
Por Katrin Bennhold
La Bienal de Venecia es la exposición internacional de arte más prestigiosa del mundo. Sin embargo, en la antesala del evento de este año, la parte artística ha quedado algo eclipsada por… todo lo demás.
Primero, la curadora murió de manera inesperada. Luego, Rusia volvió a la exposición por primera vez desde 2022. Más tarde, el jurado de la Bienal anunció que no concedería premios a artistas de países cuyos dirigentes estuvieran siendo investigados por crímenes de guerra, lo que muchos interpretaron como una alusión a Israel. Después, cuando un artista israelí amenazó con demandar, el jurado dimitió por completo.
Hablé con mi colega Alex Marshall, uno de nuestros periodistas de cultura, sobre cómo ha sido estar en Venecia durante la Bienal en medio de todo esto. También hablamos de algunas de las (¡alucinantes!) obras de arte.
Alex Marshall:la Bienal de este año se ha convertido en algo más que arte. Empecemos por las tensiones geopolíticas. ¿Puedes sentirlas como visitante?
Son ineludibles. Todos los pabellones están básicamente concentrados en dos espacios pequeños. Entonces, el pabellón ruso está a 50 metros de la instalación ucraniana. Y todos los artistas propalestinos pasan constantemente frente al pabellón israelí.
Esta semana, mientras caminaba, me encontré con protestas antirrusas y protestas antiisraelíes. También hay mucha seguridad fuera del pabellón estadounidense, que la gente de aquí ve como el pabellón de Donald Trump.
La Bienal siempre es abrumadora para el arte. Pero esta vez no solo me siento abrumado por el arte; también por la política.
Háblame de la curadora que murió.
Koyo Kouoh era una de las directoras de museo y curadoras de arte más respetadas del mundo, y sin duda la mujer africana más destacada en la escena artística mundial. Por eso, el hecho de que ella fuera la curadora de esta gran exposición se sintió como algo importantísimo. Cuando murió de cáncer el año pasado fue una conmoción enorme.
Su equipo insiste en que básicamente hicieron realidad su visión de la exposición: ella tenía planes, había elegido a los artistas que quería. Y si entras en la exposición ella está por todos los sitios, en parte porque algunos de los artistas le han hecho homenajes. Hay un gran retrato de ella y Toni Morrison, y es una de las primeras cosas que ves. Así que, ¿esta sigue siendo su exposición? Sí. Pero imagino que si estuviera viva, podría haber sido diferente.

Koyo Kouoh en 2023. Tsele Nthane para The New York Times
¿Por qué?
El tema de Kouoh para la Bienal —“En claves menores”— era, según ella, un intento de “bajar el ritmo” y volver a conectar con la humanidad compartida, lejos de “una letanía de comentarios sobre los acontecimientos mundiales”.
Lo cual es irónico, tomando en cuenta cómo han resultado las cosas.
Sí, aunque algunas obras sí te alejan del ruido. Hay una pieza que me llamó la atención. Theo Eshetu, un artista británico-etíope, envió un árbol que gira con la melodía de una caja de música. Es muy hermoso y ofrece un verdadero momento de quietud en esta exposición.
¿Cómo se va a juzgar este arte ahora que el jurado ha dimitido? ¿Eso había pasado antes?
No que yo sepa. Y tienes que entender que el punto culminante de la semana inaugural de la Bienal es cuando el jurado otorga premios al mejor artista de la muestra principal y al mejor pabellón.
Así que ahora estamos ante una situación en la que el público va a elegir a los ganadores con sus votos, cosa que molestó a muchos artistas, porque piensan que el gusto del público va a favorecer lo popular. Pero, además, el proceso podría manipularse con facilidad si, por ejemplo, un país decidiera lanzar algún tipo de campaña para conseguir que la gente vote por su pabellón.
Hablemos del arte. ¿Cuál es el pabellón más popular de este año?
Austria, por muchísimo.
Es de una coreógrafa y artista escénica llamada Florentina Holzinger. Está montando un espectáculo llamado Seaworld Venice en el que inundó el pabellón austriaco. En una de las salas hay una mujer desnuda haciendo giros en una moto acuática. Hay un tanque en el que otra mujer desnuda está sumergida en el agua; hay retretes portátiles cerca, y cuando orinas en ellos, la orina pasa por un sistema de filtración y llega al tanque donde flota esta mujer. En otra sala, salen chorros de aguas residuales falsas de unas tuberías.

Un performance de Seaworld Venice de Florentina Holzinger. Matteo de Mayda para The New York Times
Es loquísimo, pero tiene un mensaje. Venecia es una ciudad que corre el riesgo de sumergirse bajo el agua. Estamos malgastando recursos, a menudo en cosas absurdas, como la mujer de la moto acuática que da vueltas en círculos. La gente aquí está hablando de esos mensajes.
Qué locura. ¿Y hay algún artista menos conocido que quieras destacar?
Es muy difícil elegir. En general, es una experiencia increíble.
Por ejemplo, anoche salí a comprar leche y decidí pasar por el pabellón de Kosovo, porque estaba al lado del supermercado. Y vi un cuadro impresionante de un artista llamado Brilant Milazimi, una pintura enorme de gente haciendo fila en un horrible paisaje apocalíptico.
Podrías verlo como un comentario sobre los refugiados. Podrías verlo como un comentario sobre lo horrible de la existencia humana. O podrías verlo simplemente como un cuadro genial color rojo sangre. Y pensé: “Qué privilegio ver algo así a las 6 p. m. de un día laboral cuando solo ibas a comprar leche”.

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