Por Ernesto Amezquita Camacho
Considerando que ha sido deplorablemente inhumano, sobre todo en los últimos años, el tratamiento de la población migrante en el exterior, olvidándose que todos somos de alguna manera migrantes, reconforta el decreto del gobierno de España, dado a conocer ésta semana por el ministerio de inclusión, seguridad social y migraciones de ese país, y que según dicho texto, respaldado en el congreso español con 310 votos a favor y 33 en contra, se convierte en la vía reglamentaria más rápida, eficaz, y garantista, para dar una respuesta inmediata, ordenada y plenamente conforme al marco legal, español y europeo, sobre la regularización de de miles de nuestros compatriotas, y «reconoce y dignifica a quienes viven ya entre nosotros», según se afirma en el decreto que regulariza a todos los que se encuentren residiendo, ilegalmente, pese a que ningún ser humano es ilegal en el mundo, ya por el solo hecho de nacer, tiene una personalidad jurídica, así sea indocumentado, según las exigencias de cada país.
Se pretende legitimar la permanencia en España de residentes sin papeles, y por tanto facilitar las posibilidades de un trabajo digno y productivo, a cientos de miles ciudadanos, que han vivido ilegalmente en el país ibérico.
Reconoce el gobierno español, los altos índices productivos que ha generado la migración en España, donde desde la última reforma laboral, se recinoce hay más de ochocientos mil afiliados extranjeros, y el 75% de las personas afiliadas a la seguridad social, son de origen extranjero.
Por ser notoria allí la presencia de Colombianos, y una alta población del eje cafetero, Antioquia y la costa colombiana, es de trascendental importancia tal determinación, máxime cuando no solo permite regularizar la existencia de éste grupo humano productivo y con alto nivel de calificación, voluntad de trabajo, y contribución al desarrollo de la economía de España, sino además, porque al regularizárles su situación, se está combatiendo la trata de personas, y las mafias internacionales que se apoderan de sus pasaportes, y los esclavizan por su condición de irregulares.
Desde hace más de veinte años no se hacían éstos procesos reguladores, y los más cercanos se habían efectuado en Italia y Portugal.
En Suramérica, el más significativo proceso similar, y el cual tuve oportunidad de ayudar a coordinar e implementar, fue el iniciado como «misión identidad en Venezuela» desde el año 2003-2004, respaldado en los decretos 2823 y 3041 del 2004, que culminaron naturalizando y regularizando gratuitamente, a más de un millón doscientas cincuenta mil personas, no solo colombianas, sino también de muchos otros países, atraídos tanto por las fantasías del oro negro, así como por los albores de la revolución bolivariana, y sus propuestas iniciales de reivindicación económica, política y social.
Contribuyamos informándole a nuestros compatriotas éstas medidas del actual gobierno español, para acceder a las cuales, se requiere haber vivido mínimo cinco meses antes del 31 de diciembre pasado en España, no tener antecedentes penales, y presentar la solicitud de regularización migratoria antes del 30 de junio del presente año, lo cual beneficiará a una alta franja de nuestros compatriotas residentes en ése país, quienes contribuyen con sus remesas, al sostenimiento de sus familias en Colombia.
Encontré en Argentina, un viejo poema-homenaje a los migrantes que dice, “ y llegué hasta aquí, trayendo en mis maletas, las miradas de mis padres, un beso tierno de mis abuelos, y una foto para recordarles». Ernesto Amezquita Camacho.

Dejar una contestacion