¿Cuándo harán la historia sobre Pablo Escobar en Nueva York?

Las mansiones de Pablo Escobar en Estados Unidos, Colombia y México. Foto archivo particular

Por Elizabeth Mora-Mass

Mi amigoArnulfo Arteaga Realde, director y propietario de El Sol News de Stamford, Connecticut y escritor, me pidió que lo ayude con algunas de las viejas historias de la Roosevelt, la arteria de Queens, en la cual, muchas veces se conocían primero que en Colombia o México, los hechos más trascendentales relacionados con la entonces incipiente industria del narcotráfico, cuyos protagonistas eran, por variar, Griselda Blanco, Pablo Escobar, Miguel y Gilberto Rodriguez Orejuela, José Santacruz Londoño, Gonzalo Rodriguez Gacha, El Mexicano y Carlos Arias, El Burro, el jefe de sicarios del cártel de Cali en Nueva York.

Los restaurantes se cerraban a cualquier hora. ¿El motivo? cualquiera de los jefazos de entonces quería recibir a algunos amigos, entre quienes se contaban personajes como: los grandes jefes mexicanos de los años 80 que conformaron el Cártel de Guadalajara, la primera gran organización monopolística del país. Liderado por Miguel Ángel Félix Gallardo («El Jefe de Jefes»), Rafael Caro Quintero («Narco de Narcos») y Ernesto Fonseca Carrillo («Don Neto»), controlaron el tráfico de marihuana y cocaína hacia Estados Unidos. 

Otro asiduo visitante era el hondureño Ramón Matta Ballesteros y  hasta un joven Joaquin “Chapo» Guzman pasó por la Roosevelt, acompañando a su jefe. Se sabía cuando El Mexicano estaba en Nueva York y quería homenajear a alguien, por lo general un narco mexicano, por el desfile de mariachis.

Como dato curioso hay que decir que cuando El Mexicano cerró el restaurante La Aguacatala de Queens, la DEA se enteró por el titular de portada de El Diario/La Prensa de Nueva York. A mi me dio culillo publicar la nota a dos años de mi destierro.

Arnulfo ha recibido innumerables condecoraciones y reconocimientos por parte de las más altas autoridades de los Estados Unidos, entre ellos, el de la ministra de Trabajo del presidente Barack Obama, Hilda Solís, quien a nombre del mandatario estadounidense, y en la época en que El SOL News cumplía treinta años. También fue galardonado por los gobernadores del estado de Nueva York, Mario Cuomo y George Pataki, lo mismo que por los alcaldes de la ciudad, Edward I. Koch, Rudolph Giuliani y Michael R. Bloomberg, habiendo este último proclamado el 21 de agosto el «Día del periódico El SOL News» en la ciudad de Nueva York.

Cuando me echaron en 1985, aterricé en Nueva York y fui a buscar a los periodistas colombianos en la Roosevelt. Así llegué a la “Mesa Redonda”, una tertulia, localizada en el Restaurante La Brasa, a la cual acudían, entre otros, Manuel De Dios Unanue, en ese entonces director de El Diario/La Prensa de Nueva York–asesinado luego por órdenes del cartel de Cali, cuando se disponía a publicar su libro “Cali Pachanguero–José Cardinalli, director de Tiempos del Mundo, Jesús Ramírez, presidente del Partido Colombiano Internacional, Jorge Mesa, presidente del Directorio Liberal de Nueva York, El Mono Robles, Jaime Molina, secretario del Directorio Liberal Internacional y, claro, mis cuates Arnulfo Arteaga, Humberto Suarezmotta y Rafael Prieto Zartha

Como siempre, yo era la única mujer invitada. Javier Castaño y Héctor Rodríguez Villa estaban fuera de la tertulia. Al primero, Manuel De Dios no sólo lo echó, sino que lo llamaba “Papel Carbón» y lo acusaba de haber copiado una columna de Enrique Santos Calderón, y al segundo, porque se emborrachaba. 

 A veces, llegaba don Luis Toro, cónsul general de Colombia en Nueva York en esa época, y cuando venían a Nueva York, el maestro Fernando Botero y Alfonso Fuenmayor, quien estaba haciendo una investigación para Gabriel García Marquez, quien quería–ya en ese tiempo – hacer una serie sobre narcos– se sumaban a la charla.

Los Rodriguez Orejuela tenían una agencia de viajes y unos almacenes donde vendían carteras y zapatos italianos, así como ropaVersace y Chanel. “Las Muñecas de Griselda”–el grupo de reinas de belleza, modelos y niñas cucas de la alta sociedad latinoamericana eran asiduas visitantes. Las llamaban así porque todos los fines de semana llegaban a los prostíbulos de Griselda Blanco, los cuales se llamaban “Muñequeros”. Era normal verlas en uno de los almacenes comprando ajuares suntuosos y luego, mirarlas convertidas en Misses…

También estaban las luchas internas de  las bandas sudamericanas, orientales y europeas del sector y la guerra entre los carteles de Medellín y Cali, pero esos son temas para otros días.

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