
La colectividad que surgió tras la firma del acuerdo de paz entre el Gobierno de Santos y las extintas Farc tuvo una contundente derrota en las elecciones legislativas de 2026. Los votos no les alcanzaron para conservar ninguna de las diez curules que ostentaron -por derecho legal- durante ocho años. ¿Qué pasó en su campaña?
Por: Ana María Cuesta
En los últimos ocho años, la rutina de diez exintegrantes de la extinta guerrilla de las Farc estuvo marcada por la asistencia, casi que religiosa, al recinto público en el que se cocinan las leyes.
El acuerdo de paz que suscribieron en 2016 con el Gobierno de Juan Manuel Santos les permitió, a diez exmilitantes y exjefes de la otrora guerrilla, abandonar sus camuflados y la clandestinidad del monte para ejercer sus derechos políticos, como senadores y representantes a la Cámara, durante dos periodos consecutivos.
El acuerdo les permitió a los integrantes del Partido Comunes gozar de cinco curules en cada cámara legislativa, pero su desafío electoral culminará el próximo 19 de julio tras el estruendoso fracaso que obtuvieron en las elecciones legislativas del pasado 8 de marzo, donde no lograron mantener ni una sola curul.
La campaña de 2026 fue la primera en la historia en la que los integrantes de Comunes se midieron en las urnas con las mismas condiciones que cualquier otro candidato. La colectividad de la otrora guerrilla suscribió una alianza electoral con el movimiento político Fuerza Ciudadana, fundado por Carlos Caicedo Omar y Rafael Martínez.
Y aunque presentaron una lista al Senado y 11 listas a la Cámara para igual número de departamentos, todos los dirigentes de Comunes hoy destacan en el pabellón de los quemados.

Los excombatientes quemados
Fracasaron en su aspiración los senadores Sandra Ramírez (10.505 votos) y Omar Restrepo (participó a la Cámara de Antioquia por una lista cerrada que obtuvo 7.103 votos); y los representantes Pedro Baracutao (misma lista de Restrepo), Sergio Marín (850 votos), Luis Albán (1.426 votos), Jairo Cala (2.266 votos) y Germán Gómez (2.278 votos).
“El escenario del fracaso electoral de Comunes estaba claro, estaba cantado, era evidente y no había forma de revertirlo. De un lado porque en América Latina desde los 80 y a la fecha, quizás la última expresión política va a ser la de las Farc. Ningún ejército insurgente de carácter rural ha logrado mantenerse electoralmente vigente. Los únicos que han logrado conectarse electoralmente son los ejércitos de carácter urbano, por ejemplo, lo que pasó en Argentina con los Montoneros, lo que pasó en Uruguay con los Tupamaros”, señaló el analista político y de conflicto Jairo Libreros.
“Comunes no logró establecer un nexo político, electoral o social con nexos urbanos, ni con poblaciones vulnerables o con sectores sociales. Y hay que sumarle algo: ya en estas épocas, después del estatuto de Roma y del estándar de justicia y no repetición, era impresentable que las atrocidades que ellos cometieron no tuvieran repercusiones en materia de justicia. El tema de la impunidad va a pesar sobre ellos siempre”, añadió Libreros.
El experto en asuntos del conflicto Hugo Acero añade que, más que su labor legislativa, contra Comunes “jugó en su contra el no reconocimiento y arrepentimiento de algunos delitos que la sociedad no estaba dispuesta a perdonar fácilmente, como es el caso del reclutamiento forzado de menores, el abuso sexual, el secuestro y la no entrega de información de personas desaparecidas que estuvieron en poder de las Farc”.
“Faltaron los pasos de pedir perdón y de reconciliación con la sociedad. En muchos casos se mostraron arrogantes, poco empáticos con el dolor que provocaron en muchas personas, esto les restó mucha credibilidad y apoyo, necesarias en estas lides políticas. La verdad no se noto su trabajo en el congreso, pasaron sin pena, ni gloria”, añadió Acero.

