Marco Rubio se destapa sobre Venezuela

El secretario de estado Marco Rubio y la posición de Estados Unidos frente a las elecciones, el petróleo y la diáspora venezolana en rueda de prensa. Foto AFP/Google

El secretario habla sobre petroleo, María Corina y el regreso de la diáspora venezolana esparcida en todo el continente

Por Elizabeth Mora-Mass

Venezuela se ha vuelto uno de los temas de moda en Washington, no sólo por la injerencia en toda la región latinoamericana, sino por ser uno de los aliados estratégicos de Estados Unidos, sobre todo en lo relacionado con los suministros de petróleo, en momentos en que comienza a hablarse de una guerra abierta contra Irán, al punto que ya algunas cadenas de televisión hablan de la posibilidad en su programación internacional, política y negocios.

Con este panorama, Marco Rubio, secretario de estado de la administración Trump, dio una conferencia de prensa en la cual habló del regreso de María Corina Machado, de las ventas de petróleo en el mercado mundial –de paso aprovechó para decir que China no les pagaba el crudo, si no que lo descontaba de la deuda que tenía el país bolivariano con ellos y de los pasos que se dan para el retorno de los siete millones de venezolanos que emigraron a otros países, incluyendo varias naciones latinoamericanas, como Colombia y Chile, así como Estados Unidos.

Por tratarse de un tema tan importante publicamos la conferencia completa:

PREGUNTA: Gracias, Sr. Secretario. Le agradezco que esté haciendo esto. Teniendo en cuenta el momento en que se ha producido el regreso de María Corina Machado, ¿podría decirnos si Estados Unidos la instó a regresar en este momento o si, de alguna manera, facilitó su regreso? Y, además, una pregunta más bien de carácter administrativo: ¿cuánto petróleo ha importado Estados Unidos de Venezuela hasta la fecha desde el arresto de Maduro? Sé que el Presidente ha dado varias cifras, pero ¿cuál es la cifra más actualizada de la que dispone sobre la cantidad de petróleo que ha llegado…

SECRETARIO RUBIO: Yo, sí, en cuanto al petróleo, no dispongo de cifras actualizadas. Lo que ocurre es que Venezuela está vendiendo ahora el petróleo en el mercado mundial. Parte de él, en gran parte se trata de crudo pesado, se refina en nuestras refinerías del sur de Estados Unidos. Otra parte se refina en la India, que está aumentando sus importaciones. Pero, en esencia, esto es lo que ocurría antes. El petróleo venezolano, debido a las sanciones, tenía que venderse básicamente con descuento. Los chinos nunca pagaban por el petróleo venezolano. Básicamente, se llevaban petróleo por valor de 100 dólares y, en lugar de pagarlo en efectivo, lo compensaban con la deuda que Venezuela tenía con ellos.

En otros casos, tuvieron que venderlo con grandes descuentos en todo el mundo debido a que, lo que ocurrió a partir del 3 de enero fue que el petróleo se vende ahora a precio de mercado, se ingresa en una cuenta controlada por el Tesoro y, a continuación, ese dinero se abona mensualmente y cada dos semanas mediante un proceso que se ha creado y se ha establecido con las licencias a través del Tesoro. Sin embargo, desconozco la cantidad exacta que se ha tramitado a través de esa cuenta. Simplemente no lo sé. Quiero decir, en materia de energía…Puedo facilitarle la respuesta. Es solo que no la tengo delante de mí. 

En cuanto a la primera parte de su pregunta, sobre María Corina, mire, la única vez que le desaconsejé, por ejemplo, yo personalmente, que fuera, fue justo después del terremoto. Y la razón fue muy sencilla: porque, en ese momento, lo único en lo que nos centrábamos, desde un punto de vista logístico, era en hacer llegar al país el mayor número posible de aviones con ayuda humanitaria. Y le dije que, en ese momento, lo único en lo que nos enfocábamos, llegamos incluso a gestionar el aeropuerto de allí, era asegurarnos de que pudiéramos hacer llegar la ayuda al país.

