Blanco y Negro. El ocaso de Petro

Por Gabriel Ortiz

Colombia empieza una crucial semana que puede abrirle las puertas hacia un futuro que le proporcione la democracia real, firme y permanente, que siempre ha buscado para sus 52 millones de habitantes, que están hoy al borde de la hecatombe. 

Estamos a punto de llegar al cuarto año de un gobierno sin sentido, sin metas claras ni propósitos para orientar su pueblo y conducirlo por las rutas del trabajo, la salubridad, el progreso, la concordia, la seguridad, la educación, y todos aquellos anhelos, sueños e ilusiones. Durante ese malogrado tiempo nos llenaron de cuantas desgracias acostumbran a prodigar quienes son expertos en desquiciar y perturbar a sociedades y conglomerados. Su objetivo se basa en obtener privilegios, concesiones y fueros para sí, sus camarillas y entornos políticos. 

Son 9 los días los que restan a Colombia, para experimentar de nuevo, las libertades y derechos que le aportan a los pueblos democráticos, los tres poderes independientes que les generan autonomía y soberanía, sin esas “maestras regañonas”, que se consideran monarcas para apoderarse de todos los derechos y prerrogativas del pueblo.

Según las encuestas conocidas, el candidato oficial, el de Petro y de este gobierno, ha amarrado muchos votos que, por fortuna aún no le ofrecen la mayoría necesaria para colocarlo en la Casa de Nariño. Así que tendrá que esperar conteos electorales de quienes, unidos puedan alcanzar las mayorías. Si Paloma y De la Espriella se unieran atraerían a los millones de colombianos que no quieren más Petro.

Este gobernante nos ha conducido al desastre. Hoy el pueblo carece de salud, porque los fondos fueron saqueados, de seguridad porque la corrupción, delincuencia, el secuestro y la extorsión atormentan a diario a todo el pueblo, el siniestro económico arruina a Colombia, el endeudamiento interno y externo fue colocado a intereses agiotistas, la inflación y desempleo son asfixiantes por el politiquero aumento del salario mínimo, la desconfianza interna y externa y demás dramas, son moneda corriente, desde hace 4 años. 

Petro y sus acólitos del M19 que lo han acompañado en sus desaforados hábitos de poder y corrupción, que los ha enriquecido, hacen cuanto les viene en gana. Han descapitalizado la Fuerza Pública y despedido a los más preparados oficiales. 

Así han impuesto los más funestos ímpetus a esa paz frenética que nunca llega, pero que le ha abierto el paso a los múltiples movimientos guerrilleros que hoy imponen su acción bélica en más de medio país. Son casi 30 mil bandidos en armas.

El gobernante y su candidato han estructurado, financiado y regentado grupos móviles de manifestantes para nutrir las manifestaciones de Cepeda, a un costo de mil millones de pesos, cada una, sin incluir el valor de los votos que se compran. Estos valores no se incluyen en las cuentas que deben rendir al Consejo Nacional Electoral. 

Los medios han divulgado los mensajes y amenazas de los grupos subversivos al pueblo, a los campesinos y a la población ordenando votar y registrarse con carnés. El candidato Cepeda ha dicho que él condena cualquier actitud de ese tipo.

A todo lo anterior hay que agregarle quién o quiénes se benefician con los altos intereses que se pagan por la deuda pública. Ahí hay mucha plata y por muchos años.

Así están las cosas en la Colombia durante lo que denominan “el ocaso o crepúsculo de Petro”. 

BLANCO: Un paso adelante ha dado el CPB, que inició José María Bolaño: en su nueva directiva fue elegida la colega Támara De La Mota. Han llegado nuevos vientos y buena mar. Un nuevo ímpetu que todo el periodismo logra, felicitaciones.     …

Sobre Revista Corrientes 5585 artículos
Directores Orlando Cadavid Correa (Q.E.P.D.) y William Giraldo Ceballos. Exprese sus opiniones o comentarios a través del correo: williamgiraldo@revistacorrientes.com

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*