Tras su contundente fracaso, el partido Comunes emitió un comunicado en el que agradecieron por el apoyo de quienes votaron por ellos. “La paz con justicia social seguirá siendo nuestra bandera movilizadora. Continuaremos trabajando por la reconstrucción del tejido social y comunitario, por la construcción colectiva desde y con los territorios, por la generación de un auténtico proceso de reconciliaciónpermanente donde las diferencias se tramitan por la vía de la política, la participación y la democracia”, señalaron en el comunicado oficial.
“Refrendamos nuestro compromiso indeclinable con la implementación integral del Acuerdo Final de Paz, y ponemos a disposición nuestra voluntad política,nuestro trabajo organizativo y nuestro compromiso territorial para seguir aportando a la construcción de un país más justo, incluyente y en paz”, añade la comunicación.
Para conocer sus impresiones sobre la derrota en las urnas y sobre la pérdida de su personería jurídica, CAMBIO dialogó con Pastor Alape, integrante del partido Comunes y uno de los exintegrantes del equipo negociador del acuerdo en La Habana, Cuba.
“Hubo temas de violencia, no pudimos ir a territorios”
CAMBIO: ¿Cuántos excombatientes se postularon en las legislativas?
Pastor Alape: Habíamos planteado los cinco de la Cámara y una candidata al Senado, que era Sandra Ramírez. Presentamos en la Cámara por Bogotá a Carlos Carreño. Albán en Cámara por el Valle. Baracutao en Antioquia; Cala en Santander y Germán Gómez en el Atlántico.
Hicimos una alianza con Fuerza Ciudadana para esta actividad electoral, para esta coyuntura. No alcanzamos a sacar la votación necesaria para la representación en el Congreso. Sin embargo, nosotros mantenemos nuestra acción como fuerza política que surge del acuerdo de paz, ondeando las banderas de la paz en lo que tiene que ver la implementación del acuerdo y la construcción de pedagogías para una cultura de paz.
Mantenemos la acción política en el marco del territorio no sólo desde lo electoral, sino desde las definiciones de la política pública en territorios. Eso es parte de nuestra acción como fuerza política.
CAMBIO: ¿Cómo financiaron esta campaña y cuáles fueron sus dificultades?
P.A.: La financiación, igual que todas las campañas, fue del Estado. Nosotros no tuvimos capacidad de financiación de privados, dada la misma condición de nuestra fuerza política en un escenario de estigmatización, de polarización, con ataques muy duros, muchos de ellos a partir de una narrativa que está fuera de la realidad que se plantea, en el tema de que aquí hay impunidad. Nosotros hemos venido cumpliendo todos los compromisos judiciales con la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). La candidata que pusimos, y ninguno de los otros candidatos, tienen comparecencia ante la JEP, ese es un elemento duro en la campaña.
Y lo segundo es que hay una fuerza política importante y reconocida, la fuerza de gobierno, y copaba ese espectro de la opinión de la izquierda y el voto se iba más allá de esta fuerza con la que estuvimos con una experiencia de 10 años después de la dejación de armas, pero con todas las dificultades que hemos tenido dado que no se ha cumplido el acuerdo de paz en su totalidad, y especialmente el segundo punto de participación en política: no se han hecho las reformas necesarias para que las fuerzas pequeñas podamos participar con garantías. Todo esto genera toda esta situación de no poder cumplir estrictamente la dinámica electoral que ello demanda.
El otro aspecto es el económico. Las campañas electorales demandan mucho gasto y nosotros no teníamos con qué hacer eso. Era una campaña muy reducida, casi al encuentro con las comunidades, a la conversación y otro tipo de publicidad para promover la campaña. Y lo tercero son los temas de violencia, hay unos territorios donde teníamos nuestro acumulado político-histórico. Y no podemos ir a territorio: en Cauca no podemos hacer campaña, en Nariño tampoco, ni tampoco en Putumayo, Caquetá, Meta, Guaviare, Vichada, Arauca, Catatumbo, el Bajo Cauca o el sur de Bolívar. Esos territorios no los podemos pisar porque allá hay actores armados que nos tienen amenazados. Entonces nuestra actividad se ha quedado más en los centros urbanos, en ciudades grandes e intermedias, que las poblaciones de la ruralidad. Esos son aspectos que se reflejan en el resultado que hemos obtenido.

CAMBIO: ¿Qué hizo la bancada de Comunes en ocho años en el Congreso?
P.A.: Fue una acción en el Congreso muy comprometida con el acuerdo de paz, con todas las reformas que se plantearon, incluyendo lo que se pudo avanzar en el estatuto de la oposición, todo lo que tiene que ver con la jurisdicción agraria, con los temas que estaban siendo parte del acuerdo.
CAMBIO: Dices que no se ha cumplido el punto dos del acuerdo de paz por reformas que quedan pendientes. ¿Cuáles son?
P.A.: La reforma política. Es que el acuerdo dejó en el punto dos una reforma política que permita a los diversos sectores participar en la política, es decir, democratizar la participación política. No se ha avanzado lo suficiente, parte de esta reforma la presentó este Gobierno y no pasaron porque el escenario, la mecánica de la política en Colombia, favorece siempre a sectores que han dominado de la política.
CAMBIO: ¿Ya es el fin del partido? ¿Mueren electoralmente?
P.A.: No, nosotros vamos a participar en las elecciones de Presidencia. De igual manera participaremos en las elecciones territoriales. Vamos a seguir buscando a ver cómo recuperamos la personería jurídica. Lo que no vamos a recibir es apoyo económico estatal.
ana.cuesta@cambiocolombia.com.