Así pues, esa fue la única ocasión en la que dije que probablemente no era el mejor momento para regresar, en medio de una catástrofe humanitaria, debido a que queríamos asegurarnos de que los aviones llegaran allí y de que estuvieran llenos, y de que no hubiera impedimentos para su aterrizaje ni problemas de esa índole. Porque lo único que queríamos era hacer llegar al país, lo antes posible, a los equipos de primera intervención y la ayuda, ya que se enfrentaban a una catástrofe muy real, y así fue. Probablemente se trate del peor terremoto de este hemisferio en 50 años, si no más. 

En cuanto a lo que ocurrió ayer, yo… somos muy conscientes de que ella quería regresar. Y lo único que puedo decirle sobre “facilitar” es que hace semanas, y me refiero a hace semanas y semanas, hablamos con las autoridades interinas y simplemente les dijimos que nuestra expectativa es que ella es venezolana, su lugar está en su país. Ese es el país del que procede. Que se le debería permitir regresar, y se le debería permitir hacerlo sin obstáculos, sin ningún tipo de problema. Y nos dijeron que podría volar al aeropuerto si así lo deseaba, y se lo comunicamos a su equipo.

Así que ella decidió hacerlo; ahora bien, creo que, según ellos, ha tenido algunos obstáculos, pero eso no tuvo nada que ver con nosotros. Se trataba de obstáculos bilaterales. Eran países que no querían dar la cara, que tienen sus propios intereses en lo que respecta a Venezuela, por ejemplo, y países que no querían meterse en el medio por una u otra razón. Pero desde nuestra perspectiva, hace semanas y semanas nos dijeron que ella podría regresar y que no se le molestaría. Y tengo entendido que, cuando entró ayer, y tras haber atravesado el país, no tuvo ningún inconveniente ni problema: ni al entrar ni una vez que ya estaba dentro.

SECRETARIO ADJUNTO JOHNSON: Estupendo. Responderemos a la siguiente pregunta, de Ed Wong del The New York Times.

Creo que su micrófono está apagado, Ed. ¿Hola? 

PREGUNTA: Oh, hola. Sí. Lo conecté. Secretario.

SECRETARIO RUBIO: Casi pierde su turno. Casi pierde su turno; tuvo suerte. Adelante. 

PREGUNTA: Gracias; se lo agradezco. Quería preguntarle sobre un aspecto tenso que se aprecia en las declaraciones que ha realizado María Corina sobre el actual acuerdo petrolero. Ha criticado a Betancourt. Sé que Estados Unidos considera que este acuerdo petrolero es la mejor oportunidad para que Venezuela fortalezca su economía y consiga ingresos para el país. La propia Machado lo ha criticado; es posible que vuelva a hacerlo en el futuro. Afirma que Betancourt representa al antiguo régimen y a la oligarquía asociada a él. ¿Cómo aborda usted esta cuestión?

SECRETARIO RUBIO: Bueno, en primer lugar, hay que entender el acuerdo petrolero: dicho acuerdo no es más que una parte del sector en su conjunto. Esta empresa, NABEP, esa de color azul, o como se llame, Blue Energy, controla los yacimientos petrolíferos; muchos de ellos, la mayoría de los que controlaba, solían ser explotados o estaban en manos de empresas chinas o rusas. Así que podríamos haberlo dejado así, supongo. O podemos decidir firmar este acuerdo estratégico con esta empresa. Es la mayor empresa privada que opera bajo licencia en Venezuela, pero no representa la totalidad de la industria petrolera venezolana. Hay muchos otros yacimientos, incluidos aquellos en los que Chevron se ha expandido, aquellos en los que Exxon tiene interés y aquellos en los que está interesada Reliance, de la India.

Así pues, lo que hace este acuerdo, bien, es que, gracias a la participación del Gobierno de Estados Unidos, ahora permite a la empresa con la que nos hemos asociado realizar inversiones de capital masivas para aumentar la capacidad productiva. Hay que tener en cuenta que, debido a las sanciones y a la corrupción, ha habido muy poca inversión en capital y en la infraestructura de su sector energético. Por lo tanto, su producción es insuficiente, y gran parte de ello se debe a que no invirtieron nada en capital. Exacto, la cleptocracia simplemente se apropió de todo el dinero, pero en realidad no reinvirtió nada en el negocio.

