Blanco y Negro. Todo se politizó

Gobernar de espaldas a la realidad del país. Presidencia

Por Gabriel Ortíz

El presidente Petro politizó todo lo que rodea su gobierno, que se descuaderna por horas. Cada que se acerca el 7 de agosto de 2026, lo acosa, descompone, deprime y confunde. No parece estar en sus cabales, como lo apuntó su primer canciller, Álvaro Leyva. Para algunos, ese desconcierto lo ha llevado inclusive a aplicarse tratamientos capilares, ritidectomía o lifting facial para alejar todas sus caídas y arrugas.

Nada le sale bien a pesar de recurrir al séquito de ujieres, consejeros y amigachos del M19, con quienes buscan vericuetos que los beneficien y enriquezcan, sin importar lo que pueda a ocurrir al pueblo, ese pueblo que solo utiliza para marchar, producir estallidos y escuchar mentiras, diatribas e insultos en las plazas públicas. Cada día, se le advierte un crecimiento descontrolado del odio contra quien o quienes se atrevan a hacerle mínimas advertencias. Su procaz lenguaje ha llegado a niveles de retretes y refugio de miserables. La HP lo trastorna, y enloquece a algunos de sus ministros y colaboradores.

Así van las cosas, en este país al que Petro ha llevado a desaforada violencia en los cuatro puntos cardinales. Injuria al Poder legislativo, se burla y desconoce al Judicial, ultraja a los partidos políticos y sus integrantes que no están, ni se dejan “comprar”, los ricos son oligarcas, extorsionadores y vampiros opresores del pueblo, impublicables sus epítetos a la prensa, sus medios y periodistas. ¡Hay del conglomerado sector, gremio o grupo que se aparte de sus disparatadas decisiones.

Quiere que todos estén con él, ser el líder del futuro de Colombia, que toda la población agache su cabeza y lo eleve al liderazgo que solo le reconoce al libertador Bolívar al que ha hurtado su espada, para acicatear e incitar la voluntad de la población colombiana, para que se vuelque a respaldarlo y votar por sus caprichos y desordenes.

Así como se inventó los cables eléctricos como gasoductos, cerró la posibilidad de mantener la producción de hidrocarburos para el consumo local, la exportación, y quién lo creyera: alucinó sobre el agotamiento de nuestra producción casi inmediata. Tiene al borde de la ruina a Ecopetrol y la ha llevado a pésimos negocios. Las inversiones extranjeras en el sector de hidrocarburos caen estruendosamente y las compañías se van del país.

La economía se arrastra, no se cumple con la deuda externa, el Fondo Monetario le cierra créditos y avanzamos hacia un apagón. El exministro Diego Guevara, fue abucheado y sacado por Petro, cuando le dijo que se requería un reajuste fiscal y drástica reducción del gasto. 

La salud, solo sirve para “hpudiar” por parte de Jaramillo a quienes tratan de ofrecerla a pesar de los obstáculos Petristas. “Todos tenemos que morir” es lo que dice el gobierno. La reforma laboral, archivada por el Senado, era irrisoria para los trabajadores, no atendía el grave problema de la informalidad. Solo sirvió para que Petro nos lleve a una infructuosa, populista y costosa Consulta, que nunca pasará. 

Estos son a grandes rasgos, algunos de los desafueros de un gobierno que “madura”, sin mirar hacia la democracia.

BLANCO: La valiente advertencia del Nobel Santos, a la paz de Petro y al desastre que se cierne sobre Colombia.

NEGRO: El transfuguismo que buscan implantar, acabará con los partidos y fomentará la corrupción y la politiquería.

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