Eduardo Galeano
Allá por el año 1950 y pico. Las Vegas era poco más que nada.
Su mayor atracción eran los hongos atómicos que los militares ensayaban por ahí cerca y que daban espectáculo al público exclusivamente blanco, que podían contemplarlo desde las terrazas. Y también atraen al publico, exclusivamente blanco, los artistas negros que eran las grandes estrellas de la canción.
Louis Armstrong, Ella Fitzgerald y Nat King Cole fueron bien pagados, pero solo podían entrar y salir por la puerta del servicio. Y cuando Sammy Davis Junior se zambulló en la piscina, el director del hotel mandó a cambiar toda el agua.
Y así fue hasta que en 1955 un millonario estrenó en Las Vegas lo que él llamó el primer casino internacional de los Estados Unidos. Joe Luis, el legendario boxeador, daba la bienvenida a los huéspedes, que ya eran blancos o negros; y así Las Vegas comenzó a ser Las Vegas.

El plástico «ilumina» todo en Las Vegas. Foto Las Vegas/Google
Los amos de la aldea que se convirtió en el mas fastuoso paraíso de plástico seguían siendo racistas, pero habían descubierto que el racismo no era un buen negocio. Al fin y al cabo, los dólares de un negro rico son tan verdes como los otros.

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