El hecho de que mantengan relaciones comerciales con nosotros, el hecho de que ahora sean socios de Estados Unidos, les proporciona la seguridad que necesitan, y ya han comenzado a hacerlo, para salir al mercado y realizar inversiones masivas de capital, algo que, de hecho, están llevando a cabo. No aportamos ni un céntimo. No estamos invirtiendo ni un dólar en esto. Pero se ha generado la confianza en el mercado de que ahora pueden salir y recaudar el dinero necesario para atraer la inversión de capital que permita aumentar la capacidad productiva de Venezuela.

En segundo lugar, esto supone una enorme ventaja estratégica para Estados Unidos, ya que nos da acceso, básicamente, a una reserva a la que podríamos recurrir en tiempos de crisis o necesidad. Por otra parte, genera ingresos, por los que habría que pagar regalías al Gobierno.

En cuanto a sus críticas al acuerdo, bueno, no pasa nada. Es decir, esa es su opinión al respecto. Y, en definitiva, se trata de un contrato que consideramos muy sólido. En última instancia, es un acuerdo que tendrá que cumplir con toda la legislación estadounidense sobre blanqueo de capitales y corrupción, así como con los tribunales de Estados Unidos y cuestiones de esa índole. Por lo tanto, consideramos que es un acuerdo muy, muy sólido. No tiene por qué estar de acuerdo con él ni que le guste, pero creo que eso es independiente de la cuestión de las elecciones y la democracia.

Creo que, pase lo que pase, una vez que la gente comprenda lo que significa el acuerdo, verá que solo es una parte del sector energético global de Venezuela. Y, ya fuéramos nosotros, los chinos o los rusos, alguien iba a hacer negocios con estas personas porque se trata de yacimientos productivos. Por lo tanto, creemos que les conviene más hacer negocios con nosotros que con cualquier otro, y esto simplemente les permite invertir rápidamente en el capital necesario para aumentar la capacidad productiva de un país que ha sufrido una grave falta de inversión.

SECRETARIO ADJUNTO JOHNSON: Bien, el turno para Marc Caputo de Axios.

PREGUNTA: Bien, creo que he aprendido como funciona esto. ¿Me escuchan?

SECRETARIO ADJUNTO JOHNSON: Le escuchamos.

PREGUNTA: Muy bien, excelente. ¿Hasta qué punto cree usted que Delcy Rodríguez es sincera en este asunto? Le va a pedir que, en esencia, renuncie al poder unos años antes de lo previsto. Y, en un plano más concreto, hoy, en su rueda de prensa en Caracas, ha denunciado en dos ocasiones las, y cito, “agresiones externas”, la agresión de carácter militar contra Venezuela, refiriéndose claramente a Estados Unidos. Así que tengo curiosidad por saber cuál es nuestra confianza, cuál es su confianza, en ella.

SECRETARIO RUBIO: Bueno, tres cosas. En primer lugar, sus Miami Hurricanes se mostraron muy vulnerables a los pases “Hail Mary”, para que lo sepa. En segundo lugar, como ha podido comprobar en las últimas dos semanas, esto… No debería presumir, porque los Gators han tenido un par de semanas un poco malas, Marc.

Bien, permítame volver a su pregunta sobre Delcy. Sí, no creo que Delcy se haya pronunciado nunca a favor de la operación que tuvo lugar el 3 de enero. Dicho esto, hasta ahora este proceso… ¿cómo juzgamos todo esto? En última instancia, lo juzgamos no por la retórica, sino por las acciones, ¿de acuerdo? Y las acciones son las siguientes: les hemos pedido que hagan ciertas cosas que redundan en beneficio de la seguridad nacional de Estados Unidos, y las han hecho, algunas de las cuales no voy a revelar ni a comentar aquí, pero las han hecho. Puedo… basta con decir que, a día de hoy, la influencia de iraníes y cubanos en Venezuela, y de otros, se ha reducido sustancialmente, si no eliminado por completo.

