Discurso de De la Espriella: ¿anuncio de autocracia dura?

El presidente Abelardo dice que Petro...

Cecilia Orozco Tascón

Si la primera alocución presidencial de Abelardo de la Espriella pudiera agarrarse como se coge cualquier objeto físico, sería tan peligrosa como intentar apretar contra el pecho un bulto de anzuelos: en primer lugar, algunos de los temas que mencionó, basados en cifras, no tienen contrastación. Por tanto, pueden contener verdades completas, verdades a medias, interpretaciones acomodaticias o mentiras. Ninguna opción entre las anteriores se descarta debido a la distorsión que surge de los sesgos inherentes al extremismo ideológico y a los odios personales del Ejecutivo, que el propio mandatario se ha encargado de ventilar en los primeros 36 días de su periodo. No sería raro, además, un resultado engañoso de un examen a las palabras de De la Espriella, porque la manipulación de la información es el método preferido de su principal estratega, el mismo que fue elogiado como el “mejor del mundo” en un programa de lambonería vergonzosa, presentado, en campaña, por la defenestrada portavoz de la Casa de Nariño, quien duró en ese cargo menos de una semana, como ocurría en época de Petro ¡vean ustedes qué curiosidad! Si Julio Sánchez está en lo cierto, la fugaz ex vocera presidencial también será enviada al exterior con gran sueldo y puesto oficial, tal como lo haría Petro, para premiarla después de la humillación de sacarla del equipo palaciego antes de empezar a trabajar. Irónicamente, su caso es idéntico a los que De la Espriella o su equipo le enrostraban al expresidente. Con razón se recuerda la frase de la historia universal según la cual los políticos se obsesionan tanto con sus enemigos que terminan pareciéndose a ellos por imitación.

Las advertencias del presidente sobre otros asuntos descritos por él, con un lenguaje que, en la forma, parece respetuoso con la democracia, dejan notar sus fauces autoritarias, y abren una caja de Pandora de la que emergen graves riesgos para las libertades de los colombianos. El primer punto mencionado por el jefe de Estado fue el de la autonomía universitaria. Con ese nombre se describe la independencia política, ideológica y religiosa garantizada para la educación superior desde la Edad Media en el viejo mundo, y en América Latina desde hace más de un siglo. No se trata, pues, como han dicho los que les soplan frases a los poderosos de turno, de un “privilegio de mamertos”. Es una norma universal que dictadores y dictadorcillos, aquí y allá, se atreven a cuestionar sin éxito cada cierto tiempo. Como sea, De la Espriella predica su acatamiento a esa autonomía cuando dice que “la protesta pacífica –ejercida dentro de la Constitución y la ley– será respetada”. Pero, líneas adelante, le pone estrechos límites a ese derecho, cuestionándolo: “la autonomía universitaria (…) no convierte sus campus en territorios sustraídos de la autoridad legítima del Estado (…) No voy a permitir que las universidades públicas sigan siendo santuarios de violencia bajo ninguna circunstancia”. Significa que la actitud oficial ante las marchas estudiantiles que se van a presentar, la gran mayoría de las cuales no serán “santuarios de violencia” ni “terroristas” sino pacíficas, podrán ser atacadas, otra vez, por la Policía. Por más que se diga lo contrario, se sabe que individualizar al responsable de una agresión en medio de una multitud callejera es imposible. Y también se sabe que un uniformado que cuenta con el respaldo del presidente de la República, como ocurrió durante el gobierno Duque, estará más dispuesto a disparar. Así le sucedió a un experto capitán que, en medio de una marcha pacífica por el centro de Bogotá lanzó, con escopeta, una bolsa de perdigones de plomo contra el cerebro del joven Dilan Cruz, de 18 años de edad. Dilan nunca sostuvo un arma en su mano ni perteneció a ningún grupo “terrorista”. 

De la Espriella también aludió, sin definir hasta dónde llegará, a su compromiso con el gobierno Trump, del que no conocemos si afectará la soberanía de este país por “la determinación de consolidar nuevamente [a Colombia] como principal socio de seguridad de Estados Unidos en Suramérica, con el Plan Patriota Siglo XXI”. Además, se refirió al ingreso de nuestra nación a la estrategia trumpista ‘Escudo de las Américas’, con compromisos en materia de inteligencia, intercambio de informaciones y “coordinación operacional para proteger nuestras fronteras”. Por si fuera poco, De la Espriella se metió con la autonomía de los jueces, por fallos que les han puesto límite a sus decisiones, tal como lo hubiera hecho –de nuevo– Petro. Las cortes, tan altivas con el anterior Gobierno, ahora se muestran sumisas y silenciosas con el mandatario actual. Para completar el panorama incierto, el presidente anunció el traslado de condenados “de cuello blanco” que se encuentren en cárceles “privilegiadas” a otras, calificadas como ordinarias. En apariencia, se trata de una medida justa, pero no sobra preguntar si intenta vengarse de los funcionarios petristas procesados. O de sus detractores presos, como David Murcia y la llamada “Epa Colombia”, a quien ordenaron esposar de pies y manos, en un estilo extraño en esta nación. ¿De la Espriella trasladará, para sacarla del camino, a Aída Merlano quien es testigo de los actos presuntamente delictivos de Arturo, hijo y hermano de los Char, que son sus amigos, aliados y aportantes? ¿Extraerá a Santiago Uribe de la guarnición militar que su hermano, el expresidente, le solicitó a Petro, solo porque este se lo concedió? Bulto de anzuelos es poco para lo que le espera a nuestro país en que unos poquísimos negociantes multiplicarán sus fortunas con contratos gigantescos con el Estado, a costa de millones de ciudadanos que sufriremos un cuatrienio (o más) de la que pinta como una dura autocracia.

Sobre Corrientes Magazine 6185 artículos
Directores Orlando Cadavid Correa (Q.E.P.D.) y William Giraldo Ceballos. Exprese sus opiniones o comentarios a través del correo: williamgiraldo@revistacorrientes.com

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*