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Andrés Osorio Guillot
Coordinador de newsletter
Hay que volver a hablar del gas en Colombia, pues el pasado 5 de febrero Vanti, empresa que presta el servicio de comercialización y distribución en 105 municipios, además de Bogotá, comunicó que, por el aumento en el precio de la molécula de gas natural y el mayor costo por la distancia del transporte, la factura en diferentes zonas del país aumentaría hasta 36 % a partir de este mes. Eso quiere decir que un usuario pagaba $20.000, pagaría más de $27.000.
Aunque en estos momentos es difícil saber con certeza de cuánto será el incremento, de acuerdo con Naturgas, que representa a 29 empresas productoras, transportadoras, distribuidoras y comercializadoras de gas natural, los usuarios que verán mayores incrementos en sus facturas son los del sur y centro del país, es decir, Tolima, Huila, Putumayo, Eje Cafetero, Risaralda, Quindío, Caldas, Cundinamarca, Boyacá, y Antioquia
Pero volvamos más atrás: el año pasado se presentaron dos versiones sobre el gas natural en el país. El Gobierno Nacional decía que la producción nacional bastaba para atender la demanda, mientras que varios gremios y empresas del sector de energía y gas advirtieron que sería necesario importar para mantener el servicio.
En este momento es un hecho que Colombia usa gas importado, aunque hay que aclarar que solo es el 4 % del total. El presidente Gustavo Petro, por medio de su cuenta de X, acusó a las empresas de estar especulando, mientras estas se mantienen en su postura y aseguran que esa gestión es necesaria para garantizar el servicio.
Rodolfo Anaya, presidente del Grupo Vanti, dijo que los aumentos no le convienen a nadie, pero que es necesario enfrentar esta situación.
Por su parte, Andesco, gremio que reúne a las empresas de servicios públicos domiciliarios y de comunicaciones, dijo que la compra de gas importado no es una decisión arbitraria, sino una necesidad ante la falta de oferta en el país y que el aumento de los precios se debe a varias razones: menor producción nacional, por la declinación natural de los campos y la falta de nuevos desarrollos, y la menor disponibilidad de contratos en firme.
Karen Quintero, periodista económica, cuenta en su reportería que “Desde 2016, en Cartagena hay un terminal de importación y regasificación, SPEC LNG. Hasta el año pasado solo se importaba para respaldar la generación térmica, es decir, para que las plantas tuvieran gas para producir energía en los momentos que el país lo requiere, como las sequías. Alejandro Castañeda, director de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg), explica que la capacidad de la terminal es de 450 millones de pies cúbicos de gas natural por día, de esa cifra, 40 millones de pies cúbicos están disponibles porque los térmicos no los necesitan, esa es la cantidad que, básicamente, se ha comercializado desde diciembre. Se estima, entonces, que se está importando el 4 % de la demanda”.
Sergio Cabrales, profesor de la Universidad de Los Andes, explicó que hay tres componentes para analizar la tarifa del gas: molécula, transporte y distribución, los dos primeros suben considerablemente con la importación.
“Para empezar, el experto estima (una cifra que también confirmó a este diario una empresa del sector) que por cada millón de BTU, en promedio, se pagaban US$6, mientras que el precio del importado es mucho más alto, entre US$16 y US$18. ¿A qué se debe? A todo el proceso que se necesita para transportarlo desde la fuente, que puede ser Estados Unidos o Trinidad y Tobago. Básicamente, el gas se comprime para que sea líquido (se conoce como GNL), se transporta en buques especializados y luego se regasifica para inyectarlo a la red nacional”, escribió Quintero.
Gremios y expertos señalan que el gas local está subiendo de precio por lógicas del mercado, y que cuando se venzan más contratos en diciembre de este año, el precio seguramente vuelva a aumentar. Se espera que para 2026 el déficit de gas local sea mayor.
La esperanza de que Colombia vuelva a ser autosuficiente es el gas del pozo Sirius, que entraría al mercado hasta 2029. “Con corte a diciembre de 2023, según la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), las reservas probadas de gas en el país eran de 2,3 terapiés cúbicos, pero con Sirius estas podrían aumentar en un 200 %”, destacó Quintero.