Qué lee Gardeazábal, La burra de la casa, de Cecilia Álvarez Correa, Planeta

Por Gustavo Álvarez Gardeazábal

No es fácil encontrar en la literatura colombiana contemporánea una narración que a más de leerse con facilidad termine siendo tan agradable como la melcocha que nos comimos en la infancia a la salida del colegio.

Es una ficha autobiográfica, en primera persona, de la exministra Cecilia Álvarez-Correa desde su infancia en la mitológica Ciénaga, Magdalena, cuando era la ciudad capital de la zona bananera y los marcos urbanísticos que había permitido construir la riqueza del fruto que vomitaba esa región, tatuaban culturalmente a quien viviera allí su infancia.

Describiendo con cuidado de no caer en exageraciones, la narración va situando casi que como fotografía satelital el origen judío de los Álvarez—Correa y los lujos que podía darse una niña con papá adinerado en la estrecha oligarquía pueblerina.

Después, más con ímpetu que con delicadeza va contando su posición dentro de la familia y de manera novelesca la esquizofrenia del hermano mayor, las debilidades temperamentales de las hermanas y sigilosamente, sin dar un nombre completo o un apellido que oriente al lector que no haya sabido de antemano o no recuerde la impresionante trayectoria empresarial de Cecilia,  detalla quienes finalmente fueron los patronos que la reconocieron como mujer capaz hasta dar sus nombres completos: Gustavo Vasco, Augusto López y Sister Johana, la monja del Marymount de Barranquilla.

Quizás allí el lector observador termina siendo atrapado por la prosa memorial porque sobre ellos construye el relato de sus éxitos esculpiendo toda la gratitud que les debe. De la misma manera, y con la misma discreción, no menciona los nombres ni apellidos  de ninguna de las mujeres que fueron sus parejas, ni siquiera de la Parody, pero que se pueden identificar porque el país recuerda con respeto como las dos hicieron parte como ministras del mismo gabinete gubernamental.

Usa el pincel de brocha gorda para pasar rápidamente por las circunstancias difíciles vividas como funcionaria pública o como contralora general de lo  que apenas llama El Grupo, pero que todos sabemos que era el Santodomingo.

Y el pincel fino cuando recuerda con inmensa satisfacción el cariño que recibió de sus parejas o de su madre, su abuela y sus hermanas.

Esa combinación de memoria autobiográfica y de novela egoísta produce esta sabrosura de libro aunque encierra un secreto malicioso pues aparece como coautora Maria Isabel Ceron Otoya, de quien no se cuenta nada y deja pensando al lector perverso si es la correctora de estilo que la pestaña presenta, o es otra de sus enamoradas. 

Gustavo Alvarez Gardezábal 2026 

Sobre Corrientes Magazine 6439 artículos
Directores Orlando Cadavid Correa (Q.E.P.D.) y William Giraldo Ceballos. Exprese sus opiniones o comentarios a través del correo: williamgiraldo@revistacorrientes.com

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*