Martes de la luenga lengua. Narrativa, síndrome, conocer, trazar, le-les

Español = Spanish. El Mundo/Google

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA 

por  Efraim Osorio López/La Patria

eolo1056@yahoo.com

Se le dice también ‘narrativa’ al ‘arte de narrar’, por ejemplo, ‘la narrativa de Gabriel García Márquez es incomparable’.

Y sigo con mis ‘narrativas’…, digo, con mis comentarios. Sin embargo, no aguanté los deseos de escribir ‘narrativa’, porque actualmente todos la usan para calificar cualquier cosa, y yo no podía ser la excepción. Ello es que para los que echan mano de esa palabra,  todo es ‘narrativa’: cualquier trino es ‘narrativa’, lo mismo que cualquier declaración, afirmativa o negativa; todo anuncio publicitario es ‘narrativa’, como también lo son las respuestas en una entrevista y lo que se dice en una conversación. Son ‘narrativa’ también las tesis y las doctrinas. Mejor dicho, todo se volvió ‘narrativa’… Alguno la dijo o la escribió por primera vez, otro la aparó al vuelo y se regó como una mala noticia, sin importar el uso equivocado que de ella se hace. Porque la ‘narrativa’ es únicamente un género literario, que abarca la novela (larga o corta), el cuento y la leyenda, incluidos en ésta los mitos. Se le dice también ‘narrativa’ al ‘arte de narrar’, por ejemplo, ‘la narrativa de Gabriel García Márquez es incomparable’. Es también adjetivo, ‘narrativo-a’: ‘una exposición narrativa’. Sinónimo, ‘narración’. ¿Pasará de moda la palabreja esa? ***

El doctor Jorge Raad Aljure tituló una de sus columnas ‘El síndrome de la margarita’, en el que confunde ‘síndrome’ con ‘dilema’. Esto escribió: “Los ciudadanos no deben caer en el síndrome de la margarita aplicado a cada candidato: ¿Será el mejor o no será?” (LA PATRIA, 12/5/2026). Obviamente, y como alude a las próximas elecciones presidenciales, se trata del ‘dilema’ que enfrentarán votantes indecisos el 31 de mayo. El ‘dilema’ (del griego ‘dilemma’, -‘dos temas’) se presenta especialmente cuando hay que escoger entre dos opciones, ninguna de las dos favorable. El ‘síndrome’ (del griego ‘syndromé’, ‘concurso’), en cambio, es, en medicina, ‘el conjunto de síntomas de una enfermedad o dolencia’. Y, figuradamente, ‘el conjunto de señales de algo defectuoso o de una situación determinada’. ***

El señor José Albeiro Marín Toro leyó en LA PATRIA sobre un plan que tienen las autoridades de Neira de llevar al mar a unos cuarenta ‘adultos mayores’ (¿viejos?). Y hace hincapié en las últimas palabras de esta declaración del alcalde: «Incentivamos a las personas que quieran vincularse con esta iniciativa de darles esa alegría de conocer por primera vez el mar» (LA PATRIA, Jhon Jairo Castaño, 5/4/2026). Y tiene razón al criticarlas, porque todo lo que ‘conocemos’ es por primera vez, de tal manera que la expresión ‘conocer por primera vez’ es pleonástica. El verbo ‘conocer’ (del latino ‘cognoscere’. –‘conocer por los sentidos, ver, saber, reconocer’) significa “averiguar por el ejercicio de las facultades intelectuales la naturaleza, cualidades y relaciones de las cosas”. O por medio de los sentidos, ver, palpar, oír u oler objetos hasta el momento ignorados, por ejemplo, ‘conocer una ciudad’. Lo que se olvida y vuelve a la mente, ‘se reconoce’ o ‘se recuerda’ pero no ‘se conoce por segunda vez’. ***   

El doctor Hernando Arango Monedero escribió así en Eje 21: “…es el estribillo que el actual gobierno ha tomado para manifestarle a los colombianos que ha cumplido con los propósitos que se ha trasado”. (14/5/2026). Dos observaciones: la primera, “…para manifestarles a los colombianos…”, porque el pronombre personal debe concordar en número –también en género, es claro–  con el nombre que reemplaza. La segunda; “…los propósitos que se ha trazado”. El verbo ‘trazar’ (del latino ‘tractiare’, -‘tirar una línea’) quiere decir “hacer trazos” (‘líneas, rayas, delineaciones’). Sinónimos, ‘delinear, diseñar, proyectar; esbozar, marcar’. Derivado, ‘trazabilidad’, ‘estudio que se hace de la trayectoria o evolución del algo con un fin determinado’.

