Turismo en Portugal: Lisboa

Lisboa, Portugal. Los contrastes en una capital europea con más de 3 mil años de historia.

Lisboa, la capital de Portugal, es una de las ciudades más antiguas de Europa, con casi 3,000 años de historia. Su ubicación estratégica en la desembocadura del río Tajo y su conexión con el Océano Atlántico la han convertido en un punto clave para el comercio y la exploración a lo largo de los siglos.

Es una de esas ciudades que no se visitan, se sienten. La «Ciudad de las Siete Colinas» sigue manteniendo ese equilibrio perfecto entre la nostalgia del Fado y una modernidad vibrante que la ha convertido en el hubcreativo de Europa.

Para comenzar la visita hay que hacerse presente en la Plaza del Comercio, la más importante de Lisboa. Fue reconstruida tras el terremoto de 1755 y presume de una arquitectura exuberante, entre la que destaca la estatua ecuestre de José I, rey de Portugal en dicha época.

Barrios con alma

Aljama, es el corazón antiguo. El turista puede perderse para admirar callejones estrechos donde la ropa cuelga de los balcones y el olor a sardina asada es una guía para escuchar Fado de verdad al caer la noche.

Baixa y Chiado, centro de la elegancia. Caminar por la Rua Augusta hasta la imponente Praça do Comércio. Cafés históricos y librerias de renombre están en Chado

Monasterio dos Jerónimos

Un viaje a la Era de los Descubrimientos. No puede dejar Lisboa sin ver el Monasterio de los Jerónimos y la Torre de Belém.

El monumento al lotero y el café del mediodía en una terraza de Lisboa

Antiguo e imprescindible

El tranvía 28 es turístico, pero imprescindible para subir esas cuestas imposibles. Esun vagón de madera de los años 30 que sigue siendo mágico.

El interior del tranvía advierte a los visitantes sobre el riesgo de los carteristas, pero ofrece el servicio de Wi Fi de comunicaciones.

El tranvia llega al Barrio Alto o Alcántara con espacios para el arte, el diseño de moda y la gastronomía portuguesa

Panorámicas para divisar Lisboa

Los miradores como el  Miradouro da Senhora do Monte permiten disfrutar el atardecer con vistas al castillo y al río Tajo.

Un café, una cerveza o un vino se pueden disfrutar con el «pastel de nata» al aire libre y a la sombra de los sombreros desde los miradores de Lisboa.

Otra panorámica de la capital portuguesa, la ciudad de las siete colinas.

La marina de Lisboa, yates y veleros que navegan el rio Tajo y el mar.

La gastronomía y el Bacalao

Exquisita en cualquiera de los platos típicos de Portugal pero es más que obvio que hay que probar el Bacalhau. Hay más de 300 recetas. Pero la parada obligatoria es la Antiga Confeitaria de Belém para comer los auténticos pastéis de nata recién salidos del horno, acompáñado con una Ginjinha (licor de cereza) en los puestos típicos del Rossio.

Las terrazas con los restaurantes en las calles lisboetas despiertan el apetito de los turistas para degustar las diversas recetas de bacalao, pero también las variadas preparaciones con carnes y ensaladas

El monumento al barco de papel en el puerto es también un llamado de atención al turista para degustar el bacalao en uno de sus numerosos restaurantes costaneros


Tips rápidos

Las mujeres es mejor que olviden los tacones o zapatos de suela lisa. La calçada portuguesa (el empedrado blanco y negro) es preciosa pero resbala como el hielo, especialmente si llueve.

Pintorescos vehículos (tuc-tuc) conducidos por guías que ofrecen el tour y cuenta la historia de la ciudad

Si planea entrar a muchos museos y usar el transporte público, vale la pena en los tuc-tuc.

La historia de Lisboa

Fundada por los fenicios con el nombre de «Ulissipo» o «Allis Ubbo» (puerto seguro), la ciudad sirvió como un importante puesto comercial. Posteriormente, fue conquistada por los griegos, cartagineses y finalmente por los romanos, quienes la llamaron «Olisipo» y la convirtieron en capital de la provincia de Lusitania.

