Martes de la luenga lengua. Susceptible, restar, cuyo-a, bahareque

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA  

por  Efraim Osorio López

eolo1056@yahoo.com

Y ‘quisquilloso’ es aquel que se ofende fácilmente, y casi siempre por ‘pequeñeces’ (‘quisquillas’, cosas sin importancia).

El adjetivo latino ‘susceptibilis-e’ (‘que puede recibir, capaz’) viene del verbo ‘suscipere’ (‘tomar, coger por debajo, impedir que venga abajo’). Son éstas las raíces de nuestro adjetivo ‘susceptible’, que la Academia de la Lengua define así: “Capaz de recibir modificación o impresión. // 2. Quisquilloso, picajoso”. Y ‘quisquilloso’ es aquel que se ofende fácilmente, y casi siempre por ‘pequeñeces’ (‘quisquillas’, cosas sin importancia). Con cualquiera de estos significados rige la preposición ‘de’. Contraviniendo esta norma, el columnista Santiago Villegas Yepes redactó así: “…los proyectos de los sectores de minas y energía que se establecen en áreas rurales resultan especialmente susceptibles a enfrentar este tipo de fenómenos” (LA PATRIA, 16/4/2026). De acuerdo con lo antes anotado, “…son especialmente susceptibles de enfrentar…”, es decir, ‘tienen la capacidad de recibir…’, lo que indica ‘procedencia’, complemento circunstancial que debe ser introducido por la preposición ‘de’. Otros sinónimos, ‘apto, dispuesto; irascible, puntilloso, delicado, melindroso’. *** 

Un pie de foto de LA PATRIA dice así: “El proyecto debía terminar en febrero (…). Restan acabados, zonas verdes y limpieza general” (primera página, La Enea espera las mascotas, 19/4/2026).  Como una de las operaciones de la aritmética es la ‘resta’, y ésta significa ‘quitar un número de otro’, pregunta un lector si el verbo ‘restar’ está bien empleado en esa frase. Sí, porque ‘restar’ (del latín ‘restare’, -‘detenerse, quedarse, oponerse; reparar; quedar’) quiere decir ‘existir todavía algo de determinada cosa’, como en la muestra analizada. Con el sentido de ‘quitar algo de algo’ se emplea sólo con cosas inmateriales, por ejemplo, ‘su inseguridad le restó fuerza a su decisión’. Significa también ‘faltar algo por hacer’ o ‘tiempo para la conclusión de alguna cosa’: ‘restan todavía cuatro meses de este (des)gobierno’. Además, en la misma cita el verbo ‘terminar’ está mal usado, puesto que en esa oración es pronominal, por lo que debió ser construido así: “…debía terminarse en febrero”. Sin el pronombre ‘se’ (reflexivo), el verbo es ‘transitivo’ (pide complemento directo). De este error gramatical es víctima frecuente el verbo ‘iniciar’, por ejemplo, ‘las festividades iniciaron en junio’, en lugar de ‘se iniciaron en junio’. Como debe ser. ***

‘Cuyo-a’ (del latín ‘cuius-a-um’) es un adjetivo relativo en caso genitivo, que expresa ‘posesión’. Un destacado de LA PATRIA lo emplea incorrectamente en la siguiente información: “Los alumnos pasan por una estructura en guadua sobre la quebrada Diostedé, cuya caudal amenaza sobre todo en invierno” (Puente inseguro, 21/4/2026). Incorrectamente, porque, como adjetivo, debe concordar en género con el objeto poseído, no con su antecedente, de este modo: “…sobre la quebrada Diostedé, cuyo caudal…”. Y, por supuesto, concuerda también en número con el sustantivo correspondiente, verbigracia, ‘nos bañábamos en el río San Eugenio, cuyas aguas eran cristalinas’. ***

“En Manizales se está hablando de este material…”, informa LA PATRIA en primera página (21/4/2026). Un amigo me dice que el ‘bahareque’, al que se refiere el periódico, no es un material, sino un estilo de construcción. Como es una palabra muy de nosotros, la busqué en el Diccionario de colombianismos del Instituto Caro y Cuervo, y esto encontré: “Bareque. Material elaborado con barro y paja que se usa para rellenar y dar consistencia a una estructura de palos entretejidos, utilizados en la  construcción, especialmente de paredes de casas rústicas”. De mi infancia recuerdo que, en lugar de ‘palos entretejidos’, empleaban la ‘esterilla’, hecha de guadua con la hachuela y mucha paciencia, y, en vez de barro, usaban el ‘cagajón’, excremento de las caballerías, especialmente para la reparación del revoque de las paredes. 