El lenguaje en el tiempo

Fernando Ávila (q.e.p.d.)/El Tiempo

El reguetón es un género musical que deriva del reggae jamaiquino y el dancehall. Nace en Puerto Rico y toma fuerza arrolladora desde los estudios discográficos de Medellín. El nombre reggaetón, híbrido de reggae y maratón, es usado por primera vez por Daddy Yankee, en 1992. El Diccionario de americanismos registra en el 2010 la adaptación española reguetón, que se empieza a usar a partir de entonces. Unos años después es recogida esa forma (reguetón) por el Diccionario de la lengua española, DLE.

Hiphop

Con la misma raíz jamaiquina del reguetón, en la década del 70 surge en el Bronx, Nueva York, el hip hop, que no solo es género musical, sino toda una cultura, que incluye moda, grafitis y lenguaje político. Esta cultura tiene enorme auge en Bogotá. La Fundéu RAE indica que se debe escribir en español hiphop, en una sola palabra. Indica que la hache suena como jota (jipjop), sin que eso le quite su carácter de palabra española, pues esta característica fonética se da en otras palabras de nuestra lengua, como hawaiano, hámster, hándicap, haikú, hitleriano, hegeliano...

Porro

Este ritmo colombiano, con influencia africana (tambores), europea (vientos) y de los cantos y música aborigen de la región que ocupan los actuales departamentos de Córdoba, Bolívar y Sucre, fue internacionalizado en los años 50 por Lucho Bermúdez, y recibirá un nuevo impulso el próximo año con la película Encanto, de los estudios Disney. La palabra porro figura de tiempo atrás en el DLE con tres significados, ‘cigarrillo de marihuana’, ‘tonto’ y ‘especie de cebolla’. En el 2017, tras solicitud formal liderada por el periódico Meridiano, la Real Academia Española, RAE, incorporó a la voz porro una cuarta acepción, como ‘ritmo musical colombiano’. Vallenato

De paso, la Academia registró en el DLE la palabra vallenato, pues la solicitud, formalizada en un libro de 154 páginas a todo color, con fotos de compositores, orquestas y bailadoras típicas y con documentadas explicaciones musicales e históricas, informa que del porro surge el vallenato, y del vallenato, la carranga boyacense.

Zumba

Finalmente, en las adiciones del 24 de noviembre de este año, el DLE le da entrada a la palabra zumba 2. Zumba 1, originada en el verbo zumbar, tiene cinco significados, ‘cencerro’, ‘bramadera’, ‘chanza’, ‘tunda’ y ‘borrachera’. Con entrada aparte, zumba 2, originada en la marca registrada Zumba, está definida como ‘técnica gimnástica que combina el baile al son de ritmos latinos con el ejercicio aeróbico’. Se aclara que puede usarse en masculino, el zumba, o en femenino, la zumba. Así se reconoce en el DLE el apogeo mundial de esta creación del colombiano Beto Pérez.

Orquídea. Foto Bellota/Google



La palabra del día

Por Ricardo Soca

orquídea

Flor de una planta orquidiácea cuyas especies tropicales son muy apreciadas en floricultura. La familia de las orquidáceas comprende entre 25 000 y 30 000 especies, a las que deben sumarse 60 000 variedades híbridas producidas por floricultores.

La forma tuberosa de las raíces de la orquídea, semejantes a testículos humanos, ha hecho que desde muy antiguo se le atribuyeran propiedades afrodisíacas. Algunos preparan un té con las raíces de la orquídea para estimular el deseo sexual, y otros huelen la fragancia de la flor con el mismo fin.

