Martes de la luenga lengua. Inminente-inherente, alza, mil uno, nacionalidad

Español, el idioma de Miguel de Cervantes Saavedra

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA 

por  Efraim Osorio López, La Patria

eolo1056@yahoo.com

Esta norma no rige cuando el artículo es parte del nombre, por ejemplo, ‘los habitantes de El Cairo’.

Destacado de la primera página de LA PATRIA: «…donde la sequía no siempre resulta ser inminente a la alza de la temperatura oceánica» (El impacto de El Niño en Colombia, 19/7/2026). Como manda la gramática: “…no siempre resulta ser inherente al alza de la temperatura…”, porque, en primer lugar, ‘inminente’ no es sinónimo de ‘inherente’, el adjetivo apropiado en esa oración. En efecto, ‘inminente’ (del latín ‘imminens-entis’, participio presente de ‘imminere’, -‘amenazar, estar suspendido sobre, dominar’) se le dice a algo que está a punto de suceder, que amenaza, por ejemplo, ‘¿es inminente un apagón?’. E ‘inherente’ (del latín ‘inherens-entis’, participio presente de ‘inherere’, -‘estar unido, adherido, ligado’) significa ‘estar unido a algo de lo que, por naturaleza, no se puede separar’. En segundo lugar, “al alza”, porque, aunque éste es un sustantivo femenino, por empezar por ‘a’ en sílaba acentuada, pide el artículo masculino (‘el alza’), como ‘el agua’. Ahora bien, como se encuentran la preposición ‘a’ y  el artículo masculino ‘el’, por eufonía, resulta de los dos la contracción  gramatical ‘al’. Lo mismo, cuando concurren la preposición ‘de’ y el artículo ‘el’, que forman la contracción ‘del’. Esta norma no rige cuando el artículo es parte del nombre, por ejemplo, ‘los habitantes de El Cairo’, ‘las páginas de opinión de El Tiempo’. ***

Novecientos noventa y nueve, mil, mil uno, mil dos, etc. De esa manera enunciamos sucesiva y ordenadamente las partes de un conjunto. Por esta razón, el título de la famosa obra debería ser ‘Las mil una noches’, pero, para hacerlo más armonioso, le agregaron la conjunción, y a  fe, como decía Sancho, el resultado fue bueno. En un artículo de El Tiempo, ‘Sabores colombianos que cuentan historias’, el título de una de las fotografías que lo ilustran, dice así: “Las mil y un caras del patacón” (20/7/2026). En este caso, por la misma presentación de toda la página y por algo que trataré más adelante, no creo que la omisión de la ‘a’ del numeral haya sido error de digitación. “Las mil una caras del patacón”, o, si lo prefiere, “las mil y una…”, por supuesto. Además, y ésta es la otra razón, parece que a los periodistas se les olvidó, o no lo saben, que el adjetivo numeral cardinal ‘uno’ tiene femenino, ‘una’. Dicen, por ejemplo, y sin ‘ponerse colorados’, ‘cuarenta y un casas destruidas’ o ‘en la ciento noventa y un calle’, que oí en un noticiero del mediodía de Citytv. Correctamente, ‘cuarenta y una casas destruidas’ y ‘en la ciento noventa y una calle’ o, mejor, ‘en la calle ciento noventa y una’, porque, cuando no se emplea el numeral ordinal, el cardinal debe ir después del sustantivo. ***

En su perorata del 20 de julio ante el Congreso de la República, el señor Petro, Gustavo, dijo: “…38 nacionalidades diferentes hemos capturado en Medellín y Bogotá” (LA PATRIA, 21/7/2026). Es tan evidente el error que redunda la glosa. No importa. Ha debido decir “…hemos capturado criminales o delincuentes de 38 nacionalidades diferentes”. Es imposible ‘capturar’ algo abstracto, porque este adjetivo califica cualidades o entes que existen independientemente del objeto al que se les aplica, como ‘bondad’, ‘inteligencia’, ‘soberbia’, ‘carácter’ y ‘nacionalidad’, que El Diccionario define de la siguiente manera: “Condición y carácter peculiar de los pueblos y habitantes de una nación. // 2. Estado propio de las personas nacidas o naturalizadas en una nación”. ‘Estado’ que por razones o motivos establecidos se puede perder.

Calle empinada

CHECK IN Y CHECK OUT, ALTERNATIVAS

Por Fundación para el español urgente

 Los anglicismos check in y check out (o check-in y check-out) pueden sustituirse en español por registro o llegada, en el primer caso y según el contexto, y salida, en el segundo.

Sin embargo, es frecuente encontrar las expresiones inglesas en los medios, como en «Uno de los gestos más repetidos es el de mostrar el DNI al llegar a un hotel para hacer el check in», «Si intentas realizar el check-in y el sistema no detecta tu autorización aprobada, la aerolínea denegará el embarque» o «Dejaron el equipaje en el hotel después del check-out».