Les hemos pedido, les hemos pedido, que persigan a las organizaciones delictivas, y así lo han hecho. Les hemos pedido que deporten a personas buscadas por la justicia de Estados Unidos, como Alex Saab, y lo han extraditado; hoy se ha declarado culpable y ahora es un testigo colaborador en nuestro sistema. Les hemos pedido que se aseguren de que este proceso de transición siga adelante, y así lo están haciendo. Quiero decir que han aceptado estos acuerdos. Han aceptado el nuevo TSJ. Han aceptado que esto siga adelante. 

Por lo tanto, creo que la cuestión de la confianza, mire, la confianza, no se basa en la retórica. Se basará en las acciones. Al fin y al cabo, eso es realmente lo que nos importa. Si al final contamos con un nuevo TSJ, un nuevo CNE, unas nuevas elecciones y un nuevo sistema de gobierno, eso es lo que queremos. E, independientemente de lo que se diga mientras tanto, siempre que se produzca, este es un proceso basado en los resultados. Y, hasta ahora, francamente, todo lo que hemos solicitado en este proceso, ya sean reformas económicas o políticas, se está llevando a cabo. Y consideramos que eso es positivo y que denota espíritu de colaboración, al margen de lo demás que esté ocurriendo.

Lo segundo que voy a decir, creo que su pregunta era sobre…¿cuál era la otra parte de su pregunta? 

¿Le desconectamos el micrófono? ¿Qué ocurrió?

SECRETARIO ADJUNTO JOHNSON: ¿Podemos conectar el micrófono de Marc de nuevo, muchachos?

SECRETARIO RUBIO: Bien, creo que abarcamos lo principal de lo que estaba preguntando, ¿cierto?

SECRETARIO ADJUNTO JOHNSON: De acuerdo. Pasamos ahora a The Wall Street Journal. Tiene la palabra Vera Bergengruen.

PREGUNTA: Bien, ¿me escuchan?

SECRETARIO RUBIO: Sí.

PREGUNTA: De acuerdo. Gracias por explicarlo así. Así pues, ha expuesto todas estas condiciones que, obviamente, deben cumplirse antes de que Venezuela pueda celebrar elecciones. Pero, ¿qué impide al Gobierno actual, son muchas condiciones y, como usted ha dicho, se necesita mucho tiempo para que todo esto encaje, utilizar estos requisitos para retrasar las elecciones indefinidamente? ¿Y cómo utilizaría Washington su influencia, tal y como ha mencionado, para evitar eso?

SECRETARIO RUBIO: Bueno, lo que les impide hacerlo es el hecho de que… permítame explicárselo de esta manera. Creo que su pregunta realmente es: ¿cómo sabemos que esto no es una táctica dilatoria? Es decir, ¿y si simplemente intentan agotar nuestro tiempo durante dos años? Eso no va a suceder. Quiero decir que contamos con plazos acordados y, hasta ahora, han cumplido todos y cada uno de ellos. Y lo digo a pesar del retraso que se produjo con el terremoto, que ralentizó en cierta medida el proceso.

Pero, quiero decir, tenemos unas expectativas muy claras y, al fin y al cabo, Venezuela sigue siendo una economía y un país que funciona bajo el régimen de sanciones, que sigue estando fuertemente sancionado. Y en la medida en que hoy en día pueden hacer negocios y operar, es porque estamos concediendo exenciones o licencias generales que permiten que se lleven a cabo determinadas actividades económicas. Así pues, a decir verdad, Estados Unidos tiene una influencia significativa sobre la dirección que toman estas conversaciones y los resultados que obtenemos de ellas. Por lo tanto, nuestra expectativa… No… mire, no quiero mostrarme hostil aquí, porque hasta ahora han cumplido con todo lo que les hemos pedido que hagan y han respetado todos los plazos en los que estamos trabajando.

