiente; en la segunda, “…inclusión en la lista Clinton por Estados Unidos”. ¿Para qué más? ***

Información de primera página de LA PATRIA: “Por motivo de las celebraciones de Semana Santa no circulará el periódico este viernes  3 y el sábado  4 de abril” (2/4/2026). “…no circulará el viernes 3 ni el sábado 4”, de esta manera, porque, cuando en una oración negativa a la negación principal le siguen otro u otros elementos negativos, éstos se unen a la primera mediante la conjunción copulativa ‘ni’, verbigracia, ‘a la celebración no se presentaron ni el agasajado ni sus familiares’. Algunas veces, para enfatizar lo que se quiere expresar, se puede empezar la oración con la conjunción, como en el dicho ‘ni raja ni presta el hacha’, con el que se caracteriza a una persona que no sirve para nada. Interviene también en expresiones que manifiestan rechazo o algo parecido, verbigracia, ‘¡ni más faltaba!’, ‘¡ni de fundas!’. *** 

En la sección ‘Mundo’, de LA PATRIA, se lee: «…amerizarán en la costa de California», «Amerizaje en el océano Pacífico» (1/4/2026). Un lector pregunta si son castizos ‘amerizar’ y ‘amerizaje’. Sí, aparecen por primer vez en la vigésima edición de El Diccionario (1984), y son sinónimos de ‘amarizar, amarar*’ y  ‘amarizaje’. *Amarizar o amarar: posarse un hidroavión o un vehículo espacial en el mar’. 

El arte de poner comas

Por Isabel Alamar

El uso correcto de los signos de puntuación es fundamental a la hora de redactar cualquier tipo de texto.

Debemos saber que el buen empleo de las comas nos permite, entre otras cosas, lograr una adecuada entonación de cualquier frase, así como a conseguir la claridad en el mensaje que queremos transmitir.

La coma indica una pausa breve que se produce dentro del enunciado. Y en la mayoría de los casos, la coma se corresponde con una pausa en la entonación, pero hay casos en los que la coma es obligada en la escritura sin que exista pausa obligada en la entonación.

– Sí, señor (se pronunciaría todo seguido).

– Y, en efecto (se pronunciaría todo seguido sin pausas).

– Así, pues (lo mismo se pronunciaría sin hacer pausas).

El uso de la coma no siempre es indiscutible, pero un mal uso de ella –como por ejemplo el exceso o falta de comas– puede hacer incomprensible cualquier texto, ya que el cambio o supresión de este signo de entonación puede transformar totalmente el sentido de una frase.

De hecho, la coma sirve para resolver ambigüedades:

– No sé bailar, bien lo sabes.

– No sé bailar bien, lo sabes.

Vamos, seguidamente, a dividir este estudio sobre las comas en tres apartados:

Comas obligatorias, comas opcionales y usos incorrectos de las comas.

Y espero que el siguiente artículo les pueda ser de alguna utilidad.

COMAS OBLIGATORIAS

Se emplea para separar los miembros de una enumeración (grupos de palabras de igual clase o función), salvo el último elemento si este va precedido por las conjunciones: y, e, o, u. Por último y en general, se separan siempre con comas dos complementos del mismo tipo.

– Se trata de un hombre muy reservado, estudioso y trabajador.

– Miraban pasar el tiempo a través de la ventana sin descanso, sin esperanza, sin ilusiones.

– ¿Quieres tarta, galletas o pastas para merendar?

– Te lo comunicaré a finales de año, unos días antes de las vacaciones de Navidad.

Cuando los elementos de la enumeración constituyen el sujeto de la oración o un complemento verbal y van antepuestos al verbo, no se pone coma detrás del último.

– El perro, el gato, los peces y los pájaros son animales mamíferos.

– De chanchullos, mentiras y fraudes no quiere ni oír hablar.

No obstante, se coloca una coma delante de la conjunción «y» cuando la secuencia que encabeza expresa un contenido (consecutivo, de tiempo, etc.) distinto al elemento o elementos anteriores.

– Hicieron la compra, limpiaron la casa,y se fueron a jugar al parque.

Para finalizar, será recomendable el empleo de la coma cuando une oraciones de cierta extensión y distinto sujeto, y, especialmente, cuando el contenido es también diferente.

– Jaime me comentó muchas cosas acerca de sus problemas conyugales, y yo no supe cómo consolarlo.

– Juan estuvo enfermo toda la semana, y Teresa no apareció por casa.

La coma se sustituye por punto y coma con el fin de separar partes del enunciado que ya llevan comas, pero el último elemento ante el que aparece la conjunción copulativa, va precedido de coma o de punto y coma.

– En el armario puso sus trajes; en los cajones, sus jerséis, y en la mesista todo lo demás.

– Mi jefe, Joaquín Mendoza; la secretaria, Ágata Soler, y todos los empleados se reunieron después de acabar la jornada laboral.

En general, se escribe como delante de las conjunciones «y, o, ni» para evitar que se produzcan ambigüedades:

– Casi siempre estudió por la mañanas, y por las tardes nunca trabajó/ Casi siempre estudio por las mañanas y por las tardes. Nunca trabajó.

También se ponen comas delantes de las conjunciones «y, o y ni» cuando nos encontramos con dos o más oraciones unidas ya por alguna de estas conjunciones, o cuando nos encontramos con dos o más sintagmas que ya contenían dichas conjunciones:

– María duerme poco y come menos, y no deja de trabajar a todas horas.

– Sus novelas son interesantes y bien construidas, y sus poemas bellísimos.

Se escribe una coma para aislar y destacar un vocativo dentro de la frase y cuando el vocativo va en medio del enunciado, se escribe entre comas.

– Escucha, Julio, no quiero repetírtelo dos veces.

– He dicho que vengáis, chicos.

– Acércame, Isabel, el vaso.

GoConar

EN POCAS PALABRAS (Sobre la vejez)

El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad. (Gabriel García Márquez)

Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena. (Ingmar Bergman).

Los primeros cuarenta años de vida nos dan el texto; los treinta siguientes, el comentario. (Arthur Schopenhauer)

Los viejos desconfían de la juventud porque han sido jóvenes. (William Shakespeare).

Cuando me dicen que soy demasiado viejo para hacer una cosa, procuro hacerla rápido (Pablo Picasso).

Sobre Revista Corrientes 5423 artículos
Directores Orlando Cadavid Correa (Q.E.P.D.) y William Giraldo Ceballos. Exprese sus opiniones o comentarios a través del correo: williamgiraldo@revistacorrientes.com

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*