El caso Epstein profundiza el descontento de la extrema derecha con Trump

“No lo acepto, y creo que nadie debería aceptarlo”, dijo Marjorie Taylor Greene sobre la decisión de no revelar más información sobre Jeffrey Epstein. Foto Kenny Holston/The New York Times

Por Annie Karni

Reportando desde Washington

La representante Marjorie Taylor Greene, la republicana de derecha de Georgia que descubrió la política a través de la teoría de la conspiración QAnon, siempre ha sido una de las acólitas más fervientes del presidente Donald Trump en el Congreso.

Pero, por estos días, está criticando mucho a su “presidente favorito”, en particular su cambio de opinión sobre revelar una evaluación completa del caso de Jeffrey Epstein.

“Es un giro total sobre lo que se había dicho de antemano, y la gente no está dispuesta a aceptarlo”, dijo Greene en una entrevista, luego de que el Departamento de Justicia dijera que no sería “apropiado ni justificado” revelar más información sobre el financiero caído en desgracia, quien murió en prisión en 2019 a la espera de un juicio por cargos de tráfico sexual.

Fue el más reciente destello de frustración dentro de la facción de extrema derecha de Trump en el Capitolio. Tras una luna de miel de seis meses en la que un Partido Republicano díscolo ha permanecido unido en su mayor parte por una lealtad sin fisuras al presidente, ahora hay indicios de un posible resquebrajamiento de la coalición política de Trump.

En las últimas semanas, Greene y otros republicanos de derecha han criticado la postura belica del gobierno respecto a Irán, la marcha atrás del presidente en su apoyo a Ucrania en su guerra contra Rusia y el giro del Departamento de Justicia en el caso Epstein. Han sugerido que, en cada uno de estos temas, Trump ha traicionado a los votantes que lo eligieron.

“No lo acepto, y creo que nadie debería aceptarlo”, dijo Greene sobre la decisión de no revelar más información sobre Epstein. “Creo que es un golpe bajo que la gente normal vaya a la cárcel todo el tiempo, cuando meten la pata y hacen algo malo, y luego siempre parece que las élites ricas y poderosas escapan”.

El presidente dijo el martes que confiaba en el criterio de la fiscala general Pam Bondi y que solo debía publicarse información “creíble”. Más tarde calificó la investigación sobre Epstein de “aburrida”.

La fiscala general Pam Bondi durante una reunión del gabinete en la Casa Blanca. Lucía una chaqueta azul brillante.
La fiscala general Pam Bondi, en el centro, observaba mientras el presidente Trump hablaba durante una reunión del gabinete la semana pasada. Foto Doug Mills/The New York Times

Tampoco era la primera vez en las últimas semanas que los demócratas asentían junto a los republicanos que suelen vilipendiar y que están indignados por las posturas que han adoptado Trump y su gobierno.

Mientras el Senado debatía la arrolladora medida de política interior de Trump, el senador Josh Hawley, republicano por Misuri, expresó una y otra vez su preocupación existencial por los profundos recortes a Medicaid, y acabó emitiendo una acusación contra el proyecto de ley que resultó un ser mejor texto publicitario que el que los propios demócratas podrían haber escrito.

“No podemos ser un partido de la clase trabajadora si le quitamos la asistencia sanitaria a la clase trabajadora”, dijo. (Hawley votó finalmente a favor de la ley, pero el martes presentó una legislación para derogar los recortes de Medicaid a favor de los cuales había votado).

Greene y otros, como el representante por Arizona, Eli Crane, también han condenado la marcha atrás de Trump con respecto a la ayuda a Ucrania en su lucha contra Rusia, una decisión que también dijeron que iba directamente en contra de las promesas de campaña que él y otros republicanos hicieron de finalizar con la implicación de Estados Unidos en conflictos extranjeros.

Se trata de una dinámica reconocible en Washington, donde las disputas entre partidos pueden llegar a un punto de ebullición en cuanto un nuevo presidente se instala y logra algunas victorias. En el caso de Trump, esa dinámica se ve exacerbada por el hecho de que entró en el cargo como un funcionario en su último mandato, mientras que muchos de sus aliados en el Congreso se enfrentarán a los votantes en apenas 16 meses.

Durante años, Trump y sus aliados republicanos en el Congreso han prometido a los votantes que se haría público un montón de documentos sobre el caso Epstein, y han impulsado teorías conspirativas sobre lo que se encontraría allí. Gran parte de su base está formada por personas de clase trabajadora, muchas de las cuales reciben Medicaid. Muchos quieren que se ponga fin a la participación estadounidense en guerras extranjeras.

Algunos legisladores del Partido Republicano, tras pasar gran parte de los últimos seis meses cediendo poder a la Casa Blanca, ahora tratan de labrarse un camino en el que puedan seguir siendo leales a Trump al tiempo que se distancian de las principales decisiones que ha tomado.

