Blanco y Negro. Las horas pasan volando

El presidente de la República de Colombia Abelardo de La Espriella.

Por Gabriel Ortíz

Parece que fue ayer, pero el tiempo pasa volando, y así mismo las esperanzas de quienes cobijaban y abrigaban cambios constructivos, amables, renovadores y tranquilizantes, que llevarán a Colombia por las rutas de la paz, el progreso, el desarrollo y la confraternidad.

Veníamos del desconcierto total, que de continuar, nos habría conducido al desenfreno  que nos convertiría en una nación inmanejable en los campos económico, político, social, sin constitución, ni poderes judicial y legislativo. No quedaría norma alguna que frenara lo que nos iban a imponer. Tendríamos que olvidarnos de procesos electorales y acostumbrarnos al partido único de gobierno. No habría derecha, izquierda o centro, porque solo existiría partido estatal.

Las libertades quedarían en el pasado y solo se admitirían los caprichos de Petros, Cepedas, “emes 19” y nuevos amos que impondrían su voluntad y la de quienes tomaran las riendas del nuevo y único ejecutivo.

Así pensaron los millones de colombianos que fueron a las urnas en junio 21, para impedir la tenebrosa continuación que estuvo a punto de implantar Petro con quienes gobernó durante 4 años y planteaba seguir hasta el final de sus días. 

Ni Paloma, ni los otros 20 candidatos de izquierda, derecha y centro que se lanzaron a la presidencia en la primera vuelta, lograron ganarle a De La Espriella, pese a los temores e investigaciones que se ventilaban sobre él. 

Había un clamor popular que impedía la repetición del desastre que aún vivía Colombia y que le impusieron durante   los últimos 4 años.

Hoy llegamos a 2 meses y dos días con De La Espriella, que como presidente recorre Casas de Nariño nuevas y usadas. Ha cumplido muchas de las promesas que ofreció durante la campaña y que gran parte de su electorado anhelaba. Ha golpeado duro a todos los movimientos guerrilleros que impiden a esta nación y a sus habitantes ricos, pobres, indígenas y afros vivir en paz y tranquilidad.

No todo lo ha recibido con mieles. Le cayó el terremoto del 10 de agosto y la parálisis de Santa Marta con toque de queda subversivo, que superó a tiempo. Desde entonces Abelardo, usa pistola al cinto y se pasea entre cadáveres enfundados, destituye sin pena ni gloria a quien le cae mal, ha sido su enemigo o ha propiciados alguna investigación en su contra… es decir: se ha ido por esa absurda calle del medio para beneficiar a sus amigos, ganar adeptos y refundar la patria milagro. Los odios, que no son buenos consejeros, los utiliza para fustigar y sacar a gorrazos a valientes periodistas y directores de gremios, a los que no perdona haberlo cuestionado. 

Se ha apartado del Centro Democrático, que mucho aportó para elegirlo, ha descubierto con éxito personal, el desastre económico que recibió, tiene quietos a los políticos sin necesidad de prebendas, ni visas a Estados Unidos. Todo, dentro de este contexto le va saliendo bien, pero hay sectores, inquietos y dudosos, a pesar de lo tempranero del mandato. Ya hay insatisfechos que a hurtadillas, expresan malestar que seguramente aflorará cuando empiecen a cumplirse las exigencias del Fondo Monetario: impuestos y normas económicas que tallarán, despidos de dirigentes gremiales y aparición de descontentos en muchos sectores. Mucho hay por satisfacer a un pueblo y a una sociedad que estaban huérfanos. “Todos piden, nadie pone”, dicen la pirinola. Eso causa soberbia si no existe preparación para soportarlo, antes de que llegue la Patria Milagro.

BLANCO: Congelar precios de la gasolina, da votos y permite alivio para el grueso de la población.

NEGRO: El gran amigo Victo Hugo Ayala, se nos fue, pero dejó la gran herencia de su voz. Con mi gran amigo, Javier Ayala, lo disfrutamos en esas inolvidables tertulias con las que nos deleitaba durante sus visitas al Noticiero Nacional. Dios lo tiene en su gloria.

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Directores Orlando Cadavid Correa (Q.E.P.D.) y William Giraldo Ceballos. Exprese sus opiniones o comentarios a través del correo: williamgiraldo@revistacorrientes.com

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