Diatriba contra los sapos

Por Óscar Domínguez Giraldo

Toda época tiene los sapos que se merece. El sapo colombiano  ha hecho méritos suficientes para ir por el mundo sin comillas.

El sapo tira la piedra y esconde la cara. La clandestinidad es su ámbito. Tiene por cárcel la oscura madriguera desde donde conspira.

El  saurio criollo delata gratis, por inercia. No exige recompensa. La rechaza. Él mismo se cobra sus honorarios. Es parte de sus principios, porque los tiene. (Ahora “si no le gustan, se los cambio por otros”, dice con Marx, Groucho, no Carlos).

El sapo trepa tirándose al otro. Cuando se queda sin ideas, para inspirarse,  saca de la cartera la estampita de su tutor ideológico, Judas Iscariote.

De su amigo, de su vecino, de su pariente, dice sólo lo falso. No investiga. Sin confirmar sí lo dice. Mata y después averigua.

Si en el coctel donde se encuentra no está sapiando a alguien, agarra el sombrero y se larga a ejercer su macabro destino en otra parroquia.

Sonríe delante de su víctima para sacarle dividendos. Después dará la puñalada trapera desde su burladero, la sombra. Dispara desde el anonimato.

Se siente en su salsa como integrante del cartel de los sapos.

Este especimen no tiene hoja de vida sino prontuario de «faltón». No se le puede creer ni lo contrario. Se saca el chicharrón de la boca para inventar alguna infamia. Nada que ver con el zurdo Cruz Medina, del tango de Larroca que se hace moler “porque no soy delator”. Miente, delata, y, en sus ratos de ocio, existe. Otra forma de sobrevivir le parecería nefasta.

No le importa hacer quedar mal a su homónimo, el sapo de verdad, metafísico y discreto como un punto y coma. Cuando el verdadero sapo desea rezar, croa. El sapo de dos pies nunca ora, prefiere calumniar.

Los sapos ven, oyen, huelen, gustan y palpan. Todo en beneficio de su oficio de correveidiles. Pueden vivir sin comer ni respirar. Nunca sin delatar. Si lo necesitan para sus fines, son capaces  de sapiarse a  ellos mismos.

En la mañana, frente al espejo que los  retrata en su ínfima expresión, no se afeitan los pelos, sino su más reciente sapería para que les quepan las del nuevo día.

Los ojos del reptil de Macondo son el espejo de sus  almas. En las niñas de sus ojos brillan dos inminentes calumnias. Por dentro de ellos espantan.

¿Cómo reconocerlos? Tienen callo en la lengua de tanto inventar falsos positivos, o positivos negativos. La semántica es lo de menos.

No sonríen, sospechan; no hablan, calumnian; no ven, entierran prestigios; no sueñan, tienen pesadillas. Su hoja de servicios es tan elocuente que hace tiempos reencarnaron en adagio: «los sapos mueren estripados» y «murió como sapo en tomatera», son dos de ellos.

El sapo, por ser quien es, está condenado al olvido, uno de los alias  del desprecio. Merecen que les retiren el saludo y la mirada. (Estas líneas saperiles pasaron por el taller de latonería y pintura).     

Con motivo de los últimos acontecimientos se ofrecen algunas claves de redacción para las informaciones relacionadas.

1. República Islámica de Irán, pero república iraní

El nombre oficial de este país es República Islámica de Irán, escrito con mayúsculas iniciales en todos sus términos significativos. La expresión descriptiva república iraní se escribe enteramente en minúsculas.

Cuando un topónimo empieza por una palabra como república, lo aconsejable es no prescindir del artículo: la República Islámica de Irán, mejor que República Islámica de Irán. 

2. Estados Unidos, grafía, concordancia, sigla y abreviatura

En el caso de Estados Unidos se puede emplear el artículo o prescindir de él. Si lo lleva, se establece la concordancia verbal en plural: «Ha sostenido públicamente que los Estados Unidos representan su principal enemigo». Si no lo lleva, en singular: «En previsión, Estados Unidos ha reforzado su presencia militar en la zona».