Check in y check out, escritos con y sin guion, se emplean a menudo para referirse al registro de pasajeros o huéspedes a su llegada a aeropuertos y hoteles, y a los trámites y pagos que se efectúan a la salida de estos establecimientos. Para check in, existen alternativas preferibles en español, como registro (de llegada) o, simplemente, llegada en el caso de los hoteles. También se usan facturación y facturar (en los aeropuertos). Para check out se aconseja utilizar salida.

Así, en los ejemplos anteriores se podría haber optado por «Uno de los gestos más repetidos es el de mostrar el DNI al llegar a un hotel para hacer el registro», «Si intentas facturar y el sistema no detecta tu autorización aprobada, la aerolínea denegará el embarque» y «Dejaron el equipaje en el hotel después de la salida».

PRENDER FUEGO

Al emplear prender fuego, lo habitual es referirse a lo quemado con el pronombre le, pero en algunos lugares se usa lo/la: le prendió fuego y lo prendió fuego.

En las noticias, sobre todo en las referidas a incendios, pueden verse ambas posibilidades: «Muchas de estas casas se queman con facilidad, una sola brasa les prende fuego», «El rayo del sol se magnifica y genera una subida de temperatura en el pastizal y lo prende fuego» o «Le prendieron fuego al material que se usa para encender las ladrilleras».

Como se indica en el Diccionario panhispánico de dudas, en el español general, lo habitual es entender que en prender fuego a algo el complemento directo es fuego, por lo que el complemento que indica qué se quema se expresa mediante el pronombre le(s): «Le prendió fuego (a la leña)». No obstante, en el área rioplatense, prender fuego se emplea como una expresión unitaria y para lo quemado pasan a usarse los pronombres lo(s) y la(s): «La prendió fuego (a la leña)».

Por lo tanto, todos los ejemplos se consideran adecuados.

Ver también

➤ laísmo, leísmo y loísmo, claves de redacción

➤ incendios forestales, claves de redacción

El tesoro Quimbaya que debería estar en Colombia.

LA COLECCIÓN QUIMBAYA

Por Jaime Lopera (*)

El tema de las repatriaciones que se consigna hoy en la página de opinión (Lopera se refiere a reciente segundo editorial de El Tiempo), nos sugiere invocar un tradicional reclamo que la Nación, con el beneplácito de acero de la Corte Constitucional, ha venido haciendo.

El Presidente Betancur descubrió las piezas de la hoy llamada Colección Quimbaya y, desde entonces, venimos tras sus huellas con la extraña indiferencia de los gobiernos de Uribe, Santos y Duque y una actitud favorable de Petro.

Estas piezas de la orfebrería quimbaya son más que un Tesoro: son el testimonio de un patrimonio cultural que nos distingue ante otros países, como lo son unas pirámides mexicanas o egipcias, una pagoda china, el arco del triunfo, o el viejo reloj en el Támesis.

España sabe de tamaña importancia para Colombia y nuestro ministerio de la Cultura ha priorizado la petición porque no ignora que es una avasalladora solicitud nacional por unos objetos cuyo origen es, antes que todo, la tierra quindiana que alberga la historia de una tribu que hiciera posible el valor y la belleza de los poporos: la filigrana de un casco indígena de oro es estética pura de un pasado reconciliable con el compromiso del Congreso de Diputados y el Senado español que sabrá comprender la importancia de esta repatriación como muestra de una legítima solidaridad entre pueblos afines.

Jaime Lopera Gutiérrez

 Nació Calarcá, Quindío, en 1936. Escritor, periodista y consultor de empresas y columnista en varias publicaciones (Revista Pluma, diarios Portafolio, y La Crónica del Quindío. Es autor de dos libros de cuentos cortos: La perorata y Minotauro insólito, y co-escribe para Planeta libros de autoayuda y de gerencia en colaboración con su esposa (ya fallecida) Martha Inés Bernal.

Ha publicado La culpa es de la vaca I y II, El pez grande se come al lento y recientemente, Saque al tiburón de la pecera, (2011). Su último libro de ensayos literarios, Postigos, fue editado por la Gobernación del Quindío en 2010.

Umberto Senegal considera que Jaime Lopera es uno de los pioneros de la minificcción en América Latina y el primero en Colombia, cuando en 1967 publicó en Medellín el libro La perorata y otras historias.

EN POCAS PALABRAS

El hombre es tierra que anda (adagio inca).

“El trabajo es lo que sostiene todo lo material de la vida, pero la vida humana no es solo para trabajar. Merece vivirse, y eso es tener tiempo… Tiempo para cultivar los afectos”. José Mujica, expresidente del Uruguay.

No he fracasado. He encontrado 10.000 soluciones que no funcionan. (¿)

Disfruta de la vida. Hay mucho tiempo para estar muerto» Hans Christian Andersen (1805-1875)

«Tener pudor de sí mismo —recomendaba el Libro del desasosiego, de Fernando Pessoa—, advertir que, en presencia de nosotros mismos, no estamos solos, que somos nuestros testigos, y que por eso importa actuar ante nosotros mismos como ante un extraño». (Fernando Pessoa).

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