Tras la caída del Imperio Romano, la ciudad fue ocupada por tribus germánicas y visigodas. En el año 711, los musulmanes del norte de África invadieron la península ibérica y ocuparon Lisboa durante más de cuatro siglos, dejando una huella cultural y arquitectónica que aún se puede apreciar en barrios como el de Alfama.

La Torre de Belem

Reconquista y la Era de los Descubrimientos: En 1147, el primer rey de Portugal, Alfonso I, reconquistó la ciudad. A partir del siglo XV, Lisboa se convirtió en el epicentro de la Era de los Descubrimientos, un período de gran prosperidad económica y expansión marítima. Exploradores como Vasco da Gama partieron desde el barrio de Belém, abriendo nuevas rutas comerciales hacia la India y otros territorios. Esta época dorada se refleja en la arquitectura manuelina, un estilo gótico tardío único de Portugal.

Ruinas del terremoto de Lisboa. Ilustración Hipertextual

El 1 de noviembre de 1755, un devastador terremoto, seguido de un tsunami y un incendio, destruyó gran parte de la ciudad. El marqués de Pombal lideró la reconstrucción de la ciudad, creando el plan urbanístico de la «Baixa Pombalina» con calles rectilíneas y amplias plazas, como la Praça do Comércio.

Un gran cartel con imágenes que conmemoran la «revolución de los claveles» de 1974 cuando el ejército apoyado silenciosamente por el pueblo derrocó la «dictadura de Salazar» en el Museo Militar de Portugal

Historia contemporánea: En el siglo XIX y XX, Lisboa vivió un periodo de modernización, pero también de inestabilidad política, incluyendo la caída de la monarquía en 1910 y la dictadura de Salazar, que perduró hasta la «Revolución de los Claveles» en 1974. Desde entonces, la ciudad ha experimentado un gran desarrollo, acogiendo eventos internacionales como la Exposición Universal de 1998, que transformó la zona del Parque de las Naciones.

Atractivos turísticos

Lisboa es una ciudad de colinas, miradores, tranvías pintorescos y una atmósfera melancólica pero vibrante. Son muchos los atractivos que colman de alegría y también de calma a los turistas que cada día más visitan las ciudades europeas ante el desaliento que produce actualmente explorar los que eran llamativos parques, ciudades y escenarios modernos de los Estados Unidos.

Una de las estrechas y pintorescas calles de los barrios antiguos de Lisboa

El barrio Aljama, más antiguo y pintoresco de Lisboa, un laberinto de callejones estrechos y empinados que suben hasta el Castillo de San Jorge. Es el lugar ideal para perderse, escuchar fado en sus tabernas y disfrutar de vistas panorámicas desde sus miradores, como el de Portas do Sol o el de Santa Luzia.

El Bairro Alto es conocido por su animada vida nocturna, es un distrito vibrante con cientos de bares, restaurantes y casas de fado.

El Castillo de San Jorge es una fortaleza morisca situada en la cima de una de las colinas más altas, ofreciendo vistas espectaculares de toda la ciudad.

Monasterio de los Jerónimos

El monasterio dos Jerónimos es una obra maestra del estilo manuelino y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Su majestuosidad y detalles arquitectónicos lo convierten en una visita obligada.

Plaza del Comercio (Praca do Comercio) Una de las plazas más grandes y emblemáticas de Europa, con vistas al río Tajo. Es un símbolo de la reconstrucción de la ciudad.

Un paseo matutino y la práctica del deporte por el bulevar del puerto y su oferta gastronómica de los restaurantes costaneros de Lisboa

Además de estos lugares, Lisboa ofrece una rica gastronomía, la oportunidad de escuchar fado en su cuna, y la posibilidad de realizar excursiones a lugares cercanos como Sintra, Cascais o Fátima, que complementan perfectamente la experiencia lisboeta.

La revistacorrientes.com también hizo un recorrido por Oporto (Porto) para una próxima entrega

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