De mercenarios en Haití a “héroes en dificultades”

CATALINA OQUENDO B.

Los militares colombianos, acusados por su presunta participación en el magnicidio del presidente de Haití, Jovenel Moïse, ahora tienen un defensor de oficio: el presidente colombiano Abelardo de La Espriella. El mandatario dijo que quería esclarecer la responsabilidad individual de los 17 militares detenidos por el complot y asesinato de Moise en 2021. “No soy la clase de presidente que abandona a sus héroes cuando enfrentan dificultades. No los voy a dejar solos: tendrán respaldo para ejercer su defensa y para que toda esta situación se aclare”, dijo. 

Aunque el caso se encuentra en juicio en Estados Unidos y uno de los mercenarios admitió su participación, a diferencia de su Cancillería, de La Espriella asumió que los detenidos son inocentes. “No pueden pagar justos por pecadores”, agregó.

El mandatario anunció también les daría asistencia jurídica a los militares, aunque ellos deberían haberla tenido por Ley durante los gobiernos de Iván Duque y Gustavo Petro. Hay consenso en que se les debe garantizar su defensa jurídica y la presunción de inocencia, pero la presentación de los mercenarios como “héroes” que enfrentan dificultades es problemática.

La nueva frase va en la línea del mensaje que intenta posicionar de La Espriella. A pesar de las críticas él se muestra a sí mismo como un soldado, porta armas, camina entre cadáveres, participa en operativos y hace el gesto de “firme por la patria” con el que llegó a la presidencia. Sin embargo, no es claro cómo ese respaldo a los mercenarios involucrados en el magnicidio sea recibido e interpretado entre las tropas que enfrentan cada día a los grupos armados.

De La Espriella también había apoyado al coronel retirado Alfonso Plazas Vega que enfrentaba un juicio en Estados Unidos por su presunta responsabilidad en la tortura y muerte del magistrado auxiliar Carlos Horacio Urán en el Palacio de Justicia. De La Espriella calificó al militar como héroe de la patria. Sin embargo, Mauricio Gaona, su propio embajador ante la ONU y quien perdió a su padre en la toma y retoma del Palacio de Justicia, calificó ese hecho como un “insulto mayor”. “Yo le tengo que decir a Alfonso Plazas Vega y al mando operativo que Colombia no les va a dar ese lugar en la historia de grandes hombres ni les va a agradecer por defender la democracia, a menos que en la democracia no hagan parte los derechos humanos”, dijo Gaona en su momento.

El respaldo del presidente a los militares del caso Moïse se da días después de que el periodista Luis Carlos Vélez, amigo del mandatario, entrevistara en la cárcel a uno de los acusados. Antes de ser extraditado a Estados Unidos y desde el penal, el militar aseguró que ellos fueron engañados por quienes los contrataron para trabajar en una empresa de seguridad y denunció que han sido víctimas de torturas y les han violado su debido proceso. EL PAÍS recopiló otro testimonio similar. Según Julián Limas Gómez, hermano de Jhon Jairo Ramírez Gómez, su familiar había sufrido torturas en la cárcel haitiana. Ahora ellos deberán demostrar su inocencia ante los tribunales de Estados Unidos, donde fueron trasladados el 20 de septiembre.

El caso de Haití es el más conocido, pero la presencia de mercenarios colombianos, muchos de ellos exmilitares, es creciente en otros conflictos armados, como en Ucrania, Sudán y Yemen. 

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