Si se escribe abreviadamente el nombre de este país, puede usarse la abreviatura EE. UU. o la sigla EUA, pero no USA ni US. 

3. Otros países, escritura

Respecto a otros países de la zona afectada, cabe señalar que Líbano se puede escribir sin artículo o con él en minúscula (el Líbano). Por otro lado, Baréin se escribe sin h y con tilde, mientras que las grafías Catar e Irak son más recomendables que Qatar e Iraq, con q. Además, se recuerda que tanto Arabia Saudí como Arabia Saudita son válidos y que Kuwait se escribe con k y w, tal y como recoge el Diccionario panhispánico de dudas. En lo referente a los Emiratos Árabes Unidos, es aconsejable utilizar el artículo, y la sigla que le corresponde es EAU. 

4. Oriente Medio y Oriente Próximo, con mayúsculas

Las zonas geopolíticas se escriben con mayúscula inicial: Oriente Medio y Oriente Próximo. Sus adjetivos correspondientes son mediooriental y proximooriental, aunque también puede simplificarse el grupo oo (medioriental y proximoriental), siempre sin acento gráfico.

5. Plural de los gentilicios acabados en -i tónica

Como señala el Diccionario panhispánico de dudas, los gentilicios acabados en -i tónica forman mayoritariamente el plural en la lengua culta con -es: iraníes, israelíes, bareiníes, saudíes, teheraníes, telavivíes

En cuanto al gentilicio de Jerusalén, la forma apropiada es jerosolimitano.

6. Las formas ayatolá y ayatola, ambas válidas

En España se emplea mayoritariamente la palabra aguda ayatolá (plural ayatolás), mientras que en América se suele preferir la forma llana ayatola (plural ayatolas). No son adecuadas variantes como ayatollah o ayatolah. 

Se recuerda que, como sucede con los títulos, cargos o autoridades, se escriben en minúscula, lo que también se aplica a la expresión líder supremo.

7. La operación Rugido del León y la operación Furia Épica, resaltes

En los nombres de operativos militares, el término genérico operación se escribe con minúscula. Por el contrario, las palabras significativas que integran la parte específica de la denominación llevan mayúscula, y no es necesario emplear cursiva o comillas: operación Rugido del León y operación Furia Épica.

8. Escalada y desescalada, alternativas

Los sustantivos escalada y desescalada son apropiados para aludir al aumento o reducción rápida de la tensión o del conflicto militar, respectivamente. Sin embargo, existen alternativas para evitar su uso excesivo, como intensificación o disminución. 

9. La Guardia Revolucionaria, con mayúsculas

Como denominación de una unidad militar iraní, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica lleva mayúscula en sus palabras significativas, también en sus menciones abreviadas.

10. Chií o chiita, mejor que shií y shiita

Para lo relacionado con el chiismo, son válidos los términos chií, con tilde y plural chiíes, y chiita, sin ella, mejor que las formas con sh, tomadas del inglés.

11. El golfo Pérsico, pero el Golfo

En el caso del golfo Pérsico, lo aconsejable es escribir solo con mayúscula la parte específica del nombre. Si se escribe únicamente el Golfo, y se alude a él como antonomasia, la mayúscula inicial es adecuada.

12. El estrecho de Ormuz, grafía apropiada

La escritura apropiada en español de este paso situado entre el golfo Pérsico y el de Omán es estrecho de Ormuz, con e inicial minúscula en el sustantivo genérico (estrecho) y con el específico encabezado por o, no por h (Ormuz, no Hormuz).

13. Portaviones y portaaviones

Son válidas las dos formas. El Diccionario panhispánico de dudas recomienda portaviones frente a portaaviones, pues, según indica, refleja mejor la articulación real de esta palabra, que además es invariable en plural. No son adecuadas las grafías portavión ni portaavión.

Por otro lado, cabe señalar que los nombres propios de los buques no necesitan comillas ni cursiva. De esta manera, en «Imagen del ‘USS Gerald R. Ford’», habría sido mejor escribir «del USS Gerald R. Ford».

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Directores Orlando Cadavid Correa (Q.E.P.D.) y William Giraldo Ceballos. Exprese sus opiniones o comentarios a través del correo: williamgiraldo@revistacorrientes.com

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