Si ese proceso no da resultado, entonces volveremos al punto de partida, supongo, pero por eso es precisamente por lo que este proceso tiene que funcionar. Y por eso no queremos ver, por eso me referí a ello muy claramente ayer, y es que todo el mundo debería comprometerse con este proceso de transición: todo el mundo. Eso incluye a las autoridades interinas. Y no tengo indicios de que no tengan intención de cooperar con este proceso que hemos establecido en cuanto a cómo debe llevarse a cabo la transición. No sé qué otra opción tienen, porque si no cooperan con ello, obviamente, Estados Unidos… esa es la razón por la que hemos suspendido algunas de estas sanciones. Es la razón por la que hemos permitido que se lleven a cabo determinadas actividades económicas. Es la razón por la que hemos llevado a cabo una serie de medidas, como incentivo para que este proceso siga avanzando.

Pero tengo la esperanza de que sigan cumpliendo estas expectativas porque, francamente, a largo plazo también les conviene. Pero, quiero decir, no vamos a conseguir… nadie va a quedarse esperando a que pasen las cosas por sí solas. Me refiero a que soy consciente del calendario, del plazo y de las limitaciones. Es decir, en el mejor de los casos, me quedan dos años y dos meses en este cargo. Por lo tanto, tengo la clara intención de ver este asunto resuelto con suficiente antelación antes de que deje este cargo, o estos cargos. Así pues, estamos muy comprometidos con ello, y me siento muy optimista respecto a que vamos a cumplir esos plazos y a llegar a donde necesitamos estar.

SECRETARIO ADJUNTO JOHNSON: Bien. Y ahora responderemos a la última pregunta que será de Olivia Gazis de CBS. Creo que su micrófono está desconectado.

PREGUNTA: ¿Me puede oír?

SECRETARIO RUBIO: Sí.

SECRETARIO ADJUNTO JOHNSON: Le escuchamos.

PREGUNTA: De acuerdo, gracias. Gracias, Sr. Secretario. Solo para profundizar en lo que acaba de decir: además de las peticiones y expectativas, ¿se ha ofrecido a Delcy y a Jorge algún incentivo por parte de Estados Unidos para facilitar una transición, incluida la inmunidad ante procesos judiciales?

Y, si me lo permite, dado que es la última intervención, en lo que respecta a Cuba y al mensaje que se está transmitiendo allí, donde también está presionando para que se produzca un cambio político, ¿por qué insta a los cubanos a colaborar con la CIA en lugar de organizarse de forma pacífica? ¿Qué les está pidiendo que hagan? Gracias.

SECRETARIO RUBIO: Sí, lamentablemente no voy a responder a la segunda pregunta. Es solo que… no puedo responder a eso más allá de decir que creemos que Cuba necesita un cambio muy drástico, y la orientación… quiero decir, es un caso totalmente distinto al de Venezuela, se presenta de forma muy diferente. Y lo dejaré ahí, lamentablemente, en cuanto al segundo punto.

En cuanto a su primer punto, no, definitivamente no se habla de procesos judiciales ni de nada por el estilo. Es muy sencillo, ¿de acuerdo? Venezuela tiene dos opciones. En este momento solo hay dos opciones para Venezuela, y diría que esto es válido para todas las partes implicadas, ¿de acuerdo? No me refiero únicamente a Delcy y Jorge ni a ninguna de las demás personas del… del Gobierno interino, ni tampoco a la oposición. Me refiero a todos en general. Venezuela tiene aquí dos opciones.

La primera opción consiste en iniciar verdaderamente un período de reconciliación y reforma, de modo que puedan celebrar unas elecciones que den lugar no solo a un gobierno elegido democráticamente, sino también a una república duradera. Y eso les brinda la oportunidad de prosperar económicamente y de volver a ser un país en el que la economía prospere, la población sea feliz y 7 millones de personas no tengan que huir, y muchas de ellas puedan, de hecho, regresar y volver a vivir en su país. Esa es la opción A. Y el único proceso que nos llevará hasta allí es el que estamos siguiendo en este momento. ¿De acuerdo?