“Estamos a punto de armar a gente sobre la que literalmente no tenemos ningún control”, dijo en su programa Stephen K. Bannon, el asesor de Trump convertido en influyente presentador de pódcast, refiriéndose a la decisión de Trump de acelerar el envío de armas a Ucrania. “Esto es una guerra a la antigua usanza, en las tierras ensangrentadas de Europa, y nos están arrastrando a ella”.

Pero ningún asunto ha tocado una fibra tan elemental como el de los archivos Epstein.

La representante Nancy Mace estaba de pie en los pasillos del Congreso. Lucía una americana blanca con un top negro.
“Es de lo único que hemos oído hablar en las últimas 100 horas”, dijo en una entrevista la representante por Carolina del Sur, Nancy Mace. Foto Haiyun Jiang para The New York Times

La representante Nancy Mace, republicana por Carolina del Sur, dijo en una entrevista que ha sido bombardeada por votantes enfadados que exigen más transparencia al gobierno de Trump sobre el caso.

“Es de lo único que hemos oído hablar en las últimas 100 horas”, dijo Mace. “Está en todas las plataformas de medios sociales, en todas las llamadas telefónicas a la oficina. Ves ese interés por un tema, y tienes que responder”.

Mace dijo que apoyaba la idea de nombrar un abogado especial para investigar si alguien destruyó pruebas e indagar sobre quién más podría haber estado implicado en la trata de niñas y mujeres jóvenes.

“Si el Departamento de Justicia puede ser más transparente al respecto, sería lo mejor para el país”, dijo. “La gente no confía en el gobierno, y no le hemos dado muchas razones para hacerlo en los últimos años”.

Incluso el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, quien nunca ha mostrado alguna distancia entre él y Trump, pidió la publicación de los archivos.

“Deberíamos publicarlo todo y dejar que la gente decida”, dijo Johnson en una entrevista en The Benny Show. Y añadió: “Este no es mi carril. No he participado en eso. Pero estoy de acuerdo con el sentimiento de que tenemos que… tenemos que sacarlo a la luz”.

El representante Tim Burchett, republicano por Tennessee, dijo sentirse “agraviado con Pam Bondi, quien afirmó que la lista estaba en su escritorio”, refiriéndose a la decisión de Bondi de no hacer públicas más revelaciones sobre el caso Epstein.

Burchett, como era de esperar, no llegó a criticar al presidente, quien no solo ha respaldado la decisión de Bondi, sino que también ha animado a sus partidarios a que simplemente pasen la página del caso Epstein y dejen de hacer preguntas.

“No he hablado con el presidente al respecto”, dijo. “No conozco su razonamiento”.

Sus comentarios insinuaron la realidad de que, a pesar de las fisuras actuales y las conversaciones airadas, los legisladores republicanos podrían alinearse con Trump, como siempre han hecho.

El lunes, los demócratas se aseguraron de que Bondi no se convirtiera en el chivo expiatorio fácil de la ira republicana que, de otro modo, se dirigiría contra el presidente.

“Esto no es motivo para que ella dimita, porque está claro que Donald Trump es quien lleva la voz cantante”, dijo la representante Jamie Raskin, demócrata por Maryland. “Los republicanos parecen divididos. Por un lado, entienden que hay mucho fervor popular sobre el tema. Por otro lado, continúan siguiendo las órdenes de Trump, y es claramente Trump quien dice que no quiere que esto salga a la luz”.

De hecho, el lunes 14 de julio por la noche, solo un republicano del Comité de Reglas, el representante por Carolina del Sur Ralph Norman, votó con los demócratas a favor de una propuesta para forzar una votación en el pleno sobre si el Departamento de Justicia debía hacer público el material relativo al caso Epstein.

Los demócratas intentaron forzar de nuevo la cuestión el martes, pero los republicanos se mantuvieron unidos por unanimidad para bloquear un debate sobre la divulgación de los archivos.

Pero algunos republicanos querían hacerlo a su manera y liderar la cuestión. Más tarde, el martes por la noche, el representante Thomas Massie, republicano por Kentucky, dijo que iba a presentar una petición de descargo para forzar una votación sobre la divulgación de los archivos Epstein. También presentó un proyecto de ley junto con el representante Ro Khanna, demócrata por California, para exigir la divulgación de todo el material no clasificado del caso, protegiendo al mismo tiempo la identidad de las víctimas.

Una petición de descargo permitiría a los legisladores eludir a sus líderes y forzar la consideración de la legislación en la Cámara si reúnen las firmas de la mayoría de los representantes. Rara vez funcionan, pero parece haber apoyo bipartidista a la divulgación de los archivos.

El representante Marc Veasey, demócrata por Texas, que presentó una resolución separada pidiendo la publicación inmediata de todos los documentos no clasificados, dijo que los demócratas querían saber qué había en esos archivos tanto como la gente del movimiento MAGA de Trump. “El presidente hace estas afirmaciones, y la gente quiere asegurarse de que no se esté abusando de niños”, dijo.

Robert Jimison y Megan Mineiro colaboraron con la reportería.

Annie Karni es corresponsal del Congreso para el Times. Escribe artículos y perfiles, centrándose recientemente en el liderazgo republicano de la Cámara de Representantes.

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