Por Jairo Cala Otero / Corector de textos
Es sabido que las palabras con terminaciones en ando y endo reciben el nombre de gerundios. Son formas verbales porque dependen de otro verbo principal. Hay variantes en el uso del gerundio, pero me ocuparé solamente de señalar el error más frecuente: usarlo como acción de posterioridad. Es decir, para indicar una acción que sigue a otra citada con el verbo principal.
En los medios periodísticos colombianos es común leer y escuchar, por ejemplo:
* «Ayer se produjo un ataque de la guerrilla, muriendo tres soldados y cinco insurgentes».
* «Anacleto estudió en Bogotá, yendo después a vivir a Washington».
* «La erupción del volcán originó una nube de ceniza, provocando el cierre del espacio aéreo».
* «Sinforosa nació en Bucaramanga, graduándose en Derecho en 1989».
* «El atracador hizo dos disparos, huyendo a continuación en un vehículo robado».
La irregularidad en estas construcciones gramaticales consiste en que señalan dos acciones, pero una antecede a la otra; no ocurren de modo simultáneo, como por norma general se tipifica el gerundio.
Las formas correctas de tales oraciones son:
*«Ayer se produjo un ataque de la guerrilla, y murieron tres soldados y cinco insurgentes»: Primero sucedió el ataque; luego, como consecuencia de él, murieron los tres soldados y los cinco guerrilleros.
* «Anacleto estudió en Bogotá, y fue después a vivir a Washington»: En primer lugar, Anacleto estudió en Bogotá, y el viaje lo hizo mucho después.
* «La erupción del volcán originó una nube de ceniza, y provocó el cierre del espacio aéreo»: Fueron cerradas las operaciones aéreas después de la erupción, no durante ella.
* «Sinforosa nació en Bucaramanga, y se graduó en Derecho en 1989»: Primero, Sinforosa hizo los estudios, pero la graduación ocurrió después.
* «El atracador hizo dos disparos, y huyó a continuación en un vehículo robado»: La huida se produjo después del atraco, no durante él.
Sin embargo, hay casos en que las dos acciones son tan inmediatas que prácticamente se entienden como simultáneas. Ejemplo: «Cayó desde un carro en marcha, estrellándose contra el pavimento». Aquí el gerundio es correcto.
También cuando el gerundio indica una relación de causa: «El río se desbordó, obligando a la gente a huir en medio de la noche».
Un gerundio, como ocurre con los verbos en infinitivo (sin conjugación), puede ser simple (entrando) o compuesto (habiendo entrado). En ambos casos el gerundio no tiene marcas de número, persona, tiempo y modo. Eso hace que su interpretación dependa de factores externos al grupo verbal que encabeza. Así, por ejemplo, en la oración «Ananías ganó un premio en la empresa contando chistes», se indica que la acción de contar chistes es propia de Ananías, pero es anterior a la de ganar el premio; y que «contando chistes» es la forma de ganar aquel premio.
Suele llamarse ‘gerundio adjunto o circunstancial al que funciona sintácticamente como modificador de un verbo sin ser argumento suyo’. Ejemplos:
«Redactó el trabajo poniendo todo el cuidado del mundo».
«Se protegía de la lluvia tapándose con un periódico».
«Lo curó de la herida aplicándole antibióticos».
En los dos primeros casos se indica que hay simultaneidad de acción: mientras un asunto sucede, el otro también: 1.- La redacción del trabajo se hacía al tiempo que quien lo ejecutaba ponía toda su atención. 2.- Mientras llovía, alguien se protegía del agua, al mismo instante, con periódicos. El tercer caso sucede cuando al verbo se le añade un pronombre (le), el cual recibe el nombre de proclítico. Es también gerundio

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