He sido testigo durante 15 años y he apoyado todos estos movimientos: las protestas callejeras, las marchas, el enfrentamiento contra los cañones de agua, el encarcelamiento de los presos políticos, las sanciones… todo eso. Quiero decir que… llevo involucrado en esta cuestión de Venezuela desde 2014, así que he sido testigo de todas sus etapas: el intento fallido durante la primera Administración de Trump de provocar una rebelión interna. Por cierto, se suponía que eso iba a estar liderado por la transición del TSJ en aquel momento, Maikel Moreno, pero al final no funcionó. He visto cómo se han ido desarrollando todos estos acontecimientos. Y no se va a alcanzar la democracia a base de protestas callejeras. Simplemente no es así: la forma de hacerlo pacíficamente es a través de un proceso, y es el que hemos establecido. Y si este proceso no funciona, la alternativa será peor. La alternativa será o bien la violencia y el conflicto armado dentro del país, o bien volver a la situación que ha prevalecido durante los últimos 20 años, que no ha sido beneficiosa para el pueblo de Venezuela.

Así pues, desde nuestro punto de vista, ya sea que… este sea el único proceso, es la única opción disponible. Este proceso tiene que funcionar. Y si… y si fracasa, entonces creo que, muchachos, al fin y al cabo, mi interés aquí es garantizar que Venezuela pueda tener una república que funcione, con un sistema de leyes en el que haya una oposición, pero también un partido mayoritario; que la gente vaya a votar cada cuatro años, o cada cinco, o cada tres, lo que decidan: que voten por una nueva Asamblea Nacional, por nuevos presidentes, que se alternen en el poder, como ocurre en numerosos países de toda la región; y una economía que tenga la oportunidad de prosperar, de modo que no solo las personas que viven allí ahora puedan seguir viviendo allí, sino que los 6 ó 7 millones de personas que se vieron obligadas a huir del país puedan regresar a su país. Muchas de ellas desean volver y volver a estar en Venezuela, y se encuentran dispersas por todo el mundo. Y deseo que todo eso ocurra sin derramamiento de sangre. Quiero que todo eso suceda sin una guerra civil. Quiero que todo eso suceda sin volver a caer en un ciclo interminable de sanciones, amenazas e idas y venidas. Y estamos intentando dar a ese proceso la oportunidad de funcionar, y nunca hemos estado tan cerca de lograrlo.

Y la diferencia entre este proceso y lo que negoció la Administración de Biden es que ellos hicieron una serie de concesiones iniciales que eran irreversibles, nosotros no hemos hecho ninguna concesión irreversible, y permitieron que las elecciones se celebraran utilizando la infraestructura actual, que fue diseñada por el régimen de Maduro para amañar las elecciones. Por lo tanto, esa infraestructura debe sustituirse para que estas elecciones sean válidas. ¿Cómo puede celebrarse una elección legítima en Venezuela cuando el Consejo Electoral está controlado por personas leales a una de las partes, con la facultad de decidir que tal o cual persona no pueda presentarse a las elecciones, de modo que no figure en las papeletas? ¿Cómo se pueden celebrar elecciones legítimas en Venezuela cuando se cuenta con un tribunal supremo totalmente politizado y que va a dictaminar que todo lo que el régimen desee es legal y está permitido? Hay que cambiar la infraestructura electoral, ni en diez años, ni en cinco, ni en dos; debe hacerse rápidamente, dentro de los plazos que hemos establecido. Y creo que estamos logrando avances reales en ese sentido. Pero si alguien intenta descarrilar ese proceso, estará causando un gran perjuicio a Venezuela; da igual quién sea, si son las autoridades interinas las que intentan perjudicar este proceso o dejan de cumplir con lo establecido, entonces tendremos un problema. Pero no espero que eso ocurra. De verdad que no. Pero, como he dicho, vamos a estar muy atentos a ello porque es una prioridad.

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Directores Orlando Cadavid Correa (Q.E.P.D.) y William Giraldo Ceballos. Exprese sus opiniones o comentarios a través del correo: williamgiraldo@revistacorrientes.com

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