William Giraldo Ceballos
Los librepensadores no tienen cabida en los medios cuando a los grupos empresariales no les convienen o simplemente no les gusta que sus empleados, así sean periodistas, quieran ejercer la libertad de expresión contrariando ideologías e intereses particulares.
La directiva presidencial que marca normas a los funcionarios oficiales para no dar la información, no conceder ruedas de prensa, no permitir que los periodistas pregunten y que los ministros y directores de las entidades solo puedan informar previo control de la Presidencia de la República, es censura y no solo es inconstitucional sino que ese control a las comunicaciones es una amenaza a los cimientos democráticos y el derecho a la ciudadanía a estar informada.
Los periodistas y los dueños de los medios de comunicación no pueden ser indiferentes ante estos hechos. La censura está prohibida en Colombia.
El artículo 20 de la Constitución Política de Colombia garantiza la libertad de expresar y difundir el pensamiento, la libertad de informar y recibir información veraz e imparcial, y prohíbe expresamente la censura previa.
La directiva presidencial mencionada es lo que expresamente prohibe la Carta Magna: la censura previa.
Se han hecho publicaciones recientemente en las que se pide equidad con el manejo de pautas comerciales del gobierno como una manera de equilibrar cargas, pero creer la pauta publicitaria oficial debe repartirse de manera equilibrada como herramienta democrática es lo más equivocado que se ha dicho. Eso es admitir que los medios deben alimentarse parasitariamente de la propaganda gubernamental para informar aunque no sea la verdad.
Y, de otro lado, suspender programas periodísticos por «razones económicas» como se le ha dicho a lectores, oyentes y televidentes, es otra de las mentiras que acabaron con la confianza de los colombianos en los medios de comunicación. Si fuera por razones económicas los grupos Santodomingo y Ardila habrían cerrado El Espectador y La República por las pérdidas que les dejan, pero que les permiten apuntalar el cuarto poder del que tanto se ha dicho en la historia. Si no fuera por eso, por poder, El Tiempo también estaría cerrado.
Echar a periodistas «molestos» para el establecimiento, es censura. No tiene otro nombre.

Y Laureano Gómez, el máximo líder que vive en la memoria de los conservadores colombianos, advertía en la caricatura de Vladdo…
Camila Zuluaga, Ana Cristina Restrepo las sacó el grupo Santodomingo de la emisora Blu Radio y a Vladimir Florez,caricaturista conocido nacional e internacionalmente como «Vladdo», lo echó el Grupo Ardila de RCN. Ellos tres, a lo largo de los años han demostrado independencia para ejercer el periodismo, expresar libremente sus opiniones y respetar también la opinión de quienes se manifiestan de manera contraria a ellos al abordar temas políticos, económicos, judiciales o sociales.
Los echaron porque así lo quisieron los grupos económicos. Es que ni siquiera el presidente De la Espriella les había pedido las cabezas de las dos periodistas y el caricaturista. Eso es lo que hasta ahora se sabe.
Algunas agremiaciones no se han pronunciado ante esta grave amenaza a la libertad de prensa. Argumentan neutralidad para no llamar censura por su nombre ni para reclamar libertad de prensa. De manera vergonzante y tapada explican sus silencios con pretextos cómplices: que las decisiones de ambos grupos empresariales frente a los periodistas silenciados tienen «tanto de largo como de ancho», tácita descalificación a los colegas que supuestamente estaban «atacando» al gobierno. Es que no se abandona de la noche a la mañana la vocación de ser idiota útil.
¿Pueden creer las agremiaciones periodísticas que el Gobierno va a sancionar o a quitarles licencias y frecuencias de sus medios de comunicación a quienes le financiaron la campaña y le hicieron la propaganda con la que ganó, porque los periodistas critican o investigan a los funcionarios públicos?
El control al periodismo, como lo ha dispuesto el gobierno acaba con las investigaciones periodísticas al poder público, impide la denuncia de los abusos de poder y de la corrupción. El gobierno cuenta con la manga ancha que le dan los medios tradicionales para decir lo que le convenga a la sociedad, a los colombianos.
Zuluaga, Restrepo y Florez se suman a otros apellidos independientes del periodismo como Cano, Samper, Reyes, Santos, Caballero, Herrán, Coronell, Orozco…por mencionar sólo algunos.

Dejar una contestacion