Orquídea proviene del latín científico orchis y este, del griego ὄρχις (orkis) ‘testículos’, palabra que también está en el origen de orquitis ‘inflamación de los testículos’.

Pekin, mejor que Beijing

Fundación para el Español urgente/ Fundéu-RAE

Pekín, en lugar de Beijing, es la forma recomendada en español del nombre de la capital de China.

Sin embargo, es frecuente encontrar en los medios de comunicación frases como «Trump llega a Beijing rodeado de los pesos pesados de Silicon Valley y Wall Street», «Trump llegó a Beijing para una crucial cumbre» o «El presidente de EE. UU. llega a Beijing para una visita de Estado a China».

De acuerdo con el Diccionario panhispánico de dudas, aunque Beijing es la transcripción en caracteres latinos según el sistema pinyin, se recomienda el empleo de Pekín por ser la forma tradicional en español de este topónimo. También es admisible Pequín, aunque, según la obra académica mencionada, es de uso minoritario. Por otra parte, la variante Beiying es siempre inadecuada, pues no es ni tradicional ni se corresponde con la pronunciación original, que es, aproximadamente, /peichíng/.

Así pues, en los ejemplos anteriores lo aconsejable habría sido escribir «Trump llega a Pekín rodeado de los pesos pesados de Silicon Valley y Wall Street», «Trump llegó a Pekín para una crucial cumbre» y «El presidente de EE. UU. llega a Pekín para una visita de Estado a China».

Cabe recordar, además, que el gentilicio es pekinés o, si se usa la grafía con qu, pequinés.

LA «TACAÑERÍA» DE GABO 

POR Mario Jursich

Acabo de leer en una entrevista que, supuestamente, García Márquez no era «muy generoso». Muy bien: cualquiera puede decir misa si hay quien lo escuche. Pero quizá valga la pena recordar que, cuando R. H. Moreno Durán enfermó del cáncer que acabaría matándolo, recibió una inesperada llamada de García Márquez. Durante los años anteriores, Moreno Durán lo había atacado con saña e incluso llegó a acuñar aquel divertidísimo neologismo del «garciamárkentin». Quedó, pues, desconcertado al oír la sagrada voz al otro lado del teléfono.

En la hora larga que conversaron, García Márquez no sólo le preguntó minuciosamente por su salud, como si fuese un reportero elaborando un informe para un periódico, sino que se ofreció a costearle el tratamiento en Estados Unidos, con el mismo médico que lo había atendido a él. (Es muy curioso que ambos hayan padecido el mismo tipo de cáncer, aunque, ¡ay!, sin el mismo desenlace feliz).

El histórico momento en el que el escritor colombiano Gabriel García Marquez se convirtió en el Premio Nobel de Literatura en 1982.

No son pocos los que conocen historias similares de García Márquez, y habría que sumar, además, todas las cartas que escribió, las gestiones que hizo y el dinero que dio en muchos momentos de su vida, siempre en silencio y sin que se enteraran más que los directamente involucrados. Pero, claro, ahora la generosidad parece medirse únicamente cuando se ejerce frente a las cámaras de televisión y rodeado de periodistas. Quizás una de las amarguras de la fama sea que se termina por confundir la discreción con la ausencia. Como no te vieron dar, gente tan cómoda como miope concluye —muy suelta de cuerpo— que no diste.

EN POCAS PALABRAS

Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena. (Ingmar Bergman)

Los primeros cuarenta años de vida nos dan el texto; los treinta siguientes, el comentario. (Arthur Schopenhauer).

Los viejos desconfían de la juventud porque han sido jóvenes. (William Shakespeare)

Cuando me dicen que soy demasiado viejo para hacer una cosa, procuro hacerla rápido. (Pablo Picasso).

El arte de envejecer es el arte de conservar alguna esperanza. (André Maurois)

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Directores Orlando Cadavid Correa (Q.E.P.D.) y William Giraldo Ceballos. Exprese sus opiniones o comentarios a través del correo: williamgiraldo@revistacorrientes.com

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