Por Elizabeth Mora-Mass
En su ataque contra la inmigración ilegal, el gobierno de Donald Trump anunció que las redes internacionales que consiguen estadounidenses o ciudadanos con green card para que los aspirantes a vivir en territorio del Tío Sam se casen, ahora son blanco de persecución por parte de las autoridades.
De acuerdo con las nuevas medidas tomadas por esta administración, las redes extranjeras de turismo de maternidad con fines comerciales han aprovechado el sistema de inmigración de Estados Unidos para vender la ciudadanía estadounidense con fines de lucro. Estas redes anuncian sus servicios y enseñan a los ciudadanos extranjeros a mentir en las solicitudes de visado para Estados Unidos y cobran decenas de miles de dólares para organizar partos en territorio estadounidense con el único fin de obtener la ciudadanía estadounidense.
Estados Unidos anunció una nueva política de restricción de visados en virtud de la sección 212(a)(3)(C) de la Ley de Inmigración y Nacionalidad. Esta política se dirige contra aquellos individuos que, a sabiendas, participan, han participado o facilitan el turismo de maternidad hacia Estados Unidos, incluidos los propietarios, operadores y gestores de redes comerciales de facilitación del turismo de maternidad; los “intermediarios” de visados que instruyen a los solicitantes para que cometan fraude; los proveedores médicos extranjeros que, a sabiendas, encubren y facilitan dichos viajes y el uso fraudulento de nuestro sistema Medicaid; y otros individuos que apoyen, encubran y permitan el turismo de maternidad comercial.
La Administración Trump está utilizando todos los medios a su alcance para defender la integridad de la ciudadanía estadounidense, proteger las prestaciones públicas estadounidenses y a los contribuyentes de Estados Unidos frente a la explotación, así como para salvaguardar nuestra seguridad nacional. Al restringir la expedición de visados a quienes participen en este fraude y se beneficien del mismo, estamos enviando un mensaje claro: Estados Unidos no permitirá que los extranjeros exploten nuestro sistema de inmigración e infrinjan la integridad de la ciudadanía estadounidense.
Esta política de restricción de visados se adopta en virtud de la sección 212(a)(3)(C) de la Ley de Inmigración y Nacionalidad. Algunos familiares también pueden estar afectados por estas restricciones.
Vale la pena señalar que esta reportera conoce docenas de casos de bodas falsas con intercambio que va desde casas y apartamentos en los países de origen hasta pago de carreras como medicina u odontología para el cónyuge estadounidense. Quien esto escribe recuerda el caso de una mujer de un país asiático que se casó con cinco hombres diferentes.
