El turismo y la ausencia de programas gubernamentales para impulsar la construcción de viviendas que desembocó en una critica situación para las familias europeas, aún las unipersonales, atraviesa política y administrativamente a las naciones europeas en la búsqueda de soluciones rápidas ante el aumento de la presión social.
Como en el pasado reciente, los jóvenes lideran las protestas populares porque es algo que los afecta también después del tormentoso desahucio de la anciana Maricarmen Abascal en Madrid y que impulsó como en el movimiento de los indignados que se concentraron a instalaron en la Puerta del Sol y que últimamente recibieron el respaldo de los educadores españoles para presionar al gobierno y a los legisladores a buscar soluciones inmediatas.
Ayer, mas de 20.000 personas participaron en una manifestación en Madrid como anticipo de la huelga anunciada de octubre.
En España hace falta más de un millón de viviendas para atender las necesidades de la creciente población, en una nación en donde la vivienda de interés social, es decir para las familias pobres, apenas cubre el 2 por ciento, según informó recientemente el diario El País.
El caso de Maricarmen se convirtió en el símbolo de las asociaciones europeas que desde el 2022 luchan por el acceso a la vivienda, tanto en España como en Bélgica o Alemania.

Puerta del Sol en la tarde de ayer en Madrid
En Madrid y Barcelona, por ejemplo, las viviendas que antes eran ocupadas por familias tradicionales están destinadas a las llamadas «rentas cortas» que son apartamentos o casas arrendadas por una o dos semanas a familias o grupos de amigos y turistas que pretenden alojamientos menos costosos que los acostumbrados y a veces ostentosos hoteles de cinco estrellas.
En ambas ciudades los hogares deben destinar entre el 70 y el 74 de sus ingresos para el pago del arrendamiento.
En Alemania, en donde los precios de este tipo de propiedades muy elevado, las inmobiliarias están intensificando la construcción para atender el creciente déficit generado adicionalmente por la migración. Las inmobiliarias administran en su mayor parte el arrendamiento de viviendas.
Desde 2015, el costo promedio de la vivienda en la Unión Europea ha aumentado más de un 60%. La subida de los tipos de interés acumulada en los últimos años ha encarecido las hipotecas, frenando la compraventa pero aumentando la presión sobre el alquiler.
En grandes ciudades como Lisboa, Milas o Roma, el costo del arrendamiento equivale al 60 y hasta el 90 por ciento de los ingresos medios locales.
Ahora los candidatos a las futuras elecciones están diseñando programas habitacionales para ofrecer a sus electores en un futuro cercano, como ya ocurre en España en donde comienzan a debatirse proyectos de ley del gobierno y de los partidos tanto de derecha como de la izquierda.
